Lithographica

Un cuaderno más de Juan Antonio Fernández Madrigal

Patatas fritas con limón

Enero2/2010

Las patatas fritas con limón que ahora comercializa Lay’s y que mi santa considera una abominación gustativa fueron uno de los muchos inventos de un servidor, de chico, cuando, la boca hecha agua mientras comía pollo, se le pasó la mano con el cítrico amarillo y se le escurrió a la guarnición de patatas.

Aquéllas estaban más buenas y tenían menos porquerías, así que mi invento era mucho mejor que las Lay’s. Pero nadie me lo reconoce. Debido a ese rencor no mensurable (mis simpatías desde aquí para el Duende Verde y tantos otros precursores), de vez en cuando bosquejo un plan de exterminio total y absoluto de la humanidad (vulgo P.E.T.A.). Luego lo guardo en un cajón, porque en el fondo soy buena persona.

Jafma.streetview.maps.google – Brevísima autobiografía urbana

Diciembre23/2009

Todo comenzó allá por los 70 del siglo pasado en el portal nº 20 de una calle de clase media-tirando-para-baja de Córdoba, en un primer piso de poco más de 60 m2 y poca claridad:

del que salía todas las mañanas y tardes para ir a un cole grande pero no de muchos medios:

que me preparó para dar el salto a la Universidad y llegar a Málaga a finales de los 80, donde hablaban distinto que en Córdoba, alojándome en régimen de habitación+cocina compartidas en una casa mata con patio en el que daba el solecito, la única que sobrevive de su calle a pesar de su actual inaccesibilidad:

pasando al año siguiente a un prosaico piso de estudiantes situado en una calle con nombre popular que no repetiré aquí:

donde transcurrieron mis (escasas) andanzas universitarias, las cuales rematé en una pensión a régimen completo de nombre que no hacía pensar precisamente en una pensión, sino en un negocio algo más turbio:

en la que di el salto a lo laboral, continuándolo brevemente en un estudio cerca de la playa, con el que inauguré mi preferencia por los minipisos de 30 m2 que en el futuro reinventaría cierta ministra:

tendencia que continué al ser generosamente becado por la Universidad con una cantidad de la que me sobraba al mes lo suficiente para comer y comprar un par de CDs de saldo (en aquella época no había P2P):

pero que aborté en cuanto pasé a un generoso sueldo de profesor contratado que me permitía comer y comprar un par de CDs de saldo al mes, para ascender en la escala social hasta… ¡un piso de poco más de 60 m2 en una calle/barrio de clase media-tirando-para-baja!:

Corrían por entonces los últimos años de la década de los 90, momento en que he de dejar esta frenética narración, que se acercaría a mi privilegiada situación actual en una calle de clase media :)

Estampas de casi anteayer

Diciembre18/2009

Pero todavía hacen mono en el salón (sobre todo por la plantita…) ;)

Un científico montando belenes

Noviembre30/2009

En general, desde chico, siempre me han gustado los “mundos pequeños”: extractos de mundo que parezcan sacados del real y que sigan reglas parecidas a las de verdad. Y que uno pueda mirar y estudiar “desde arriba”, incluso construirlos para que sigan otras reglas. Lo mismo es el afán de divinidad que todos llevamos dentro, pero precisamente ese gusto por lo pequeño y controlado (y/o controlable) es lo que me llevó a estudiar informática -y a escribir-, y de aquellos polvillos vinieron estos lodazales :)

Pero me desvío. El caso es que, de las maquetas, las que más me llamaron la atención siempre fueron las de papel (recuerdo las que nos regalaban mis padres para Reyes, algunas más detalladas que otras, y con las que era un gustazo ponerse a recortar, doblar y pegar). Pero de chico también me dedicaba a “montar el Belén” en casa: una tradición en España, también llamado “el Nacimiento”, consistente en hacer un diorama sobre el nacimiento de Jesucristo más o menos detallado -en algunos casos tremendamente minimalista, en otros verdaderas obras de arte- sobre un mueble, al que se le pueden añadir lucecitas y distintos dispositivos animados: hoy en día fabrican auténticas maravillas miniaturizadas, cercanas a los autómatas, quién me lo iba a decir.

Lo mío nunca fue religioso: no sigo ninguna religión, ni espiritual ni política ni musical, ni profeso idolatría de ninguna clase (ni siquiera considero “mejores” o “admirables” a los científicos más populares de los campos en que trabajo, simplemente los considero… populares; otra cosa son sus trabajos). Los amigos del cole que me escuchaban cantar “With or without you” en la iglesia cuando todos estaban con el “Salve Don Bosco Santo” podrían atestiguar este desapego a la fe y a los ídolos, y mi tendencia a ir contracorriente desde muy temprana edad… si aún me recordaran :)

Así que es que… Pues eso, que me gustan las maquetas :) También montaba los belenes de la clase en el cole, recogiendo piedras, arena y otras cosas del patio, y llegando a rozar en ciertos momentos la muerte por electrocución al fabricar interruptores con dos chinchetas y un clip que no estaban precisamente pensados para una corriente de 220v. El de casa lo hacía temático, con materiales igualmente campestres: llegué a hacer un belén-selva, un belén-desierto (el clásico), un belén-rocoso, …

Hace unos pocos años mi santa me insistió en recuperar la idea y volver a montar en casa estas maquetas, así que desde entonces las hago al finalizar Noviembre y están ahí hasta que terminan las fiestas de Reyes. No voy a poner entero lo que he hecho este año, porque viola todas las leyes de la perspectiva posibles (por motivos sentimentales que no vienen al caso), pero sí un cachito que es más o menos presentable:

La verdad es que me lo paso pipa :) Además, cada año vamos comprando algún muñequito nuevo (de esta serie en particular los fabrican de todas las regiones del país: tenemos desde muñecos de belén flamencos hasta maragatos, pasando por chulapos, abulenses y otros tipos más exóticos -colegiales, cenacheros y biznagueros malagueños-), y voy a intentar ir renovando también el repertorio para el decorado, que el castillo de Herodes del Carrefour está ya para ser derruido ;)

Dichos recios de la tierra (IV)

Noviembre21/2009

Si vides mulieres qui per noctem, in via Apia, dicem: pss! pss! morenus venire; non dudavit vulpes sunt.

De época indeterminada, con cierto toque imperial y al mismo tiempo naïve

Restos de un naufragio

Noviembre14/2009

Me presento, que cumple el blog

Noviembre3/2009

El 20 de Septiembre de 2008 abrí este blog. Quitando que en todo ese tiempo parece haber habido 35 días en que no he escrito nada -no me di cuenta de que fueran tantos-, podemos decir que el blog cumple un año. Bueno, un año y dos días, porque con los festivos se me pasó dar salida a esta entrada antes de ayer…

Este año ha sido muy peculiar: me he cargado con más cosas de las que podía llevar sin saberlo (aunque eso venía de antes), por lo cual he tenido que pagar (y sigo); he aprendido que las gentes somos muy complicadas y contradictorias (y ejemplos de nada y de todo); también cómo quiero hacer lo que quiero hacer y qué es eso que realmente quiero hacer (y qué no), y qué precio tiene y a qué he de renunciar; se me ha caído más pelo, cosa que parecía una imposibilidad en el contexto del conjunto de los números naturales; añoro aquellos tiempos en que podía dedicarme de vez en cuando a hacer lo que me gustaba, pero los espero recuperar de nuevo; y en general he aceptado un puñado de cosas que andaban por ahí chocándose contra el cráneo sin saber muy bien dónde quedarse quietas.

O sea, que ha sido un año muy interesante. Pero como han pasado tantas cosas, en vez de celebrarlo ni nada de lo que se suele hacer en estos casos, lo que voy a hacer es presentarme, ya que soy una persona distinta de la que abrió el blog:

  • Cuando estoy de los nervios hablo por los codos.
  • Cuando llevo mucho tiempo de los nervios me agoto.
  • Cuando estoy agotado me pongo verbalmente agresivo (especialmente si me hablan; en ocasiones soy capaz de cambiarle el color de la cara a una persona con una sóla frase, aunque aún no sé controlar ese superpoder).
  • El resto del tiempo (cuando no estoy agotado ni nervioso) estoy soltando chorradas cada dos por tres, y hay gente que se ríe. Hay otra gente que me mira raro (eso sucede en otras situaciones también). En general, hay quien dice que en esos casos sólo tengo cosas buenas, por lo que es obvio que no sé rodearme de gente objetiva ni fiable.
  • No soporto el irraciocinio, el no ir de frente / no decir las cosas claras y en su totalidad (el guardárselas para tener ventaja), ni el caos que no sea el caos creativo. Como no los soporto, me ponen nervioso y empiezo a hablar por los codos, repitiéndole a cada uno lo que sería óptimo que hiciera en ese momento sin dejar hablar y agotándome, y empezando todo de nuevo.
  • (Y por supuesto no soy hipocondríaco, sólo alarmista, como Woody Allen).

Hay más cosas que ahora no recuerdo (ah, sí: que sigo teniendo memoria de pez).

En fin. El caso es que mi yo de ahora ha decidido que, salvo apagón o desconsuelo, por aquí seguiremos poniendo chorradas un tiempo más. Esta decisión tendrá una validez de exactamente lo que tarde en cambiarla.

Mi sinestesia cromático-digital

Julio13/2009

La sinestesia es un término que se puede aplicar a muchas situaciones, desde fisiológicas hasta literarias. En general significa confundir una percepción sensorial con la de otro sentido; asociarlas.

En mi caso, y en el de otra gente (aunque os aseguro que hay muchos a quienes todo esto les parece lo más raro del mundo), se da la sinestesia de asignarle un color a un número. Desde muy chico soy sinestésico en ese sentido, en particular porque asigno un color fijo (que no ha variado lo más mínimo desde entonces) a cada dígito arábigo. No sé si fue una conexión neuronal aleatoria o vino dado por la experiencia (¿algún juego de mi infancia en que me enseñaron los números con colores?). El caso es que para mí era algo tan natural -y por cierto, poco útil salvo quizás como herramienta mnemotécnica, si nos ponemos a afinar- que nunca me preocupé mucho por ello. La primera conversación explícita que recuerdo al respecto con unos amigos fue cuando tenía unos 12 años, jugando en el campo bajo una encina sobre el cemento de delante de la cochera (recuerdo todavía más detalles, pero ahí se queda la cosa :) ). En cualquier caso eso es el primer recuerdo de haberlo hablado, pero ya digo, la cosa venía de mucho antes.

He aquí mi sinestesia personal (es curioso cómo cada “sinestésico cromático-digital” tiene su propia asociación):

Fijaos en el interrogante sobre el “2″: significa que es un dígito del que nunca he estado seguro de a qué color asignarlo. Seguramente algo clarito, y posiblemente azul, aunque alguna vez he pensado en asignarle el blanco, como al “0″. También es de señalar que en mi caso el “0″ casi nunca ha tenido un color por sí mismo, sino siempre que estaba como unidad del “10″, donde, ahí sí, el “0″ era blanco y el “1″ negro como el tizón.

En general tiendo a encontrar relaciones entre casi cualquier cosa, por absurdas o contrarias que parezcan (los andromedanos somos así de raros), así que no es de extrañar que se me cruzaran los cables desde tan joven :)

Para los interesados en este tema, también hay una entrada en la wikipedia.

Dichos recios de la tierra (II)

Junio27/2009

Del pellejo de una pulga sacó mi padre un cerón, una espuerta pa la burra, y de los retortijillos, un gorro a mí me sacó.

Dichos recios de la tierra (I)

Junio7/2009

Te vi a dá un puñetazo en la tabla’l pesho que va’ a largá un lapo como una manta.

Escuchado en San Martín del Tesorillo (Cádiz), alrededor de 1966


Traducción: Te propinaré un golpe en la zona del tórax de modo que esputes tal cantidad de flema que cubra un área de un metro cuadrado (aproximadamente).
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