Tras un mes de vida patricia…
…volvemos al paréntesis de once meses de vida semi-esclava
Este otoño nos mira con cara de incertidumbre: los virus nos recuerdan que la vida se basa en la supervivencia del más apto… o de aquel a quien sonrían las probabilidades; la ineptitud del gobierno en tantos y tantos ámbitos no es probable, sino cierta, pero causa situaciones impredecibles (por cierto, estoy a favor de la congelación de salarios de los funcionarios, pero debería haberse hecho antes, y también debería haberse gastado el superávit -sí, una vez tuvimos de eso- con acierto antes de llegar a la que han liado); la oposición de pacotilla que tenemos se acerca más y más a una emisión de Sálvame, un día de éstos los vamos a ver reclutando a Jorgeja entre sus filas para animar el cotarro; ¡comienza Bolonia en la Universidad!… no para todos, pero para muchos, con el jaleo burocrático y de información que nos va a llover y sin saber -muchos creemos que no- si va a servir realmente para mejorar lo que hay; el paro va a pegar el batacazo -sí, más- precisamente este otoño: adornadas con brotes de soja o de lentejas la recesión y la deflación nos van a hacer la gracieta en este país que después de 34 años sigue sin saber cómo ganar dinero fuera del turismo y el ladrillo; la lumbalgia de hace mes y medio se resiste a irse a la espalda de otro…
En fin. Como muchos profesores, yo me hago los buenos propósitos del año a finales de Agosto, porque para nosotros empieza el curso profesional ahora, y entre estos deseos está esta vez el buscar el lado optimista de las cosas.
Así que, por ejemplo, y dado que yo trabajo con probabilidades para representar la incertidumbre, puedo afirmar sin temor a equivocarme que alguien no cogerá la gripe A, que alguna medida del gobierno acertará por poco, que algún político de la oposición -aunque sea un militante de base- tendrá alguna buena idea, que este año habrá alguien a quien no tendré que explicar cómo hacer una regla de tres, que la recesión y la deflación no durarán para siempre, y que en un instante dado del tiempo podré sentarme recto sin tomarme una pastilla.
La vida puede ser maravillosa
Y para que conste mi ánimo conciliador con las dificultades, qué mejor que animarse pensando que hasta Bayes (que no tiene relación con el de la aspirina) no podría negar nunca que hoy, aún sin saber lo que me espera tras la mesa del despacho, puede ser un día bonito:
Terminator T-31: el finalizador de períodos laborales. ¡Hasta Septiembre!
Coincidiendo con el fin del período laboral he terminado la segunda temporada de The Sarah Connor Chronicles. Más autorreferencial que un chicle marca “chicle”, aunque al final se hace entretenida y tiene actuaciones decentes. ¡Pero vaya trama más mal montada…! Y lo peor es que la Fox anunció formalmente que no iba a continuar con la tercera temporada, que es del todo necesaria para terminar de enlazar Terminator 2 con la birria ésa de Terminator 3.
Sí, me da igual lo que digáis: soy fan aunque sean malas. Es lo que tiene haber nacido en los 70 y haber presenciado la primera venida de las máquinas de adolescente, que es un hecho de los que te dejan marcado para siempre.
[SPOILERS ON]
En particular, John Connor tendría que durar mu poco en el futuro si se rodara la tercera temporada, dado que en la birria mencionada de Terminator 3 el muchacho (que, por cierto, es el protagonista también de la maravillosa Carnivàle) está justo en el momento del Día del Juicio, conoce casi menos cosas que el que aparece en las crónicas, y además ha asistido a la muerte de su madre.
Por otra parte, arreglar el desajuste entre los años que aparecen en la birria mencionada y los que aparecen en las crónicas ya es más difícil…
[SPOILERS OFF]
Y ahora me tienen que perdonar que he de saltar a un presente alternativo. Volveremos por Septiembre si eso…
De subvenciones y dineros
Mira que la última semana antes de las vacaciones no quería poner otra entrada en la categoría “Irritaciones”, pero en la tele (Canal Sur si no recuerdo mal) salió que el Ministerio de Cultura ha subvencionado a una pareja con un bebé por un importe de 20.000 euracos para que se peguen una vuelta de 1 año por Europa, según decía el padre “para contar en cada destino un poquito lo que es Andalucía, España…”.
No os lo perdáis, que también tienen un premio de Innovación en Andalucía por la idea, así como una página web que podéis ver (que no es necesario, ¿eh?) aquí, en la que por cierto no saben que las palabras en mayúsculas también se acentúan.
Desde luego yo, ahora, ya veo mucho más cercano el fin de la crisis. Nos sobra la innovación por los cuatro costados, los turistas nos van a llover del cielo con este proyecto, y nuestro modelo de negocio como país está en vías de ser reformado en profundidad. Y todo eso se lo hemos de agradecer a nuestros gestores, perdón, gobernantes, que tan sabiamente disponen de nuestro dinero.
P.D.: Ejem. Conozco un proyecto de investigación científico-técnica al que le rebajaron 100.000 euros de su presupuesto solicitado (concretamente supuso la pérdida de un contrato por 4 años para ingeniero o ingeniero técnico, más parte de material). Han habido más de 300 proyectos de similar índole concedidos este año. No creo que en todos hayan hecho esa rebaja, pero extrapolando conservadoramente se puede hacer una estimación cualitativa bastante mona de la labor en pro de la I+D+i (+d+I+D+i+d+I+…) que tan fundamental parece ser para nuestras autoridades.
A vueltas con la evaluación del investigador universitario…
Decíamos ayer… Bueno, no lo voy a repetir
El asunto es que preparando un currículum me doy cuenta de que, a) pongamos por caso que un investigador, en los últimos seis años, tenga el doble de publicaciones indexadas de las necesarias para que te reconozcan un sexenio. Pues resulta que sólo le reconocen un sexenio, claro, por la forma en que éstos están definidos por el Ministerio, “perdiendo” para siempre en ese tipo de indicador los papers restantes. Que puede que haya una racha de publicaciones similar en el futuro… o puede ser que no, porque como resulta que esto de investigar no es previsible (maldita sea).
Por otra parte también constato que b) otro índice por el que se mide la calidad de tu investigación, el Factor de Impacto publicado diligentemente por el ISI Science Journal Citation Reports (JCR), vibra más que la suspensión de un autobús malagueño: en particular, en la edición de este año -se suele usar siempre la última para indexar las revistas donde tienes tus papers-, me he encontrado que tengo publicaciones que estaban en primera línea en la edición anterior del JCR y que ahora han bajado bastantes puestos, y alguna otra a la que parecen haberle inyectado calidad científica por vía intravenosa, por el pedazo índice de impacto que tiene ahora la revista… (¡Robóticos del mundo: lo que mola, lo que pita, lo que priva, es la International Journal on Robotics Research -hasta la próxima actualización de factores de impacto-! Y si queréis rozar las inalcanzables cotas en que se mueven los índices de impacto de los médicos y hacéis cositas de visión por computador… ¡el IEEE TPAMI es lo vuestro!).
Nada, nada, esto es ciencia objetiva pura y lo demás es chascarrillo. ¡Método científico, joven, método científico!
P.D.: Y tiene tela que en lo que llevamos de año ya haya tenido que preparar cuatro currículums para instituciones públicas y los cuatro hayan tenido que tener diferente formato, diferentes contenidos, diferente extensión, diferente idioma… Lo que es para estar talmoño, vamos.
Oh my god! (II)
No se contentaron con decir en la tele (por escrito, que lo subtitularon) que un objeto había ocasionado un “cráter” en la atmósfera de Júpiter, no.
…Melonadas de ayer, hoy y siempre vuelve a la carga…
…Inventando para usted una nueva unidad de medida para la velocidad de su ADSL, fibra óptica o lo que usted quiera contratar para hacer rular al e-mule…
…Una unidad más práctica, más comprensible, más fácil de pronunciar que los gigas o los megas… ¡Olvídese de la electrónica! Se trata ni más ni menos que de…
Sí: ha leído bien. Ya no tendrá ADSL de 6 megas, sino de cienemiles de metros por segundo. En este mundo incierto, cuando la ciencia y la tecnología se convierten en entelequias, sólo nos queda la fe en las noticias.
Ref.: En el telediario de Telecinco -también subtitulado, cómo no-, sobremesa del 27 de Julio, contundentemente y ante millones de espectadores, han soltado:
[En la Campus Party de este año] las conexiones entre ordenadores tendrán velocidad… ¡supersónica!
P.D.: ¿Será mach 1, mach 2…? De nuevo he llegado tarde para hacerle la foto a la tele, caray.
La tecnología avanza que es una barbaridad
Fíjense ustedes en esta imagen:
A su izquierda (a) tienen al Cenachero, uno de los símbolos de Málaga, que representa al “pescador que en su cenacho o espuerta de esparto (dígito 1, en rojo) lleva el pescado fresco que pregona por las calles, haciendo bailar sus espuertas; un oficio ya desaparecido”.
A su derecha (b) tienen al Tunachero, o Tuningchero [término de elaboración propia], que es la versión moderna asociada normalmente a tiendas de tuneado de coches, en la que, atención, los cenachos para llevar peces han sido susituidos por…
…¡pedazo de altavoces! (indicados aquí con un bonito dígito 2 bermellón -que no merdellón-).
Juzguen ustedes hasta dónde vamos a llegar con esta modernez sin freno ni control que nos rodea. Esto no es libertad, sino libertinaje, recórcholis.
P.D.: Espero que el autor de tal mejora no aparezca públicamente durante la feria de Málaga, que podría sufrir algún percance
La peli del finde
Sólo puedo decir: psé… Hombre, es realista, eso sí.
Cuando no es necesario decir nada…
En la política, en la religión y en el sexo, ¿para qué hablar?
Mad Men, temp. 1, ep. 2 (traducción libre)
Misterios de la existencia
Aquí abajo está una foto sacada de Google Maps en que se muestra el Hospital Clínico de Málaga y (en verde) la futura línea del Metro.
Con una brillantez sin par, ese tramo verde entero más los trocitos que no he puesto para que quedara más claro es metro de superficie, o sea, tranvía. La calle que aparece señalada con la flecha gorda, bajando desde la rotonda de entrada al Clínico, es por donde se produce la mayor parte del tráfico del Hospital (hay otra calle arriba, pero su capacidad de tráfico es todavía menor). Ahora la tienen desviada mientras ponen las vías hacia la pequeña paralela que se ve a su derecha, pero en cualquier caso, sea una u otra, se empeta todas las mañanas a las horas puntas. No es recomendarse ponerse malo a las horas de salida/entrada a los trabajos, por consiguiente.
Imaginaos entonces cuando el metro/tranvía cruce toda la imagen en horizontal: eso supondrá que alguno de los dos (el tranvía o los coches) tendrá que detenerse si coinciden. No me puedo imaginar cómo podrán hacer que el tapón de tráfico deje paso al tranvía, ni cómo podrán hacer que el tranvía se pare sin perder su horario, ni mucho menos qué pasará si en cualquiera de esos casos se incluye una ambulancia (menos mal que el hospital tiene helicóptero).
Al principio pensé que irían a levantar (o soterrar) la calle que se empeta, pero no, definitivamente la van a dejar en superficie cruzando a la línea del metro… Misterios de ayer, hoy y siempre… para uno que no es ingeniero de caminos ;P
La teoría múltiple del viaje en el tiempo
Decíamos antes de ayer que el típico modelo de la estructura del tiempo que se usa para tratar los viajes en el ídem en la literatura y cine de género suele ser el de una línea recta única en la que todo acontecimiento se sitúa, lo que lo hace muy simple matemáticamente pero da mucho juego para montar tramas.
Hay una segunda posibilidad, que es suponer que para cada posibilidad de existencia que tiene una partícula elemental (que como son como son nunca se puede decir con certeza que estén en un sitio único) se abra un universo paralelo en el que esa posibilidad es la que se da realmente. Esto, llevado al mundo macroscópico, también se traduciría en que por cada decisión que tomamos, o por cada posible evento que se produzca en el universo y que se podría haber producido de otra manera, se abre un “universo paralelo” en ese punto del tiempo en el que se da precisamente ese evento de esa forma (y otros tantos en los que se da de otras formas).
Este modelo es más complicado de visualizar y modelar matemáticamente (y abruma), pero da lugar, curiosamente, a tramas más simples para formar historias de ficción. Es como un árbol: en cada instante de tiempo se “despliegan” innumerables nuevas ramas de realidad -universos paralelos- que a partir de ese momento corren junto a los nuestros (pero sin interactuar), y que a su vez despliegan nuevas ramas en sus respectivos futuros.
El presente no es un único presente en este modelo, sino varios a la vez. De hecho, si no son infinitos, poco les faltará. Eso sí, cada uno de ellos no se entera de lo que pasa en otro, y, como en el modelo simple, en realidad no existen. Ahora es el presente. Ahora que has leído la frase anterior, ya no.
Una persona, por ejemplo, considerada en un instante dado, pertenecería a una única línea dentro del árbol: desde el tronco (creación del universo y de todas las partículas de materia que componen a esa persona) hasta la rama del “árbol” y el punto dentro de esa rama donde esa persona tiene su presente ahora. Ahora ya no; acaba de convertirse en su pasado y se ha desplegado seguramente infinitas nuevas ramas paralelas…
O sea, que una persona tendría una historia pasada única y que no se despliega en ramas ni nada. Pero en su futuro tendría una porción del árbol bastante inconmesurable. Dependiendo de las decisiones que tome y de muchas otras cosas, se desplegarán las ramas de su futuro.
Ya os dije que era más difícil de explicar que el caso simple
Viajar al pasado en este modelo lleva a la persona que viaja a terminar en algún punto anterior de su misma rama, asumiendo que no puede viajarse entre ramas distintas. Es decir: como en el modelo simple (y por tanto, nada de paradojas). Sólo que al aparecer allí, creará una rama nueva distinta de la que había cuando esa persona no estaba (¡puesto que ahora sí está!), provocando no sólo la aparición de esa rama, sino la creación de posteriores ramas que tampoco había (no pasa nada: hay “sitio” para infinitas ramas). Por lo tanto no podría volver a su futuro, porque estaría sobre una rama de realidad distinta de la que partió y, recordemos, no se puede pasar de una rama a otra (o mejor dicho: pasar de una rama a a otra no es viajar en el tiempo, sino viajar entre realidades paralelas. Asumamos que no se puede, que este blog pretende mantener la fidelidad de alguno de sus dos lectores por ahora).
Dicho con un ejemplo: si los Terminators se cargan a John Connor lo hacen en una realidad distinta de aquélla en la que John Connor vive, y por tanto, habrá una rama del futuro de ese joven John Connor en la que éste vive y sigue habiendo un Día del Juicio. La trama de las pelis se puede ir al garete fácilmente…
Por otra parte, viajar al futuro podría ser incluso imposible, porque… ¿a qué futuro de los infinitos que se despliegan ante ti ahora mismo? Quizás este problema, que parece irresoluble, es el que hace a muchos científicos considerar aún hoy como válida la teoría simple, en lugar de la múltiple (también llamada de los universos múltiples de Everett). Aunque podría ser que el viaje al futuro nos llevara a uno de nuestros futuros escogiéndolo aleatoriamente (no hay motivo por el que la máquina que permitiera ese viaje pudiera preferir ni elegir un futuro u otro), y por tanto apareceríamos en una rama que, mirando hacia el pasado, no nos contendría en ningún momento. En ese caso cabría la posibilidad de no encontrarnos con nosotros mismos, e incluso encontrarnos en un lugar en el que la humanidad no exista, o vaya usted a saber qué.
Lo dicho: más difícil de modelar formalmente, menos interesante quizás para montar una trama de ficción. O quizás no
El caso es que no abundan las historias que se basen en esto…





