Los verdaderos secretos de la vida (ssssssshhhh…)
Los secretos de la vida son la honestidad y la honradez: si puedes fingir ambas, lo tienes todo hecho.
Groucho Marx
Los secretos de la vida son la honestidad y la honradez: si puedes fingir ambas, lo tienes todo hecho.
Groucho Marx
-Descensos imparables en los ingresos en publicidad. Imagino que algo tendrá que ver que las agencias la retiran porque la gente ve cada vez menos la tele (sobre todo los jóvenes), porque si les fuera bien no creo que no usaran esa herramienta para combatir la crisis.
-Programación infumable.
-Incapacidad de adaptarse a los nuevos medios y a fusionarse con la Web de manera adecuada (todavía algunas piden restricciones sobre la difusión de sus contenidos, que sin embargo son libres y gratuitos para cualquiera que tenga una tele en su casa)
-Sectarismo en las noticias, uno de los pocos contenidos que podrían continuar siendo interesantes. Ni una sóla fuente fiable y neutral en ninguna cadena. Por otra parte: noticias simplificadas hasta decir basta y atrasadas (ni punto de comparación con la rapidez de algunos medios web).
-Incultura cada vez más evidente en los profesionales (especialmente evidente para los espectadores jóvenes): no tienen ni idea de la mitad de las cosas de las que hablan, especialmente en las relativas a tecnologías.
-Una gran cagada la TDT: alguien se lo ha llevado calentito para no mejorar en nada lo que ya había.
Las únicas cosas buenas que aún conserva son que todos tenemos tele en nuestra casa y que emiten gratuitamente. Pero no se ve que sepan aprovechar eso.
Ah, se me olvidaba: crece el número de personas que usan un PC (o portátil grande) en vez de tele.
Acabo de terminar la miniserie de tres capítulos (largos, eso sí: 90 minutos cada uno) The Lost Room.
Al grano: entretenida; actores bastante reguleros, salvo pocas excepciones; personajes no desarrollados suficientemente; guión con algunos detalles traídos por los pelos y un poco demasiado confuso en algunos momentos (pero requiere pensar para estar al tanto de toda la trama, lo cual me gusta); efectos visuales correctos; mantiene el interés del espectador todo el rato porque mantiene el misterio sobre muchas cosas que están pasando durante todo el rato.
Lo mejor, en mi opinión: la idea que desarrolla, o que trata de desarrollar. Muy atractiva: de ésas que cualquier escritor (o guionista) que busque el éxito querría haber tenido, porque es simple, minimalista, pero llamativa. De las que me gustan
De hecho creo que la van a aprovechar en una futura serie llamada Warehouse 13.
El problema es que no la desarrollan del todo bien, y como he dicho antes, de vez en cuando se inventan algo traído por los pelos para mantener la cuadratura del círculo, cuando no es necesario porque de todas formas tampoco es que se expliquen muchos misterios cuando la serie termina. Además: no tenían por qué haberse centrado en los “objetos”, ni en qué son, ni qué relaciones tienen entre ellos, ni de dónde vienen. Igualmente podrían haberle sacado jugo a cómo todos esos “objetos” comienzan a crear diferentes grupos de personas, con intereses opuestos, a afectarles, a cambiar sus vidas. Claro, que si no desarrollas los personajes y éstos son meros muñecos de una trama que de todas formas, insisto, no se resuelve en su núcleo, y te centras en los misteriosos “objetos” pero tampoco terminas dándoles una explicación, pues quizás pueda considerarse una serie fallida.
Pero yo, en resumen, la he disfrutado mucho. Y como ese tipo de ideas minimalistas pero llamativas me encantan, pues me lo he pasado muy bien
¡Ah, y ésta sí se puede ver en español! Total, como las actuaciones son más planas que una mesa, no se pierde mucho recreándose uno en la pronunciación original ;P
Fin de la transmisión.
Del pellejo de una pulga sacó mi padre un cerón, una espuerta pa la burra, y de los retortijillos, un gorro a mí me sacó.
Escuchado en San Martín del Tesorillo (1960 aprox.)
Lo cual, como muerte de una persona, da pena.
Pero no entiendo los términos “ha muerto el pop” y similares que he visto en algún medio de comunicación.
Como músico, había muerto hace unos quince años. No me veo yo sintiendo pena hoy porque haya desaparecido la música de Kurt Cobain, que hace menos, o la de John Lennon, que hace más… Ya hubo su momento para eso.
Y desde luego, los fans llorando delante de su casa es lo más incomprensible para mí, de lejos. Una cosa es tener pena por no poder disfrutar de nueva música de tu cantante favorito y otra es hacer de plañidera.
Debe ser eso de que es un mito y tal.
P.D.: En cualquier caso nos esperan unas cuantas hornadas de reediciones (en distintos packs) de esa música que resulta haber muerto hoy.
Esta tarde he pillado durante unos minutos el deleznable programa “De buena ley”, casualmente emitido por esa cadena famosa por su calidad y ética, TeleCinco. Es que a la hora de comer ya casi ni los telediarios molan (se repiten uno a otro, cada cual tirando para el lado que le interesa, y al final verlos tan limitados y sectarios aburre), así que va uno haciendo zapping y de repente se encuentra cosas como ésta…
En el programa se presentan dos actores, digo personas, que tienen un conflicto, se lo describen a un abogado que recuerda a un profesor de secundaria vestido de luto (con todos mis respetos a los profesores de secundaria), y luego el susodicho abogado se retira a deliberar (cosa que en la vida real sólo hacen los jueces, pero bueno) mientras dos presentadores van administrando con habilidad diversas pullitas entre el público para animar un diálogo de besugos, digo debate. El público está formado por una parte de niñatos, otra de niñatos vestidos de corbata y gafas a juego, y otra de niñatos calvos y de chaqueta (también hay más gente, supongo que normal porque no intervienen en las discusiones). Los niñatos empiezan a hablar como en una reunión de vecinos (les falta tirarse las corbatas, las gafas y las chaquetas unos a otros), talmente como si les estuvieran pinchando en las gónadas cada vez que les pasan el micrófono (¿estará electrificado?).
Cuando eso lleva un rato y al profesor de secundaria, digo al abogado, le ha dado tiempo a consultar en la wikipedia la legislación que se aplica y en google algún refrán que no tiene ni pies ni cabeza, sale otra vez y dice su sentencia seguida del refrán que no tiene ni pies ni cabeza, y luego pega un martillazo y se va y se acaba el programa.
Hoy ha sido especialmente lamentable, porque uno de los actores, digo personas en litigio, era una muchacha que había sido dada en adopción desde muy chica, y el otro su hermano (o hermanastro, no recuerdo), que había ido allí a pedirle que le pasara una pensión a su madre biológica todos los meses, porque estaba enferma. La actriz, digo la otra persona en litigio, no estaba dispuesta a pasar pensión alguna por la simple razón de que ni siquiera conocía a su madre biológica y (es lo único de sentido común que escuché en todo el programa) una madre no es madre por parir, sino por cuidar y querer.
El abogado le ha “obligado” a pagar la pensión según no sé qué ley. Espero que haya sido un fallo de la wikipedia, porque si no la justicia española tiene exactamente la fama que se merece.
Y telecinco también, sin duda.
Más escombros caen creando volutas de fuego y humo, breves tormentas de polvo que se unen a una hermana mayor que lo cubre todo. Ver desde dentro de ellas mismas las ruinas que provocan la destrucción y el calor no es un preludio de la muerte: es haber llegado ya al infierno.
De improviso un remolino en el polvo y el Terminator avanza hacia mí en este paisaje de desolación irrespirable, materiales astillados y brasas; sus ojos fijos en mi cuerpo débil, sus procesos cerebrales calibrando la presencia de mis genes Connor, los músculos de sus brazos hinchándose. Camina entre los escombros en línea recta y erguido como si le hubieran metido un palo de escoba por el culo. Su pelo sigue negro, limpio y peinado, a pesar del calor; su ropa bien arreglada; camisa y corbata le abotonan el tórax mortífero para hacer patente que nada puede con un Terminator.
Se acerca inevitablemente y la pobre Sarah no puede escapar. Después de haber pasado tanto en mi huida de un estado a otro, saliendo y volviendo a entrar una decena de veces con nombres falsos en el país donde Skynet provocará el verdadero fin, una simple astilla afilada de medio metro, clavada por un lado al suelo y por otro a mi pantorrilla, una simple astilla, no deja que mi pierna quebrada (lo que no me detendría) huya con mi cuerpo por delante, aunque sea arrastrándome con las uñas por la tierra caliente.
Aquí, y tan tontamente, se acabará todo. Al menos no pueden pedirme más de lo que hice.
El Terminator ya está conmigo. Acerca su mano grande y la apoya con fuerza en mi hombro, dirigiéndome una larga mirada sin sentimientos: como una cara demasiado castigada por el bótox.
De repente me suelta y sigue su camino hacia la espalda del desastre, camino abajo. De donde vino surge ahora una comitiva de concejales en manga de camisa, algún reportero, y jefes de bomberos, policías y médicos (uno me presta atención) enumerando heridos y ordenando cortafuegos para que los incendios no lleguen a más casas, comunicándose con sus móviles con las unidades del condado más cercanas.
No suspiro profundamente, ni doy el más ligero respingo, cuando me inyectan el analgésico: para mi pesar cada vez me siento menos persona y más Terminator. Mis procesos mentales deducen sin asomo de dudas (pero tarde) que no debí venir en este momento a esconderme al condado de los Ángeles, en California.
(c) Juan Antonio Fernández Madrigal, 2009
43 capítulos la primera temporada, muy breves (menos de media hora), minimalistas (un sólo escenario, dos personajes: el psicólogo y su paciente), sin apenas trama (salvo la evolución de la vida cotidiana y la de los problemas personales de los personajes), y con actores que deberían ser puestos en altares, todos sin excepción, desde los que tienen 16 años hasta los que tienen 60. Se emitió originalmente en los Estados Unidos a un capítulo por día, de lunes a viernes, para hacerlos coincidir con los días en los que el doctor atendía a cada paciente durante la semana, con lo que el realismo es abrumador.
Eso es un guión. Eso es creatividad. Eso es actuar.
Y ahora, que vayan los correspondientes del ramo en España y lo casquen.
P.D.: Véase en versión original, por favor.