Shutter Island resulta brusca, predecible, manida, tiene actuaciones reguleras y diálogos más simples que el mecanismo de un chupete…
7.5 euros muy mal gastados, la verdad :(
[SPOILER] Y que sí, que el que todo sea un sueño o una ilusión del prota al final de la historia atrae mucho, pero que estamos ya un poco cansados del dichoso recursito… [/SPOILER]
Mi cuñá fue la que me dijo que la estatua que preside una de las entradas del campus universitario donde trabajo era un hombre barra mujer. Seguramente los que tomaron la decisión de usarla allí pensaban en la “igualdad” hombre-mujer, concepto del que soy tan poco fan (como tampoco soy fan de la igualdad hombre-hombre ni mujer-mujer ni gallego-andaluz ni falete-chuck norris; a mí sólo me dice algo la idea de igualdad de oportunidades, responsabilidades y derechos -que no entienden de sexos-, y el signo matemático, claro, que es una de las pocas cosas aún no manipuladas por los políticos).
En cualquier caso, les juro que ni me había dado cuenta hasta entonces, y la estatua la veía todos los días, de que era un medio hombre pegado a una medio mujer. (O una medio mujer pegada a un medio hombre, por si las moscas).
Si cuando digo que soy despiste…
…que bajen ahora mismo las Víboras de las Formas del espacio cercano y lo vean ;)
Misfits (no confundir con la banda de rock ni con la película de John Huston) es una serie británica de TV que merece, sin duda, verse. Hasta ahora han rodado y emitido los 6 capítulos de la primera temporada, pero parece que, dado el éxito, van a hacer una segunda.
Si los adolescentes de entonces tuvimos El club de los cinco, los de ahora pueden ver Misfits, que, por supuesto, es infinitamente más salvaje (pero igualmente trata de retratar su rebeldía). Si teníamos los cómics de superhéroes (otra forma de evadirse y ser rebelde) ahora… no, ahora no está Heroes, que es un churro vacío de contenido y coherencia pero pintado con mil efectos especiales. Y ni se os ocurra pensar en esa cosa de Los protegidos. No, ahora está Misfits, que también se aprovecha de la moda “superhéroe-cotidiano” que inauguró en la gran pantalla Shyamalan con El protegido, pero en la que los “poderes” son por fin parte integrante de la vida, las ilusiones, los desencantos de los personajes, y no un parche puesto ahí para vender (aunque vendan más por ponerlo).
Misfits es una serie impactante: los personajes están perfectamente dibujados, los actores, aunque sobreactúan un poco, lo hacen genial, el guión es sorprendente, bestia y al mismo tiempo elegante, caótico y al mismo tiempo coherente, complicado y al mismo tiempo tan sencillo… Todo lo demás (fotografía, escenarios, efectos especiales) no puede estar más limitado… y al mismo tiempo mejor aprovechado. Tanto que es la primera serie que veo en mucho tiempo en la que ni siquiera te paras a pensar en la escasez de medios que tuvieron para hacerla… a pesar de que es evidente.
Es para adolescentes, por supuesto. Y para adultos igualmente. Y no sé por qué tienen que rodar otra temporada si la primera, con sus 6 capítulos, les ha quedado tan redonda. Ganas de estropear las cosas…
(Por cierto: el cuarto capítulo raya en la perfección. Ah, y hay que verlos en V.O.)
No llames rara a la gente alegremente (y mucho menos despectivamente), porque si sus comportamientos te parecen raros observados desde tus marcos de referencia, es de perogrullo que los tuyos parecerán como mínimo igual de extraños desde sus propios marcos de referencia.
Por favor, ¿a qué esperan para retirarlo? (y en esta foto no se distinguen las manchas de sangre del esputo tan bien como en la tele…)
Absolutely disgusting…
Desde hace un tiempo a esta parte, hay cadenas de TV (como Antena 3) que incluyen encuestas en sus telediarios, que contestan sus telespectadores a través de su página web. Nada que no hicieran ya los periódicos digitales.
Por supuesto, todos sabemos (y ellos también, aunque hagan caso omiso), que la probabilidad de que alguien conteste una encuesta en un medio determinado dista de ser uniforme (justa), sino que más bien aumenta cuando el encuestado es simpatizante de las ideas que transmite la cadena o el periódico. También sabe uno (y ellos, aunque hagan caso omiso) que las preguntas las hacen de la forma en que haya más probabilidad de que salga el resultado que buscan. Todo eso se resume en que la mayoría de las veces la probabilidad de que salga SÍ (o NO) es alta y casi predecible.
Así que cuando una mente deformada por lo probabilístico ve lo siguiente:
lo último que deduce es “hay una mayoría de la población que apoya las medidas del PP para salir de la crisis”, porque sabe que ese muestreo está tan sesgado que mejor tirarlo a la basura, y en su lugar se para a pensar cosas tan peregrinas como “¿qué probabilidad habrá de que salgan exactamente esas cifras?”. Una cuestión mucho más interesante, sin duda. En particular lleva a otra aún más divertida: “¿cuánta gente habrá votado para que salgan exactamente esas cifras? Seguro que no todo número de votantes consigue que salgan esas cifras, y además, nunca dicen cuánta gente vota, y me huele que son cuatro gatos”.
Pues la verdad es que ninguna de estas preguntas tiene respuesta clara y bien definida. Claro, por eso se lo montan de esta manera :)
Probabilísticamente el problema se puede modelar como sigue.
En primer lugar, la medida del número de votantes del SÍ (los del NO son el total de votantes menos los del SÍ) es una variable aleatoria discreta, llamémosla
, que sigue una distribución de masa hipergeómetrica: la que modela la probabilidad de que haya
individuos en una población que muestren una característica (haber dicho SÍ) tomados de una muestra de
individuos (supondremos que nadie vota más de una vez, ejem) de una población total de
en la cual hay
individuos que dirían SÍ (sean encuestados o no). Matemáticamente esto se expresa así:
En resumen: que en cualquier mirada que le echemos al valor de
veremos un número de individuos que vota que SÍ, y por tanto que está entre 0 y el número total de votantes, que es
. Los que votan NO serían
.
Ahora necesitamos saber qué porcentaje de individuos consultados (y no qué número absoluto) responde que SÍ. Esto es una función sencilla de
, con lo que es otra variable aleatoria. En particular la podemos definir como
. Resulta que la distribución de masa de probabilidad de
se puede deducir de la de
por álgebra de variables aleatorias:
La distribución de masa de probabilidad
estará definida para todo
y nos dará directamente la probabilidad de que un cierto porcentaje entero de SÍes se produzca.
Supongamos que hay un 75% de la población española (aproximadamente unos 40 millones) que opina que SÍ, vote o no vote en la encuesta. Asumiendo que votan finalmente 1000 personas de esa población,
nos dirá esto:
Nótese que, como es lógico, hay más probabilidad de que la pantalla nos diga “SÍ: 75% NO: 25%” (aproximadamente hay un 30% de probabilidad) que cualquier otra cosa, ya que ésa es exactamente la distribución de opiniones en la población, pero que hay incertidumbre: como sólo han votado un número limitado de personas en una única ocasión, hemos medido el valor de
una única vez; si lo hubiéramos medido en otra ocasión y por tanto con otras personas, podríamos ver otro resultado en pantalla, por ejemplo “SÍ: 72% NO: 28%”, aunque la verdad es que sería menos probable. Lo que seguro que nunca podría pasar es que saliera “SÍ: 25% NO: 75%”, puesto que la probabilidad de que el SÍ sea un 25% es cero en la gráfica de arriba (estaría a la izquierda).
Ésos eran los porcentajes si votaran 1000 personas, pero qué curioso lo que pasaría si sólo votaran 100 aun manteniendo la población y sus opiniones intactas:
La varianza aumenta y ahora la probabilidad de que salga la respuesta correcta (”SÍ: 75% NO: 25%”) no es cerca del 30% como antes, sino sólo un poco más del 9%, debido al pequeño número de votantes, y además es bastante más probable que salgan respuestas más alejadas de la realidad, que antes no eran posibles.
Si seguimos disminuyendo el número de votantes, en el límite, si sólo votara una persona, no habría forma de saber nada porque podría salir cualquier respuesta (SÍ entre el 0 y el 100%) con igual probabilidad. Es lo que se llama una distribución uniforme.
Viendo esto, con el resultado que han puesto de la encuesta en la mano no podríamos saber si éste es debido a que ha votado poca gente y ha dado la mera casualidad de que han votado eso, o bien a que ha votado mucha gente y realmente refleja la división de opiniones en la población real. No se puede estimar nada con un sólo dato…
Aunque en realidad tenemos más información: sabemos que en estos concursos siempre salen unos porcentajes predecibles (sesgados), por la trivialidad de la pregunta y por la población que está dispuesta a contestarla (no es un muestreo realmente aleatorio, pues muestrean más probablemente a la gente que va a dar el resultado que esperan). En estas condiciones, aun habiendo pocos votantes, las probabilidades no se dispersarían tanto (la varianza no crecería), y así el resultado seguiría estando alrededor de la respuesta esperada por los que hacen la encuesta… que sólo reflejaría la opinión de los que están dispuestos a contestarla.
Así que no podríamos decir, viendo los porcentajes obtenidos en una encuesta de éstas, cuánta gente ha votado. La única manera de darse cuenta de que tienen pocos votantes sería que saliera un resultado que no estuviera de acuerdo con lo que opinara el target al que va dirigido la encuesta (por ejemplo si el resultado de la foto de arriba del todo fuera el contrario).
En caso de preguntas generales y que no dependan de la forma de pensar del target de una cadena o periódico, aunque no sepamos lo que opina la población en general, podemos aproximarlo por lo que opinemos nosotros, que tiene bastante probabilidad de ser lo que opina la población en general si se trata de una pregunta de amplio espectro. Si alguna vez vemos una pregunta de este tipo que les da un resultado absurdo desde nuestro punto de vista, seguramente no ha votado mucha gente.
Una buena película: guión decente (sin demasiados moralismos, aparte de un difuso antimaquinismo), actuaciones estupendas, mezcla adecuada y en proporciones justas de acción, intriga (manida, pero bien incluida), y humanismo…
Merece la pena verse, aunque no haya una trama original ni ningún efecto especial particularmente novedoso, y aunque quede la sensación de que debían haberse atrevido a hacerla más compleja explotando el meollo de la cuestión: la imposibilidad de distinguir humanos de máquinas. Posiblemente lleguemos a eso mucho antes de conseguir algo parecido a la inteligencia artificial…
Esta temporada presentamos el paraguas mecatrónico (o deconstruido):
y el bat-paraguas:
(Lo que hace la pereza de ir a comprar uno nuevo…)
Bueno, otra bonita nota técnica de viernes de otro dispositivo que me dejó de ir en la última actualización del Jaunty… Ains si los fabricantes de hardware dieran soporte para más que para Windows… :)
Esta vez ha costado más encontrar la solución, pero ésta ha sido más sencilla. Resulta que el sonido de mi ya algo vetusto portátil Fujitsu-Siemens Amilo Pro V3505 comenzó a escucharse mal. Básicamente, todo sonido se oía como “prrrprrrprrprrrprrr”. No era una situación óptima, así que rebusqué.
Todo el software estaba bien cargado y funcionando: el módulo snd-hda-intel, el códec, etc. Incluso seleccionando directamente el hardware desde las preferencias de Gnome se podía escuchar, pero no se solucionaba la cosa permanentemente.
El problema estaba en la configuración del susodicho módulo. Yo lo he solucionado cambiando el fichero /etc/modprobe.d/alsa-base.conf, añadiendo las siguientes líneas al final:
options snd-hda-intel position_fix=1
options snd-hda-intel model=hp
Ignoro por qué no hay un modelo exacto para mi portátil, pero ése va bien, vaya usted a saber en virtud de qué componentes compartidos entre los de Hewlett Packard y los de Fujitsu-Siemens…
Y ya no se oye el crepitar :)