Siempre he pensado que Bono, el cantante de U2, no ha estado nunca más ridículo que en el vídeo oficial de I Will Follow (1980) -mi consideración es extensible a The Edge-:
Pero hasta hoy no sabía qué aparición de la singular pareja ocupaba el segundo puesto: esta otra joya de 1978 (sólo los primeros 38 segundos):
Si aún no habéis visto esta serie, no sé a qué estáis esperando…

Rock, paper, scissors, lizard, Spock. It’s very simple. Look — scissors cuts paper, paper covers rock, rock crushes lizard, lizard poisons Spock, Spock smashes scissors, scissors decapitates lizard, lizard eats paper, paper disproves Spock, Spock vaporizes rock, and as it always has, rock crushes scissors.
Sheldom Cooper, The Lizard-Spock Expansion (S02-E8)
Una rosa de grandes espinas tomaba el sol junto a la Puerta Frágil (una preciosa obra de arte tallada en jade lechoso). Aunque sus espinas verdes rozaban el jade, sorprendentemente no lo arañaban. Entonces tuve una idea: tomé la rosa con la mano bien abierta, del tallo, y cerré los ojos durante unos segundos mientras apretaba para llevármela. Mi intuición se confirmó: ningún daño sufrí. Supe así que se trataba de una Rosa Ligada, así que me la llevé de allí y, siempre que alguien me inflige daño sin que me dé cuenta (en este mundo no sólo duele lo que percibes), ella me avisa, pues sangra y llora en mi lugar ya que siente todo lo que yo siento.
– El Experimento PHAUNA
Hay una forma interesante de clasificar a los seres: aquéllos que toman decisiones y los que no son capaces. Los primeros están obligados a asumir sus fracasos y sus éxitos, y sufren por la responsabilidad. Los segundos asumen que sus fracasos y sus éxitos son culpa exclusiva de los demás, por lo que sufren a causa de los zarandeos del universo y están siempre quejándose. En general, sólo los primeros son razonablemente felices, pues su sufrimiento les es comprensible.
Hay una línea muy sutil entre subjetivismo y relativismo, y sin embargo una diferencia abismal entre ambos.
El relativista no cree en nada especialmente más que en otra cosa. Piensa que todos tienen razón, con lo que nadie la tiene. Todo es relativo a cada uno, luego qué más da.
El subjetivista cree que todos tienen su propia verdad. Pero no da el paso de quitarle el valor a la suya propia. El que cada cual vea las cosas de una manera no debe afectar a cómo las veo yo. Vale, te respeto, pero pienso seguir usando mi propia escala de valores.
El subjetivista se adapta mejor al mundo complejo (y masificado) en el que vivimos hoy, aunque es una labor difícil mantenerse en su posición. El subjetivista está sometido a un constante esfuerzo por contrastar, evolucionar y mantener, en la medida de su coherencia, su forma de ver las cosas.
El relativista vive demasiado cerca de la inmoralidad: ¿qué moral puede existir si todas son iguales? El relativista se relaja, no se esfuerza, tiende a la indolencia. El problema (grave) del relativista se produce cuando la idea de que no existe ninguna moral, de que nada está bien ni está mal, se convierte en su atractor vital. Porque eso, ni más ni menos, se llama psicopatía.
Ya me están empezando a tocar las naricillas los que se están empeñando en chapar el P2P porque les fastidia el negocio. Últimamente, cuando hasta los proveedores de acceso a Internet están empezando a caer bajo la influencia, política o no sé de qué tipo, de estas corrientes, revienta bastante que intenten “educar” a la ciudadanía vendiendo la historia de que la gente lo que quiere es el gratis total, y que eso no puede ser, que somos mu malos.
Ya lo he visto en más de un periódico últimamente, y no sé si es que se creen que somos tontos o bien quieren aparentar que lo somos, a ver si nos convencen de nuestra estulticia a base de propaganda.
Vamos a ver: la supuesta cultura del gratis total no es nada malo, ni criminalizable. Es la misma cultura de “no pienso pagar obligatoriamente por algo que puedo obtener sin coste o haciéndomelo yo”, lo cual, mal que les pese a algunos, es la tendencia natural de las personas. ¿Subirían ustedes dos montañas para llegar a casa si pudieran tomar un sendero recto? Sólo si les diera algún beneficio por otra parte. ¿Pagarían a alguien por respirar aire embotellado, de manera obligatoria, ahora que aún puede más o menos respirarse en la calle totalmente gratis? Pues lo mismo.
¿Un fabricante de discos ópticos quiere hacer dinero del soporte -cds, etc.- de la música? Estupendo. Fabricar ese soporte vale esfuerzo. Que pidan un precio razonable por el mismo. Si yo no estoy dispuesto a fabricármelo por mi cuenta, entonces lo compraré. Si me lo pudiera hacer en casa, pues va a ser que me lo voy a hacer en casa.
¿Una empresa de impresión de pósters quiere hacer dinero por el merchandising? Genial. Cuesta dinero fabricarlos y luego quedan muy monos en los cuartos de los adolescentes y de los frikies, así que si yo no soy capaz de hacerme uno por mi cuenta igual de molón, los compraré.
¿Una empresa organizadora de conciertos quiere hacer dinero por ver a alguien actuar en directo? No se hable más. Cuesta dinero montar un espectáculo. Y tiempo. Y esfuerzo. Y por supuesto que actúe yo para mí mismo no es igual.
Pero, pero, pero…
¿Cuesta dinero hacer una copia de la información pura en la que consiste una canción, como hacen las discográficas?
Ni un puñetero euro. Lo que sí cuesta es el soporte. Y la promoción. Y otras muchas cosas.
Por eso la gente no quiere pagar por copiarse esa información, porque estas empresas se han encontrado que su negocio, hoy en día, en realidad, consiste únicamente en hacer algo que la gente lo hace más cómodamente (y más barato) en su casa. Y eso no significa que la gente sea mala. Y hasta ahora, tampoco hacen nada ilegal. Si a eso se le quiere llamar “cultura del gratis total”, pues vale, pues me alegro.
Las discográficas dirán: es que nuestro negocio se va a tomar viento precisamente porque la gente se lo puede copiar gratis. Si no lo pudiera copiar gratis, no se iría a tomar viento.
¡Toma ya! En plena economía de mercado, como veo que vender botes de agua de fuente pública no tiene mucho éxito, me dedico a obligar a la gente a cerrar los grifos de sus casas para que tengan que comprármela a mí.
Que digo yo: si no están dispuestos a evolucionar dentro de la economía de libre mercado, ¿por qué no se reconvierten en partidos políticos, tratan de alcanzar el poder, y luego nos ponen impuestos? En el fondo es lo que desean: un sueldo más o menos garantizado a pesar de que su producto no lo quiera nadie.
Una revisión de un libro cuesta el 10% del trabajo que cuesta escribirlo inicialmente, y lo puede mejorar hasta un 90% más que cualquier técnica literaria que se aplique en esa primera escritura.
Aquí va un trocito de la última novela que he revisado:
¿Por qué no me escucha?
Sé que él está ahí, tras estas paredes crueles que nos apartan. Mis manos que ahora están crispadas sólo se entrelazan deseando volver a estar cerca de él. Mis ojos que apenas distinguen nada en esta oscuridad han traspasado la maldita prisión sólo para distinguirle muy lejos, muy débil.
Ya le he perdonado. Me abandonó y la oscuridad y los pájaros y la oscuridad me poseyeron y me comieron la cabeza desde dentro; pero yo fui fuerte, como él, que murió y resucitó a pesar de que lo mataran al principio de los tiempos. Sí, yo volví de dentro de mí, de dentro del rincón en el que me escondí cuando la oscuridad y los pájaros y la oscuridad vinieron a por mí. Y al contemplar lo que dejaron tras de sí comprendo que él se fue entonces para ayudarme. Porque él es el verdadero, el único Dios que creó a nuestra gran raza y le donó la Sagrada Mina, y yo habría permanecido en la ceguera más absoluta de ese conocimiento si no me hubieran traido aquí, si mi Dios no me hubiera abandonado en aquel preciso momento dejándome a mi suerte ante mis enemigos, si no me hubiera enfrentado a ellos buscando un rincón en el que refugiarme para desde allí contemplar todo el poder que me había mostrado.
Uno de los problemas de las ideologías que defienden la igualdad de las personas es que hay un hilo más fino de lo que parece entre la idea de que todas las personas son iguales en derechos y la idea de que todas las personas son iguales. Y no es lo mismo defender lo primero que lo segundo, puesto que, obviamente, las personas no somos idénticas.
Esto que parece una perogrullada ha tenido un efecto devastador en la educación en España, por ejemplo. Que todos los niños tengan derecho a la educación, y a una educación en condiciones, es algo evidentemente loable, y es algo que antiguamente, por motivos de sobra conocidos, no se daba en nuestro país: tenían más derecho los hijos de los ricos o de los cercanos al poder (ya fuera éste religioso o político), o los varones.
Pero que todos los estudiantes tengan que ser iguales (no en derechos, sino iguales de hecho) es nefasto. Porque dado que las personas somos diferentes y tenemos diferentes capacidades, la única manera de conseguir que seamos iguales en el ámbito educativo es reducir la exigencia hasta un nivel tan básico que todos lo superen. Lamentablemente, ha habido un obvio “avance” en ese sentido en las últimas décadas, lo que, unido a otros factores como la pérdida de disciplina, de la cultura del esfuerzo -relacionada con los efectos perniciosos de la igualdad mal entendida-, y del papel activo de los padres en la educación de los hijos, ha producido unos resultados académicos lamentables, como ya se ha reconocido de sobra en estudios internacionales comparativos.
Así que igualdad sí, pero de derechos: que puedan estudiar los ricos, los pobres, los hombres, las mujeres, etc., etc. Pero una vez que a todos se les da el mismo derecho a la educación, no hay nada de malo en que haya estudiantes mejores que otros, y, de hecho, no debería haber ningún reparo en reconocer y apoyar los méritos de los mejores. En eso consiste realmente la tan cacareada “excelencia” que se oye tanto por parte de quienes la entienden mal creyendo que es que todos sean excelentes, lo cual es imposible.
Desafortunadamente, hoy en día se trata de ocultar los méritos de los mejores, diluyéndolos, para que los que no los tienen no se sientan “afectados”. Eso está creando una sociedad de personas que no saben lidiar con el fracaso (todos tenemos que lidiar con el fracaso alguna vez), y que no están preparadas suficientemente a causa de la bajada del nivel de exigencia. Y por si fuera poco, todo esto se consigue mientras se proclama que se busca la excelencia…
Ahora que Youtube ya parece haber recuperado un poco la compostura para los abonados a Telefónica, nada mejor que celebrarlo rescatando algo que terminó en el olvido un buen día que Dolores y cía. dejaron de sacar discos…
Una mierda el Goku dando saltitos de aquí pa’ llá con sus superpoderes de superguerrero del espacio. Si se trata de ser absolutamente invisible, el menda se lleva la palma.
Sería tedioso enumerar las situaciones en las que me he visto, o mejor, en las que no me he visto, incluso a pesar de ser el protagonista (sí, sí), o aquéllas en las que gente con menos trayectoria, experiencia, resultados, se llevaban el reconocimiento, o en las que, siendo invitado a participar, luego es como si no estuviera.
Esto en sí no está mal (a no ser que quieras popularidad, claro); el problema es cuando te empieza a afectar a tu vida cotidiana. Por ejemplo, cuando te hace dudar de que hayas sido tú el que ocupas la silla del autobús y por tanto no te levantas para cedérsela a una persona mayor, porque piensas que se sentará sobre ti sin problemas. O cuando te plantas en la sala donde se va a presentar tu libro y te quedas esperando a que aparezca el escritor. O cuando se te olvida ponerte un calcetín (o algo más gordo), porque total, si no te van a mirar.
Se hace azarosa la vida del ser invisible, sí. Yo estoy tratando de renunciar al superpoder desde hace un tiempo, a ver si mejora la mía, pero oye, no encuentro la forma. Será que no me gusta hacerme autobombo ni buscarme amiguitos sólo con el objetivo de que me aúpen al estrellato. Digo yo.
En fins. Seguiremos escribiendo para los dos lectores habituales de mi blog, que deben tener alguna mutación en la vista, porque ellos sí que parecen detectar cierta presencia en esta parte del ciberespacio…