Aviso: fin de semana monotemática. Ahora a las cosas importantes de verdad.
Cuando un político diga algo que te parezca el doble de creíble de lo normal, desconfía el doble de lo normal.
Ya advertí que ésta era la semana monotemática.
Tan necesitada de que la gobiernen para sobrevivir pero tan incapaz de encontrar entre sus especímenes a buenos gobernantes.
Aviso: semana monotemática. Cada uno se desahoga como puede.
La brecha de intención de voto que se abrió tras el anuncio de las medidas del Gobierno no ha sido porque ustedes suban, sino porque los otros se desploman. Es el no tener mucha más idea que los que están en los sillones de enfrente, por no hablar de las corruptelas y la incapacidad de manejarlas.
Por cierto, ¿recuerdan quiénes se tiraron dos legislaturas enteritas no sólo no apoyando la inversión en investigación y desarrollo para cambiar el modelo económico del país, sino fomentando precisamente el ladrillo? Pues eso: ineptos, irresponsables, indecentes. Pueden escoger el que sientan más suyo, que como ven hay para todos.
Seguimos con la semana monotemática.
Puede ser mucho peor un inepto/irresponsable con poder que una mala persona con poder: la segunda tiene sus propios límites (nunca hará nada bueno, por ejemplo) y así puede más o menos predecirse, mientras que el primero hará cualquier cosa en cualquier momento dañe a quien dañe y dañe cuanto dañe.
En el corto plazo, el inepto/irresponsable puede parecer inofensivo. En el largo plazo sucede exactamente al contrario: a la mala persona se la aprende a esquivar.
Aviso: semana monotemática. Cada uno se desahoga como puede.
Al finalizar el año 2009, la deuda conjunta de las administraciones públicas (Estado central, comunidades autónomas y ayuntamientos), las empresas, los hogares y el sector bancario ascendía a casi cuatro billones de euros, el 390% del PIB. Las empresas no financieras debían el 143% del PIB; los bancos y cajas de ahorro, el 107% del PIB, y los hogares, el 89%. Si las agencias de calificación de riesgo rebajan la calidad de la deuda española, todos estos sectores, y no sólo el Estado, quedarán afectados por el incremento del precio del dinero cuando salgan a renegociar sus créditos o quieran tomar más dinero prestado.
Crecimiento o barbarie, Joaquín Estefanía (El País, 16/05/2010)
Lo malo de verse una película mu-mala-mu-buena (de vez en cuando vienen genial para echar un rato sin pensar mucho) es que sea de los años 80, que esté dirigida y escrita por Michael Crichton, que lleven gafas del tamaño de televisiones portátiles, que luzcan peinados de un bote de laca cada uno, que los monitores de ordenador sólo muestren 32×24 caracteres de texto, que se creyeran que lo que contaban podía pasar de ahí a una década…
Pero lo peor es que de repente recuerdes que tú viviste esa época en pleno uso de tus facultades mentales. Con todo lo que ello implica.
P.D.: Hay que reconocerle que la escena del vértigo en el ascensor es memorable.
¿Convocada por estos sindicatos que no han movido un músculo para ayudar a los parados, con el único fin de quedar bien ellos, a quienes no se les va a rebajar ni un euro de subvenciones públicas?
Esperen, esperen, que alguien que tuvo mucha más cultura de la que yo nunca tendré les va a comunicar a dónde tienen que ir cuando necesiten gente tras su pancarta:
Lo mismo se encuentran por allí a los ineptos de los que hablaba en la entrada anterior.
La acepto si la pandilla de los ineptos de uno y otro signo que andan por el Congreso y el Senado y por las instituciones de comunidad autónoma y otros organismos públicos, sin gobernar, sin hacer una oposición decente, no aportando nada desde hace años salvo demagogia y palabras (cuando aciertan a poner juntas más de tres en menos de media hora), se largan ahora mismo, en bloque, del país, y dejan de consumir nuestros recursos. El cráter del volcán de Islandia de nombre orco sería un destino más o menos adecuado.
Los sindicalistas que han estado bien calladitos hasta la fecha mientras el paro crecía y crecía y no se tomaba ninguna medida eficaz para detenerlo, es decir, que han hecho dejación de sus funciones al igual que los que se sientan aludidos por el párrafo anterior, también entran en esta categoría de personal deportable.
En resumen: si por mí fuera, en cuanto aprobaran estas medidas orientadas a solventar su propia ineptitud como gestores quedarían todos ustedes automáticamente despedidos. Las medidas seguirían sin ser justas (¿dónde están los millones que se han quedado los bancos sin soltar un euro luego? ¿y esa manada de lobos que había que cazar? ¿y la refundación de los mercados? ¿y ese giro espectacular que había que dar hacia la innovación y el desarrollo para al menos cubrir sus propios errores y los de sus predecesores en cuestión de modelo económico?). Pero al menos yo, y creo que unos cuantos más, nos sentiríamos más calmados.
P.D.: Otro día aporto algo sobre la reducción “proporcional” de sueldos, en particular lo muchísimo que va a afectar a los que primero deberían asumir la responsabilidad de la situación económica actual del país porque es su trabajo, la hayan provocado ellos en mayor o menor medida.