Lithographica

Un cuaderno más de Juan Antonio Fernández Madrigal

La peli del finde

Julio12/2009

Aparte de los retazos del propio exterminio nazi, espeluzna cómo muestra a los propios israelíes cuyos familiares habían sufrido el holocausto tachando de asesino y haciéndole cosas peores a quien interrogaba a Eichmann para extraerle la confesión (un capitán que había perdido a su padre en un campo de concentración, su mujer enferma y que también había sufrido lo mismo), por gastar dinero público y tiempo en demostrar la verdad de lo sucedido en lugar de linchar al nazi directamente.

The Sarah Connor Chronicles S02 – empezando

Julio11/2009

Pero qué necesidad había de meter en el reparto a la cantante de Garbage… que mejor que se quede como cantante :)

Esta segunda temporada en sí, además, no me está gustando como la primera. Pero cómo sólo llevo dos episodios le daré un cierto margen; concretamente me la tragaré entera ya que la tengo ;P

Dos profesiones, otra realidad

Julio10/2009

Como cualquier hijo de vecino, yo he aprendido una profesión concreta (bueno, aún estoy en ello :) ), muy diferente de muchas otras, y sé tanto de las demás como la hormiga que acabamos de pillar en casa colándose por una rendija de que la tierra es redonda. Eso está bien: nos repartimos el trabajo y cada cual puede hacer mejor el suyo. Bueno, siempre hay límites (mal iría yo si no tuviera algún conocimiento suelto de cocina), pero dentro de lo que cabe no es una mala aproximación al problema de que casi 7000 millones de personas puedan convivir en más de 3000 ciudades más otros muchísimos centros de población más pequeños, y sacar algo de provecho.

En realidad no es una invención moderna, claro: surgió por sí misma cuando pasamos del paleolítico al neolítico y nos tuvimos que especializar, con números de población infinitamente más modestos, para poder sobrevivir atados a un mismo lugar (lo que requiere realizar tareas bastante más complicadas que tirarle lanzas a un bisonte, y por tanto, gente más preparada en lo suyo); así que puede considerarse un paso más o menos natural de la evolución social humana.

Sin embargo, aunque todas las profesiones comparten hoy en día la ignorancia de casi todas las demás, hay dos cuya susodicha ignorancia nos trae graves perjuicios.

Una es la de periodista. Un periodista no puede ignorar aquello de lo que habla (que es casi todo), al menos hasta la profundidad en que lo comenta, y desde luego mucho más lo debe conocer si trata de hacer un artículo de opinión. Como hoy en día puede uno documentarse sin grandes dificultades, el darse uno cuenta de que esto no es así y de que de hecho va a peor cada día que pasa (para qué ver el telediario o leer los periódicos si no puedes fiarte de más de la mitad de las cosas que dicen…) le pone a uno de un cierto mal café. Como si le estuvieran haciendo perder el tiempo, vaya. Especialmente porque si esa profesión consiste precisamente en informar, es un fraude si no se informan los informantes. No sé si la redundancia me ha quedado lo suficientemente molesta.

La segunda es mucho, mucho peor: la profesión de político (hoy me muerdo la lengua y no la llamaré casta). Un político, hoy en día, es habitual que haya comenzado su carrera de muy muy joven, que toda su vida no haya conocido otra cosa que su propia profesión y las formas de prosperar en ella, y que tenga unos conocimientos, no ya especializados en otras áreas, sino generalistas de lo que es la vida real, bastante cuestionables.

El problema es que, que yo desconozca cómo construir un edificio no perjudica a nadie, pero que un político no conozca la vida real nos perjudica, profundamente, a todos. Porque son ellos los que definen las reglas que los demás hemos de cumplir, y mal vamos si quien pone los requisitos de un sistema no sabe cómo funciona ese sistema (en ciencia y en ingeniería, con esa actitud acaban rompiéndose las cosas, lo que no es más que un efecto de la ley universal del crecimiento de la entropía: las cosas tienden siempre a romperse a menos que algún ser vivo se ocupe de mantenerlas en orden).

Lo vengo diciendo desde hace tiempo: quizás Skynet debería ser visto como un alivio para el planeta y no como una amenaza…

P.D.: Creo que todavía hay esperanza, sin embargo. Cada día que pasa es más evidente, para más gente, la disociación que existe entre la realidad en que la mayoría vivimos y la realidad alternativa en que viven los políticos (es decir, cada día que pasa es más evidente la vuelta a lo feudal de la sociedad moderna), y darse cuenta de que existe un problema es el primer paso para arreglarlo. Por otra parte, gracias a Internet y a la capacidad de contactar con inmensas cantidades de personas instantáneamente, es cada vez también más evidente el declive de los medios de información tradicionales. Quizás, si nos lo montamos bien y tranquilamente, no haya que llegar al extremo de que las máquinas nos exterminen (o nos gobiernen) para arreglar el problema del que trata esta entrada :)

Algo importante

Julio9/2009

Hoy tengo algo que hacer muy importante, más incluso que Michael Jackson o Cristiano Ronaldo: tengo que celebrar algo, y no va a ser cerca de un ordenador. Así que no voy a escribir una entrada, y mucho menos, una entrada sesuda.

A mis dos fieles seguidores blogueriles: os dejo que sigáis digierendo las dos entradas de ayer y antes de ayer, que tienen miga. Y si alguien se siente insatisfecho con esas dos entradas, puede reflexionar también sobre el hecho de que Google ha anunciado un sistema operativo propio en el que las aplicaciones estarían fuera de la máquina (y los datos, supongo), es decir, en Internet más allá de todo lugar físico conocido. Eso también tiene miga :D

Fascinación por la teoría de la probabilidad

Julio8/2009

Se pueden dar diversos significados a la probabilidad: clásico, frecuentista, bayesiano o subjetivo, axiomático… Todos ellos bastante poco conocidos por la mayoría de la gente. Como no quiero asustar a los dos lectores habituales de este blog, y como lo que me interesa decir es otra cosa, voy a hablar lo más llanamente que pueda :)

El significado clásico (el primero que se inventó, por Laplace) no merece mucha atención a estas alturas. Se puede considerar una versión rústica del significado frecuentista, así que no lo explicaré.

Desde un punto de vista frecuentista, la probabilidad de que algo sea de cierta forma (asumiendo que no sabemos nada de ese algo, ni de si es o no de esa forma) es un valor numérico. Se calcula cuando el número de observaciones que hacemos de ese algo va creciendo hasta infinito, haciendo la división entre las veces que ese algo es de esa cierta forma y el número total de observaciones. Por tanto, es un valor entre 0 (ese algo NUNCA es de esa forma) y 1 (ese algo SIEMPRE es de esa forma). El punto de vista frecuentista es a) a posteriori y b) inalcanzable, ya que hace falta hacer infinitas observaciones para obtener la probabilidad, ese valor numérico que nos da algún conocimiento, aunque aparentemente mínimo, sobre lo desconocido. Hay un subterfugio para salvar esa inalcanzabilidad: conforme vamos haciendo observaciones, poco a poco, algunas veces más rápido, otras menos (puede ser extremadamente difícil predecir cuán rápido), el valor de la división que he mencionado antes va convergiendo hacia el valor final/real de la probabilidad, y por tanto podremos acceder al conocimiento en un plazo razonable de tiempo. En este hecho se basan prácticamente todos los desarrollos de la ciencia y técnica modernas basados en probabilidades. Este subterfugio permite romper la barrera de la inalcanzabilidad en multitud de ocasiones, pero la del a posteriorismo es irrompible desde el punto de vista frecuentista: siempre tengo que observar antes de saber la probabilidad.

Desde un punto de vista subjetivo o bayesiano, la probabilidad es lo que alguien cree acerca de que algo sea de cierta manera, expresado también como un número entre 0 (ese alguien cree imposible que ese algo sea de esa manera) y 1 (ese alguien cree que ese algo es necesariamente de esa manera), como antes sin tener un conocimiento previo de la realidad de ese algo, pero en este caso, además, sin tener que haber hecho observación alguna, es decir, no es a posteriori. Es una medida de la creencia humana subjetiva sobre las cosas que no conoce. En realidad se puede hibridar este significado bayesiano con el frecuentista: en algún momento puedo hacer observaciones, y ese valor de creencia puede ser modificado apropiadamente y, con suerte (no siempre), convergerá a la probabilidad frecuentista con el tiempo (de nuevo, con el suficiente número de observaciones).

El significado axiomático de probabilidad, por último, es el más “puro”, porque es pura matemática: un conjunto de axiomas que dicen qué es la probabilidad y un conjunto de teoremas -deducciones construidas sólo a partir de los axiomas-, o sea, un conjunto de reglas matemáticas que debe cumplir el mundo de las probabilidades. No aporta mucho semánticamente a nuestra discusión, porque en realidad puede interpretarse como se quiera (al final uno termina interpretándolo de modo frecuentista o bayesiano, dependiendo del problema, porque es compatible matemáticamente con ambas interpretaciones, aunque nunca suele decirlo para que no se le tiren a la yugular los defensores de una de ellas).

Fijaos: todo esto (especialmente el significado frecuentista) se resume en que la probabilidad es un consuelo: los científicos la usan cuando no conocen nada más sobre algún aspecto de una cosa, por su complejidad o inaccesibilidad. Entonces dicen: “tiene un 22.3% de probabilidad de ser así y un 77.7% de no ser así”. Pero eso y no decir nada sobre el asunto es casi lo mismo… ¿no?

Pues no, no es lo mismo, ni mucho menos. Y he ahí lo asombroso del asunto. Que podamos estimar el valor numérico de la probabilidad de que alguna cosa sea de cierta forma simplemente observándola suficiente tiempo, sin conocer nada más sobre ella, es… sobrecogedor. Significa que las cosas, realmente, nos dan información aunque no sepamos nada de ellas (ni leyes físicas ni intuiciones ni nada), simplemente viéndolas. Es más, una vez estimada la probabilidad de algo (como hemos visto, el valor real de la probabilidad nunca se sabe con certeza a no ser que la calculemos sobre algo que ya conocemos a la perfección, lo cual sólo sirve para fines teóricos), ¡podemos hacer deducciones sobre ese algo! Siempre, por supuesto, serán deducciones probabilísticas: podremos saber cuál es la probabilidad de que tal cosa, siendo de tal manera ahora, sea de tal otra dentro de tanto tiempo; o de que nos toque la lotería -y por tanto tomar una decisión sobre si merece la pena apostar o no-; o de que conduciendo a tal velocidad tenga un accidente o no -y por tanto reducir o acelerar-.

Asombroso. Pero la probabilidad es terca (el querer saber algo sobre aquello de lo que no se sabe nada es pretencioso, si preferimos ponerlo así): se nos escurre enseguida entre los dedos… Sobre todo cuando nos sentimos henchidos de gozo con su descubrimiento y lo sobrevaloramos. A ver, que sepamos que un dado de 6 caras -ideal- tiene una probabilidad de 1/6 de sacar un uno no significa que 1 de cada 6 veces saque un uno (¡de hecho podría sacar una cantidad inmensa de números distintos de uno si le placiera, o al contrario, sacar unos durante un número inmenso de veces!). Sólo serán 1 de cada 6 veces… si hacemos infinitas tiradas. ¡Algo irreal!

En mi opinión, la probabilidad, esa teoría matemática de lo que no se conoce, es uno de los logros más fascinantes de la ciencia experimental… De hecho, según la mecánica cuántica, la propia realidad en que existimos, a ese nivel cuántico, no es más que… probabilidad.

El fin de la navaja de Occam o de la física as we knew it

Julio7/2009

La situación actual de la física cuántica (o de partículas, si se prefiere) es que no se conoce qué es la realidad por debajo de ese nivel. Se trabaja en proponer modelos matemáticos ahí abajo -por debajo del modelo estándar-, como tradicionalmente siempre se han propuesto, pero ahora con una complejidad verdaderamente abrumadora, para explicar lo que se observa en el mundo de las partículas elementales.

Hay varios tipos de problemas con eso. El “menos” importante es que muchos efectos de la realidad de las partículas elementales que predicen estos modelos -si es que éstas existen como entidades modelables por debajo matemáticamente, que hay quien lo discute- no pueden verificarse experimentalmente dada la cantidad de energía necesaria. Digo que esto es lo “menos” importante porque quizás a través de experimentos indirectos o de simple evolución tecnológica se podría solventar.

El problema más preocupante, bajo mi punto de vista, es que encontrar un modelo matemático que explique la existencia de lo que llamamos partículas es una cosa, pero demostrar experimentalmente que es el único que la explica es otra. De hecho, probablemente esto último sea imposible. Puede que haya, en el caso extremo, infinitos modelos matemáticos posibles que expliquen correctamente la realidad. Históricamente, cuando esto ha pasado, el científico se quedaba con el modelo más simple (el principio de la navaja de Occam), pero ¿y si varios son equivalentes en simpleza? Es que eso del “más simple”, al nivel de complejidad que están adquiriendo los modelos hoy en día, es casi un eufemismo, por no decir directamente una broma.

Y si tenemos infinitas explicaciones matemáticas sobre la realidad (que no es algo intrínsecamente malo), indistinguibles por experimentos físicos, nos encontramos con que los físicos teóricos que estudian estas cosas se tienen que hacer verdaderos expertos en matemáticas avanzadas, teoría de la información y filosofía (metafísica), como poco (dicen que sólo un observador es capaz de transformar a nivel cuántico una nada llena de posibilidades en una experiencia medible concreta, una de las “cosas” que pasan al nivel de las partículas elementales, pero ¿qué se entiende por un observador?).

De hecho, ¿es posible que las matemáticas expliquen lo que hay por debajo de las partículas? Podría ser que no -se asume que sí, pero no se demuestra-. ¿Se terminarán fusionando todas estas disciplinas del pensamiento humano para poder lograrlo? ¿Será realmente un físico quien descubra la teoría del todo y no un matemático o un filósofo? Curioso (y extraño) bucle, siendo los últimos los que dieron nacimiento a los primeros en la historia de la humanidad. Seguro que a Hofdstadter le encantaría que así fuera :)

Garoña sí, pero no, pero mejor no sé qué estoy diciendo, o quizás le esté manipulando, vaya usted a saber

Julio6/2009

Normalmente, cuando no sabes lo suficiente sobre algún tema, mejor estarte callado, y desde luego, no tomar decisiones sobre el mismo hasta documentarte. En el XLSemanal (revista que asocian con varios periódicos de tirada nacional y local y que yo le agencio a mi señora puntualmente cada fin de semana) venía este domingo un artículo de Carlos Herrera sobre el cierre planificado por el gobierno de la central de Garoña.

En general el artículo expone su opinión de forma sensata, dando argumentos razonables -suponiendo que estén basados en datos fidedignos y completos-. Lamentablemente al terminar suelta:

[...] o renunciamos a muchas comodidades de la vida moderna y del desarrollo industrial o nos resignamos a convivir con la energía de fusión.

Este hombre se habrá quedado muy tranquilo y convencido con su capacidad de expresión y argumentación, pero podría haber averiguado fácilmente en cualquier enciclopedia (si no le va la wikipedia) que la fusión todavía no existe salvo dentro de las estrellas, y que lo que tenemos sobre nuestro planeta es fisión. Fi. Fi-sión. Una vez habiendo cambiado todo el tipo de residuos, de peligros inherentes y de tecnología implicados en las nucleares del planeta con una sóla palabra, ¿quién tiene la seguridad de que todo lo demás no está igual de mal documentado?

Yo, que no conozco el problema de las centrales nucleares suficientemente para saber si lo mejor sería cerrarlas o no (aunque me tira un poco el que no, porque mi vena ciencia-ficcionera me dice que el marrón de los residuos radioactivos se podría arreglar lanzando cohetitos con ellos hacia el sol), desde luego que no tengo otra opción que ignorar absolutamente todo lo que dice Carlos Herrera en esas páginas, no vaya a ser que tenga tanta base como eso de la fusión y me esté distorsionando lo poco que ahora sé.

También ignoraré, por descontado, los argumentos que dan el gobierno para cerrarla dentro de ene años (y para decir que es irreversible, como si el hecho de que un gobierno planifique su cierre no significa que otro lo pueda des-planificar), y la oposición para no cerrarla. Porque obviamente, si los periodistas no suelen tener ni idea de ciencia y tecnología ni les suele preocupar metérselas en la mollera, de los políticos mejor no hablar: en el mejor caso -que estén documentados- harán exactamente lo que les convenga a sus posibilidades de estar en la poltrona tras las próximas elecciones, ni más ni menos, e independientemente de la documentación con la que cuenten. Ya la sesgarán a su conveniencia.

Por todo esto me ha gustado mucho el artículo que en la misma revista ha escrito Arturo Pérez Reverte sobre lo que se le pasa por la cabeza cada vez que pasea por la Carrera de San Jerónimo y ve a nuestros ilustres próceres de la patria salir. El artículo no está en Internet y no os puedo poner aquí el enlace, pero supongo que basta con que diga que se titula “Esa gentuza” :D

Changeling / Intercambio

Julio5/2009

Vaya, la primera película en la que veo que Angelina Jolie actúa bien (no parece ella :) ). Y dirigida por Clint Eastwood…

Además, un tal Malkovich, del que es inútil esperar menos de una excelente actuación, y otros muchos que no desmerecen para nada, al contrario.

La historia está bien; la única pega que se le podría poner es que si se le quitan las escenas truculentas y los buenos actores probablemente se parecería a una de Antena 3 de fin de semana por la tarde ;P

La enésima razón para despreciarnos

Julio4/2009

Después de ver en un telediario cómo una familia china se harta de reír mientras anima a su hijo (que andará por los 5 años, si llega) a que se fume un cigarro tras otro con total profesionalidad, no me diréis que cualquiera que esté en proceso de adopción y haya visto Un Día de Furia no se piensa un poco lo de cogerse la recortada y empezar a darle al gatillo…

P.D.: En el fondo soy pacífico como una mariposilla campestre, pero llevo una semana bestia (¡y todavía siguen con el raca-raca de Michael Jackson!). Y se me junta que me queda un mes para las vacaciones, que hace un calor de derretirse entero y que estoy viendo la segunda temporada de Ashes to Ashes (Gene Hunt tira mucho).

Plan E from Outer Space

Julio3/2009

Veamos: ¿no sería lo más conveniente para el futuro del país que, dado que están dispuestos a usar el dinero de todos los que trabajamos para pagarles el sueldo a personas paradas afectadas por la crisis -es decir, están creando funcionarios de tiempo limitado, por así decir-, lo invirtieran en pagarles a esas mismas personas para hacer cursos -siempre que los aprobaran, claro-, prácticas en otros sectores, reciclarlos, derivarlos hacia actividades distintas de las que hacían -como la construcción- y que ahora y en mucho tiempo no pueden absorber más empleo, en definitiva, en que esas personas tengan unas perspectivas de futuro mejores cuando el plan E y sus sueldos se terminen?

Es que lo de seguir en la construcción, haciendo obras de necesidad dudosa, no me convence como herramienta anticrisis, francamente.

Ah, perdón, que no había caído en que esto lo habían diseñado políticos.

Buf. Sí que estoy bueno. Por un momento pensé que el objetivo era el bienestar de la sociedad que gobiernan…

« AntiguasNuevas »
  • Últimas lecturas:

  • Andanzas artísticas:

  • Criaturas:

  • Creative Commons License