Lithographica

Un cuaderno más de Juan Antonio Fernández Madrigal

Cómo te moldea el conocimiento, a.k.a. quien sabe no habla, quien habla no sabe

Abril13/2011

Cuando uno sabe muy poco de algo, el panorama que contempla de ese tema es limpio, sencillo, sin huecos oscuros. Se cree uno dominador del asunto (lo es de lo poco que conoce) y eso le da confianza para explorar algo más.

Cuando uno ha aprendido ya suficientes cosas de un tema, se empiezan a formar estructuras: enlaces de similitud entre los conceptos, analogías que permiten ir más rápido porque condensan lo que ya se sabe en menos espacio. El problema es que las estructuras que sustentan todo dejan claramente en evidencia los huecos de lo que no se sabe, su situación -algunas veces en lugares verdaderamente comprometidos, que se le habían a uno olvidado- y sus dimensiones -muchas veces bastante mayores que las partes que uno sí conoce-. Así, cuanto más sabe uno, más es consciente de la imagen global y por tanto de lo que le falta por saber. Sólo puede volverse, por tanto, más humilde, sentirse más pequeño y más impotente, olvidando su atrevimiento original.

Ése es el motivo de que una de las señales más claras de que alguien sabe poco sea la cantidad de esfuerzo que dedica a hacer ver a otros todo lo que sabe y a alardear de lo confiado que está en sus conocimientos.

La cultura que nos rodea

Abril7/2011

Lo peor de seguir encontrando a mi edad programas de televisión llenos de gente mayor demostrando su poca cultura (y educación, que son cosas distintas) es que, cuando era chico, ya había programas de televisión llenos de gente mayor demostrando su poca cultura (y educación), con la diferencia de que, cuando yo era chico, esas personas tenían motivos para carecer de cultura.

Lo mismo lo traslado a los viajes en autobús o los paseos por la calle, por no hablar de otros eventos más deportivos, y por olvidar otros eventos llamados culturales.

P.D.: También proliferan los programas llenos de gente joven demostrando su poca cultura (y educación), lo cual es doblemente sangrante.

Fortaleza

Abril6/2011

Tomada en la deliciosa tienda Golden Tips (que os recomiendo sin dudar):

Todos sabemos desde hace siglos de qué va esto de la investigación científica

Abril4/2011

He tenido conocimiento desde Holanda, por medio de vuestros amigos de allí, que las fluxiones1 de usted triunfan allí, con gran aplauso, con el nombre de cálculo diferencial de Leibniz2. [...] No es usted suficientemente cuidadoso de su reputación -ni de la de la Nación- como debería ser, cuando permite que las cosas de valor reposen tan largamente a su lado hasta que otros se lleven la reputación que a usted le corresponde. He procurado hacerle justicia en ese punto, y ahora siento no haber publicado esas dos cartas palabra por palabra3 [...]. Confieso que la modestia es virtud, pero demasiada timidez -especialmente en estos tiempos- es falta.

Carta del colega matemático John Wallis a Isaac Newton insistiendo para que éste -o quizás deberíamos decir un hijo de la Nación inglesa- reclamara el mérito de haber creado en primer lugar el cálculo infinitesimal, que el alemán Gottfried Leibniz había publicado antes.



1Newton llamó fluxión al ritmo de cambio de un fluente (una función de una variable), es decir, al concepto actual de derivada.
2Leibniz llamó diferenciales a los incrementos infinitesimales que se usan actualmente en derivadas e integrales.
3Las cartas a que se refiere fueron epístolas personales de Newton en respuesta a otras de Leibniz (cuando aún se llevaban bien); de ellas se deducía que Newton ya manejaba el cálculo infinitesimal por esa época, aunque no lo publicara antes que Leibniz por la reluctancia de someter su trabajo a las críticas de otros.

Por qué encuentras más gente ingeniosa en Internet que en la vida real

Marzo30/2011

Porque en Internet da tiempo a pensar antes de dejar algo por escrito. Y hasta hay gente que usa esa posibilidad.

Tanto que pensar…

Marzo28/2011

No sé qué me da más grima: que Torrente 4 haya sido un éxito de taquilla o que haya todavía cineastas que se quejen de que cuando hacen algo que no le gusta a la gente, no venden un colín.

Crisis; o quizás deberíamos decir estafa

Marzo24/2011

Una de las diferencias más relevantes entre la crisis financiera de ahora y el crack de 1929 está en el número de suicidios, especialmente entre los culpables de la misma.

Mentiras de la competitividad

Marzo23/2011

A los que aún crean que competir tiene cosas estupendas como el afán de superación, el dar lo mejor de uno mismo o el progreso personal, que piensen un momento en por qué necesitan tener a otras personas ahí enfrente para encontrar las ganas de superarse, por qué no saben disfrutar del gusto de dar lo mejor de sí mismos independientemente de los demás o por qué necesitan compararse con otros para notar que están progresando.

Lo pongo corto: que por qué necesitan luchar con otra gente para conseguir algo que deberían poder hacer igualmente por sí solos. ¿No deberíamos decir inmadurez en lugar de “sano espíritu competitivo”, y quitarle el halo de bondad a esto último?

No sólo pasa en la industria del videojuego

Marzo22/2011

Tras pocos años en el mundo del desarrollo videojueguil, Menéndez descubrió que lo importante no era la creatividad ni la técnica, sino el negocio puro y duro. Vamos, que se dio de bruces contra la realidad.

Artículo sobre Paco Menéndez, uno de los creadores de videojuegos más importantes de la época del ZX Spectrum

Adoctrinamiento andaluz

Marzo21/2011

La televisión pública andaluza, al igual que pasa en otras comunidades españolas de igual o distinto signo político, no destaca precisamente por su objetividad; prueba de ello son la plétora de programas de adoctrinamiento que puedes encontrar, empezando por los propios telediarios (todo es de colores menos cuando se habla del partido de la oposición), pasando por los inefables Salud al día y Tecnópolis (Andalucía es el paraíso terrenal según su ubicuo presentador, especialmente si tomas ocho tostadas con aceite de oliva al día, te vas a las maravillosas playas a pasear -aunque sea invierno y caigan chuzos de punta- y reciclas), y terminando con el adorable Club de las ideas (todos los niños andaluces se divierten muchísimo aprendiendo y coaprendiendo -aprenden unos con otras y otros con unas-, aunque nunca matemáticas ni hincando codos ni memorizando nada -San Blas Infante nos proteja-, ni por supuesto, en el aula -andan por ahí observando, sin anotar lo más mínimo en ningún cuaderno, la flora y fauna locales-).

Por supuesto, hay programas que merecen un cierto respeto. Se me ocurren el innovador El público lee, donde traen en cada emisión a un escritor al que entrevista el presentador y también algunos lectores (cuidándose mucho de no entrar en temas “escabrosos” como la política, a no ser para criticar algo franquista), o el incombustible Cifras y letras, que con el mínimo presupuesto lleva años dedicado a eso, a juntar cifras y letras, lo cual debe de ser un deporte lo suficientemente aséptico como para pasar los filtros.

La sensación que uno se lleva si se dedica un cierto tiempo a ver la televisión de esta tierra es que Andalucía, una de las comunidades más atrasadas de España en tantos aspectos, va de mejor en mejor (aunque casi alcancemos la cifra de 1 millón de parados, que se dice pronto en una comunidad con 8 millones y cuarto de habitantes), que lo suyo es no cambiar nada de lo que hay, puesto que lo que hay es absolutamente maravilloso, limpio y cristalino (no existen, puesto que no se mencionan, ni EREs irregulares ni otras corruptelas que nos sangran), y que si esto no es el Silicon Valley es porque el resto del mundo es tonto y no se da cuenta, porque aquí somos la repera con nuestro flamenquito y ese solecito tan rico (y seguimos con una de las peores tasas de fracaso escolar -y de falta de preparación de los que no fracasan- y una franja costera extensísima y perfectamente incomunidada de este a oeste, por mencionar sólo dos detallitos).

Joroba, qué bien se vive aquí, que lo dice la tele. Mejó que en ningún sitio, pisha. Pa qué moverse.


P.D.: Los presentadores de nuestra tele, por supuesto, no hablan en andaluz, que queda cateto y no daría la imagen de sociedad avanzadísima que debe dar.

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