Lithographica

Un cuaderno más de Juan Antonio Fernández Madrigal

Cómo hacer que tu blog tenga más visitas

Marzo15/2011

No te preocupes tanto por la preparación de los contenidos, su calidad, su ingenio o su utilidad. Hazlo todo con mucho menos cuidado -y tiempo empleado- y pon un título como el de ahí arriba.

P.D.: Es una recomendación para los blogs que se preocupen por su popularidad. En el caso presente, seguirá habiendo títulos del tipo “Asumiendo limitaciones” y, por tanto, estadísticas de visitas paupérrimas.

P.P.D.: El verdadero título de esta entrada es “Síntomas (X)”.

Las bondades de MS-DOS

Marzo11/2011

Lo mejor que tenía MS-DOS desde el punto de vista de un programador era lo fácil que era saltárselo a todos los niveles y conectar tus programas directamente con la máquina, sin necesidad de aguantar sus ineficiencias, falta de estructura lógica y limitaciones.

El peso de la culpabilidad

Marzo10/2011

Uno de los mecanismos automáticos de defensa más infantiles es el consistente en enterrar y excusarse más de nuestra culpa cuanto más conscientes somos de ella, para no soportarla.

Todavía más curioso: luego nos asombramos al ver cómo el mayor responsable de algún problema público se lava las manos descaradamente.

Qué poco nos conocemos.

Corolario nº 3578 del mundo laboral moderno

Marzo7/2011

El único remedio a no tener una torta en lo alto del tamaño de Oklahoma cada vez que se vuelve de un festivo y se tiene uno que poner con alguna de mil cosas odiosas es… no tener festivos.

(La otra opción, estar siempre de festivo, no termina de salir en los boletos de la lotería del común de los mortales, como asegura el corolario nº 210 del mundo laboral moderno).

Ciencia y arte, arte y ciencia

Marzo3/2011

De las cosas más características de la ingeniería es el simplificar y aproximar las cosas de manera intuitiva, señal inequívoca de que intentar aplicar la ciencia teórica a la vida real requiere “ciertos ajustes”.

Por otra parte, de las cosas más características de las ciencias exactas es la necesidad de encontrar el camino más simple hasta llegar a la demostración de algo, cosa nada fácil y desde luego nada científica, señal inequívoca de que la cantidad de posibilidades que ofrece nuestro universo resulta claramente inmanejable.

Es curioso que ambas formas del conocimiento dejen de funcionar bien si no se emplean sobre la base de la intuición, la creatividad y el arte (para encontrar la manera “más bella”, que curiosamente suele resultar la más sencilla, de hacer las cosas).

La eterna crisis del software. A ver si va a ser la gente al final…

Marzo1/2011

He entrado en un nuevo puesto de trabajo de desarrollo de software y me he encontrado con que la gente aquí no sabe programar de una manera estructurada, encapsulada, con un diseño orientado a objetos que cumpla el principio abierto/cerrado y el de responsabilidad única; no aplican patrones de diseño (ni siquiera saben lo que son), no utilizan herencia ni interfaces; el código es un caos de parcheos, chapuzas y declaraciones de clases a las que ni siquiera les puedes poner un nombre y una descripción concreta porque simplemente las usan como punto de entrada a una ristra de funciones sin estado y propósito concretos. Dicen que soy quisquilloso y “especialito” porque estoy todo el dia intentando convencerles de todos los problemas inherentes a hacer las cosas así (mantenibilidad, trazabilidad del rendimiento, menos posiblidades de bugs, flexibilidad y facilidad ante los cambios que puedan surguir, etc). Pero dicen que no tengo razón y que lo que yo propongo sólo sirve para tardar más en programar una aplicación (y el jefazo que les podría obligar les da la razón).

Copiado de Barrapunto

Yo esto lo vengo viendo de cerca desde hace tantos años que ya ni me sorprende, pero no debería acostumbrarme, porque no es de recibo. Pasa por pensar que si alguien sabe juntar instrucciones en algún lenguaje de programación sabe programar. Pues no. Ni de lejos. Y, en el fondo, viene de que hacer las cosas rápido -para hacer muchas, que es lo que mola- significa normalmente hacer las cosas bastante mal. Que algo te cueste hacerlo bien más tiempo del que a ti te gustaría o del que te llevaría si lo hicieras a vuelapluma no es malo, ni indeseable, sino lo natural. El esfuerzo entrena el autocontrol y pone las bases para crecer como persona.

Sin cosas que se hagan con el esfuerzo y el cuidado que merecen, el largo plazo, y por tanto cualquier desarrollo medianamente complejo, quedan completamente fuera de nuestro alcance. Se hace así imposible avanzar y superar lo que se hizo antes, porque siempre se están volviendo a repetir los mismos errores sobre las mismas cosas. O corrigiendo los que no se tuvo el cuidado de no cometer.

Pero vaya, está claro que seguiremos así por los siglos en ciertos sitios… Parece que nos encanta ir siempre a rebufo de los que verdaderamente se preocupan por hacer bien su trabajo, quedarnos permanentemente por debajo de nuestras posibilidades.

Ser amable con uno mismo

Febrero23/2011

No conviertas tus aficiones en obligaciones, queriendo hacerlas cuando toca. Tus aficiones no se merecen un trato tan cruel.

Cómo saber si una causa merece la pena (versión española)

Febrero21/2011

Simplemente observa cuánta gente sale a manifestarse a la calle por ella.

Nadie o casi nadie -> Merece la pena. Se trata de una verdadera causa que hay que defender, de las que cuestan trabajo y sacrificio defender, de las que no se puede luchar por ellas desde el sofá, calentito y cobrando de papá (Estado o no). En España, ése suele ser el motivo por el que casi nadie sale a la calle (¡qué frío!) a chillar por ella.

Masas de innumerables individuos -> Se trata, sin duda, de una tontá. Seguramente, un partido de fútbol. En cualquier caso, algo que lleva luego aparejado una celebración (probablemente etílica) que compensa el trabajo inmenso de moverse del sofá, tan calentito.

Esclavos modernos

Febrero11/2011

Si quieres que alguien te facilite la vida a través de su trabajo, prepárate a ser esclavo.

Asumiendo limitaciones

Febrero10/2011

Encontrar qué quiere hacer uno realmente en la vida es una de las cosas más complicadas que hay.

Decidir a qué cosas, de todas las que quiere hacer uno en la vida realmente, tiene que renunciar por no poder hacerlas, es muchísimo peor.

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