Lithographica

Un cuaderno más de Juan Antonio Fernández Madrigal

Por qué creo que #NoLesVotes no tendrá el éxito que pretende

Abril27/2011

Está claro que algo está cambiando, si no en la realidad física de este país (y quizás de algunos otros), sí en el imaginario colectivo: eso que, en el fondo, es lo que lleva a las sociedades complejas de un sitio a otro.

En nuestro caso es evidente el desencanto, cuando no la impotencia, que sentimos ante nuestro sistema de gobierno y las leyes que lo rigen, pensadas para crear y mantener en el poder a una casta de, en su mayoría, perfectos ineptos, que no hacen más que turnarse para seguir ahí indefinidamente, sin demasiados beneficios para el país que supuestamente gobiernan (pero sí para los allegados o los que tienen más dinero/poder que ellos).

En nuestro sistema electoral, tal y como se explica razonablemente bien aquí, los ciudadanos sólo podemos votar a un partido (no a personas concretas), o bien decidir no votar (lo cual no se contabiliza en absoluto), votar nulo (sólo se contabiliza para que cuadre el número de votos pero no para totalizar finalmente éstos), o votar en blanco (se contabiliza hasta el nivel más alto, pero luego no afecta a los escaños).

Como bien argumentan en ese blog, no votar no va a cambiar nunca el panorama que sufrimos; votar nulo es equivalente; votar en blanco, de hecho, favorece a los partidos grandes puesto que reduce el número total de votos a asignar, lo que facilita que se “caigan” de la asignación de escaños aquellos partidos que tengan menos.

En los últimos años se han propuesto varias alternativas para intentar cambiar esto, por supuesto por parte de los ciudadanos (los de arriba están muy cómodos donde están). Una de ellas es la de Ciudadanos en Blanco, un partido al que se le puede votar, que contabilizará completamente esos votos, y que no los usará -dejarán sus escaños sin ocupar- a menos que sirva para proponer leyes que cambien el sistema electoral.

La otra ha sabido jugar mejor con la difusión en redes sociales, blogs, etc. Es la iniciativa #NoLesVotes, que propone que se vote pero no a ninguno de los partidos grandes. Originalmente surgió por el inmenso cabreo con esos partidos, que votaron la Ley Sinde, pero se ha generalizado como mecanismo de cambio del sistema electoral. Su teoría es que esos votos se les quitan directamente a los partidos grandes, con lo que se les obliga a pactar con otros y a pensarse mejor sus estrategias político-monopolísticas.

Yo aún no sé qué votaré, aunque estoy entre estas dos alternativas. El caso es que se habla mucho de esta última sin decir un par de inconvenientes que hay que dejar también claros:

  1. Fragmentar el panorama político puede que le reste poder a los grandes, pero no garantiza políticas coherentes; ni siquiera aquéllas que queremos para cambiar el sistema. Es más: es probable que, si eso llegara a pasar, los grandes se las arreglaran para modificar el sistema todavía a peor, puesto que la cosa tendría efectos graduales y les daría tiempo.
  2. No sé cuánta gente secundará el #NoLesVotes, pero soy pesimista (o realista): hay que descontar a todos los que no saben qué es (no subestiméis el número de personas en este país que no le hacen ni caso a Internet), y también a los que “son de” (los fans-boys no van a hacerlo, tenedlo claro, y los suelos electorales de los dos partidos grandes son muuuy grandes, como me quejaba por aquí). El asunto es: los que voten (votemos) de esta forma se distribuirán sin concentrarse en ningún partido en concreto, disolviendo su efecto. Es muy probable que veamos toda una encomiable iniciativa -por lo importante de la idea- quedarse en nada en la práctica…

Lejos de mi intención apagar los ánimos, pero no es mi estilo ser fantasioso con las cosas importantes, o vivir en mundos imaginarios cuando no estoy escribiendo historias. Quizás me equivoque y haya una avalancha de votos que, por casualidad (porque la iniciativa #NoLesVotes no indica a qué partido votar), se concentren en uno o como mucho dos partidos, y eso suponga una diferencia. Pero permitidme dudarlo: creo que la única solución a estos males que nos aquejan es que nazca un nuevo partido que resuma estos mismos intereses y haya mucha gente dispuesta a votarlo.

Lo peor es que los grandes partidos saben eso perfectamente. De hecho, ya llevarán tiempo pensando en posibles alianzas con otros más pequeños con el sano objetivo de perpetuarse…

Tomando decisiones

Abril25/2011

Una vez tuve una discusión durante la preparación de un paper sobre navegación de robots: uno de los argumentos que sustentaba el trabajo presentado era que permitía al robot tener más información sobre lo que iba a encontrar luego, y, por tanto, le hacía decidir mejor; mi opinión era (es) que tener más información no tiene por qué hacer que uno decida mejor (aunque es prerrequisito), especialmente si no se ofrece un procedimiento para usarla bien.

Esto mismo nos pasa continuamente: el manido ejemplo de la sobrecarga de información en Internet, pero también multitud de ocasiones en las que tenemos que tomar decisiones y no tenemos ni la más remota idea de cuál será más conveniente por mucha información de que dispongamos, simplemente por el pequeño detalle de que el futuro (todavía) es impredecible. Si esto se repite a menudo, nos abrumamos, nos cansamos y nos bloqueamos. En realidad no deberíamos sufrir con ello, porque toda toma de decisiones lleva aparejada su correspondiente incertidumbre, pero cuando estás agotado y ves que en tu entorno casi todo sucede arbitrariamente durante demasiado tiempo seguido lo único que deseas es que tus jornadas se reduzcan a sota, caballo y rey.

No se me olvida que siempre puedes recurrir a la intuición y pensar menos racionalmente; herramienta poderosa, que, sin embargo, también requiere de una mente descansada y dispuesta a hacerse una con el entorno de sutiles maneras, con lo que volvemos al mismo punto.

Una de las múltiples decisiones que he tomado en estos últimos días de semi-asueto es la de respirar un poco con el blog. Nada radical (entre otras cosas no sé claramente qué cambio radical imprimirle). Pero no me gusta lo que se mantiene uniforme a la larga. Así que de vez en cuando voy a dejarme tiempo para tomar aire, oxigenar las neuronas, y ver cómo cambiar de temática, especialmente en las ocasiones en que no tenga más remedio por mis jornadas laborales basadas en seguir secuencias de cambio de chip sistemáticas, que suelen anular bastante la iniciativa.

Puede que en la frecuencia de publicación se note mucho, poco, nada o del todo. Como siempre he dicho por aquí: no es que no tenga ni idea de lo que voy a poner a continuación, es que no pienso tenerla.

Y aquello por lo que creíste haber venido
es tan sólo una concha, una cáscara sin sentido
cuyo propósito nada más se revela cuando está realizado,
si se realiza. O no tenías propósito
o el propósito está más allá del final que imaginabas,
y se altera al cumplirse.

Little Gidding (T.S.Eliot)

El SPAM me mata…

Abril14/2011

¿Realmente a nadie se le ha ocurrido que mezclar “Gerencia” y “Pirámide” en el mismo mensaje de SPAM es una mala idea a la hora de captar incautos?

Con esta tontería me despido hasta dentro de poco más de una semana, a ver si estos días puedo concentrarme en hacer lo que debería y no multitud de idioteces como la mayor parte del tiempo…

Cómo te moldea el conocimiento, a.k.a. quien sabe no habla, quien habla no sabe

Abril13/2011

Cuando uno sabe muy poco de algo, el panorama que contempla de ese tema es limpio, sencillo, sin huecos oscuros. Se cree uno dominador del asunto (lo es de lo poco que conoce) y eso le da confianza para explorar algo más.

Cuando uno ha aprendido ya suficientes cosas de un tema, se empiezan a formar estructuras: enlaces de similitud entre los conceptos, analogías que permiten ir más rápido porque condensan lo que ya se sabe en menos espacio. El problema es que las estructuras que sustentan todo dejan claramente en evidencia los huecos de lo que no se sabe, su situación -algunas veces en lugares verdaderamente comprometidos, que se le habían a uno olvidado- y sus dimensiones -muchas veces bastante mayores que las partes que uno sí conoce-. Así, cuanto más sabe uno, más es consciente de la imagen global y por tanto de lo que le falta por saber. Sólo puede volverse, por tanto, más humilde, sentirse más pequeño y más impotente, olvidando su atrevimiento original.

Ése es el motivo de que una de las señales más claras de que alguien sabe poco sea la cantidad de esfuerzo que dedica a hacer ver a otros todo lo que sabe y a alardear de lo confiado que está en sus conocimientos.

Cómo poner las tipografías de Ubuntu “claras” (al menos en una pantalla de portátil)

Abril12/2011

Hace unos días he limpiado la máquina para instalarle la última de Ubuntu, y, para variar, me he tenido que comer el tarro (bueno, he usado Google ;P) para ponerle de nuevo el modo de renderizado de fonts como a mí me gusta, es decir, para que las letras se vean claritas, no ese atentado visual del desenfoque que sugiere la instalación por defecto y que viene siendo una de las pocas cositas de Ubuntu que no trago desde hace años.

He aquí los pasos a seguir, para que quede constancia para la próxima:

  1. Instalar ttf-mscorefonts-installer y ttf-bitstream-vera desde el Synaptic.
  2. En Appearance/Fonts, poner Application Font -> Arial, Document Font -> Tahoma, Desktop Font -> Arial, Window Title Font -> Sans Bold, Fixed Width Font -> Monospace (todas a 10 puntos).
  3. Appearance/Fonts/Rendering/Monochrome. Cualquiera que tenga astigmatismo odia que le toquen los píxeles y los subpíxeles.
  4. Los programas de Mozilla no hacen caso del renderizado del sistema operativo y hay que tocarlos aparte. En Firefox: Edit/Preferences/Content/Font&Colors-Advanced y poner las tipografías algo más bonitas: serif -> Bitstream Vera Serif, sans-serif -> Bitstream Vera Sans, monospace -> Bitstream Vera Mono. Hacer lo propio en thunderbird: Edit/Preferences/Display/Font&Colors-Advanced.
  5. Crear un fichero en el home que se llame .fonts.conf y que contenga esto (cuidado con las comillas dobles y los guiones si copias y pegas):

    <?xml version=”1.0″?>
    <!DOCTYPE fontconfig SYSTEM “fonts.dtd”>
    <!– /etc/fonts.conf file to configure system font access –>
    <fontconfig>

    <!– Antialias –>

    <match target=”font”><edit mode=”assign” name=”antialias”>
    <bool>false</bool>
    </edit>
    </match>
    </fontconfig>

Rearrancar firefox y thunderbird y recoger los ojos del suelo, que ya se puede mirar.

Estimado contribuyente, dos puntos

Abril11/2011

Sabe que en el contexto de este templo de la excelencia -no, no he dicho del saber- en el que se está convirtiendo la Universidad española gracias a una salsa para pasta italiana con la que se han untado el amplio rostro un ejército de pedagogos, grandes corporaciones e ineptos políticos -sí, a mí también me parece fascinante que tal diversidad humana haya estado de acuerdo en congregarse en la búsqueda de un único objetivo-, buena parte de su dinero (y del mío, pero ése no cuenta) se está destinando a que yo tire mi tiempo de empleado público preparando multitud de papeleo absurdo, redundante, arbitrario e inútil, y que eso me impide hacer el trabajo que verdaderamente importa de mi profesión, a saber, preparar docencia e investigar, lo que tengo que pasar a mi tiempo personal (léase fines de semana y otros ratos de guardar), para no quedarme completamente a dos velas y poder poner con algo de decencia mi cara ante el público. Ése ante quienes los responsables de que se esté tirando su dinero nunca ponen sus respectivas.

Ya lo había dicho antes de otras formas, pero en vista de que la cosa no mejora, sino todo lo contrario, el desahogo se hacía perentorio una vez más: nuestro dinero y tiempo se están tirando a la basura. No sé decirlo más corto y más claro.

No me importaría nada que esta humilde entrada sirviera para que usted se acordara de sus próceres a la hora de votar (o no) próximamente, por ejemplo.

Realmente, inclasificable del todo

Abril8/2011

La cultura que nos rodea

Abril7/2011

Lo peor de seguir encontrando a mi edad programas de televisión llenos de gente mayor demostrando su poca cultura (y educación, que son cosas distintas) es que, cuando era chico, ya había programas de televisión llenos de gente mayor demostrando su poca cultura (y educación), con la diferencia de que, cuando yo era chico, esas personas tenían motivos para carecer de cultura.

Lo mismo lo traslado a los viajes en autobús o los paseos por la calle, por no hablar de otros eventos más deportivos, y por olvidar otros eventos llamados culturales.

P.D.: También proliferan los programas llenos de gente joven demostrando su poca cultura (y educación), lo cual es doblemente sangrante.

Fortaleza

Abril6/2011

Tomada en la deliciosa tienda Golden Tips (que os recomiendo sin dudar):

Despertando al mundo real

Abril5/2011

Últimamente da verdadero miedo ver cómo se destapan poco a poco las identidades de quienes tienen verdadero poder en el mundo, darse cuenta de lo ignorantes que éramos (que somos) y de que el común de los mortales sigue estando tan indefenso como en la Edad Media, más o menos, y sólo nos queda el tratar de pasar desapercibidos para que no nos pisoteen (y a veces, ni eso):

Basta ver el informe de Moody’s sobre la metodología utilizada para calificar a la baja la deuda pública portuguesa para constatar que la evaluación de las agencias es todo menos objetiva y rigurosa. En ningún caso queda claro por qué utilizan ciertos datos o despachan otros, ni mucho menos quiénes tienen acceso a la información que utilizan. Lo que sí parece evidente es que las agencias no califican del mismo modo a las empresas y a las instituciones públicas. Ni a los gobiernos conservadores, de derechas, que a aquéllos más reticentes a la hora de aplicar los ajustes.

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