Lithographica

Un cuaderno más de Juan Antonio Fernández Madrigal

La felicidad

Octubre31/2009

Si uno puede tener a los cincuenta años todo lo que deseó cuando tenía quince, uno es feliz.

¡Tigre, tigre!, de Alfred Bester

La aristocracia de la papeleta (o la papeleta de esta aristocracia)

Octubre28/2009

Disponemos de un partido político que se descompone a ritmo acelerado, un partido plenamente descompuesto desde hace años, un partido que nunca pudo componerse a sí mismo, y otro que no sabe si está descompuesto o no, porque no sabe dónde tiene la nariz (ni ningún otro órgano de su cuerpo, especialmente los más ceranos al cerebro).

Hay más Casas hereditarias en el Ladsraad español, digo partidos políticos, pero todos los demás están en éstos, como en el famoso dicho.

Mmmm… ¿cuál marcar en la papeleta que la clase aristocrática moderna tiene a bien ofrecernos a la plebe cada cuatro años, tan tranquilitos y comoditos nosotros en nuestras butacas, sin muchas ganas de que nadie nos moleste ni de molestar a nadie (iba a decir que nos regalan la papeleta, pero encima la pagamos)?

Es una cuestión importante. Porque el marcaje de la papeleta, esa gran fiesta popular, es donde se decidirá qué miembros de la aristocracia intercambian sus asientos entre sí, lo que influirá con toda seguridad en nuestro futuro, ya que todos ellos trabajan por el bien común de este pueblo tan exigente y activo y admirable.

La especie más evolucionada

Octubre22/2009

El ser humano tiene un fallo de diseño fundamental: todo lo que le gusta comer le engorda, mientras que todo lo que no le engorda le es tan gratificante como masticar un A4 apaisado de gran gramaje lentamente.


Colorario: Las cabras han evolucionado más que el ser humano.

Si piensas que puedes conseguir lo que quieres sin esfuerzo…

Octubre20/2009

…o bien a) eres de los que contribuyeron a causar la crisis o b) eres de los que contribuirán a que no salgamos de ella.

Motivos para el optimismo

Octubre14/2009

De verdad que, en semanas empetadas como ésta, hay veces que abres una revista para echar un ratillo objetivamente neutro (que no te recuerde que el mundo apesta) y te quedas casi peor…

En un artículo sobre las previsiones de crecimiento en el futuro cercano de diversos indicadores económicos/sociales, publicado este mes en Investigación y Ciencia, me encuentro una gráfica de unos estudios que se hicieron hace tiempo pero que hasta ahora han sido sorprendentemente precisos de los que deduzco que a la edad en que debería jubilarme pero que todavía estaré currando esperando morirme en el despacho (tal y como van las cuentas públicas) casi mejor que haya aprendido ya a montar un huerto autosuficiente en la terraza (llevando mascarilla antipolución):

Menos mal que también creo que la sociedad es un sistema complejo que exhibe comportamientos emergentes y cuyo espacio de estados se mueve en la región entre el caos y el orden (vaya: que un día de éstos una polilla estornuda y dentro de 25 años tenemos aún pensiones para jubilarse a los 65).

Tu verdadero significado de renunciar

Octubre5/2009

Los que quisiéramos hacer muchas cosas tenemos un problema: el tiempo y nosotros somos finitos. Conforme vamos creciendo y nuestra finitud es cada vez más evidente se hace más claro que sólo tenemos dos opciones: a) hacerlo todo, pero mal (es imposible hacer demasiadas cosas bien a la vez) o b) dejar algunas en el camino y disfrutar de poder hacer bien las que quedan.

Dentro de los que queremos hacer muchas cosas, los que por naturaleza sentimos bastante repulsa por hacer las cosas mal, lo cual no es ninguna virtud, para empezar porque el nivel de bondad lo ponemos nosotros mismos, y para terminar porque esa repulsa suele causar una ansiedad poco deseable en caso de querer hacer demasiado, los que, como decía, disfrutamos de poder hacer las cosas como consideramos que es bien, con el tiempo que creemos correcto y con la dedicación que pensamos adecuada, deberíamos tener claro qué opción tomar.

Sin embargo, llega un momento en que te das cuenta de que en muchos ámbitos de la vida casi da igual hacer las cosas bien o mal (basta con acumular cosas hechas), y entonces te puede dar mucha rabia dejar algunas de lado con tal de actuar como tú eres. Incluso dejar algunas que podrían ser importantes para tu futuro.

En esos momentos, si paras de pensar y te arrastran los acontecimientos, corres el riesgo de olvidarte de ser tú y convertir tu vida en un mero dejar que las cosas pasen por ti, y no tú por ellas.

Entonces basta con pensar en quién realmente eres, para hacer qué cosas crees que estás aquí, y qué es realmente lo que crees que significa “tu futuro”, y no lo que puedan creer otros (aunque todo esto cuesta mucho, porque por nuestra naturaleza queremos hacerlo todo).

Durante ese tiempo de reflexión, que no suele ser corto, con suerte aprendes lo que significa realmente decir que no, renunciar, y entonces liberas un buen nudo gordiano.

Épica mentira

Septiembre28/2009

Curiosa la tendencia de hace ya unos años de usar música épica, de la de los clímax de Gladiator o los trailers de Batman o los videojuegos, para despertar la adrenalina y desbocar la imaginación en multitud de cosas bastante más prosaicas que una carga romana contra los salvajes del norte de la que depende la caída del Imperio que domina el mundo civilizado en el primer milenio.

Así, tenemos hoy anuncios de partidos de fútbol que parecen batallas de Mechwarriors (el deporte quizás fue el primero en adoptar esta opción musical-3D para el márketing; ahora ya es exagerado: hasta he visto carreras de pods para anunciar las de fórmula 1, infinitamente más aburridas que una carrera de pods), anuncios de juguetes para niños o, como ayer, el anuncio de la película o el engendro que hayan querido hacer (no me fijé mucho) sobre la muerte de Paquirri con una banda sonora que recordaba la caída de Gandalf a los abismos de Moria arrastrado por el Balrog.

Curiosa la necesidad de estimular más y más y más la sed de situaciones trascendentes, épicas, de las que depende el futuro del universo entero, ésas que no existen, en un espectador ya demasiado acostumbrado a demasiadas cosas, transmitiendo para ello emociones exageradas que no pegan ni con cola con lo que se cuenta. Ni más ni menos que inmensas mentiras, que es normal que se trague sin dificultad un niño de siete años (a mí se me ponían los pelos como escarpias cuando sonaba la música de Mazinger Z), pero que parece que también a los adultos nos deben de hacer algo de tilín, a pesar de tener bastantes más experiencias que un niño de siete años de lo que es la verdadera realidad (supongo), porque si no, no nos las meterían por los ojos y los oídos a todas horas.

Y curiosa la ignorancia por parte de los que perpetran estas cosas de que, necesariamente, ese in crescendo emocional en la mente humana termina provocando decepción, y no sólo eso, sino que tiene un límite a las cantidades de adrenalina que puede desencadenar, y que también hay formas de despertar el interés que no necesitan Dolby Surround ni síntesis 3D digna de Final Fantasy. De hecho, muchas más que de las otras.

Por eso me gustan cada vez más cosas como In Treatment, o Mad Men. Será que me estoy haciendo verdaderamente mayor.

Cómo caer bien

Septiembre23/2009

Di a todos que sí y no tendrás problemas con nadie, no pasarás sofocones ni tendrás preocupaciones.

Di a todos que sí y a no mucho tardar dejarás de ser fiable: te pedirán cosas que requieran criterios contradictorios.

Razones del éxito

Septiembre18/2009

Ayer leí en el blog de Julián Díez en Cinco Días un artículo que traía un párrafo que me voy a permitir copiar aquí:

[...] Por otro, la creciente convicción de muchas personas de que la sociedad en que vivimos está montada de tal forma que tal vez no valga la pena competir. Que es necesario poner demasiado esfuerzo para luchar por unos éxitos que no son seguros, que dependen muchas veces de razones extraprofesionales -orígenes sociales, contactos, sacrificio de la vida personal, incluso falta de escrúpulos en ocasiones…-. [...]

El artículo de Julián, realmente, no iba del sistema de trabajo moderno, sino de desarrollarlo en lugares alejados, normalmente pueblos, y no estoy de acuerdo en varias de las ventajas que apunta sobre ello. Pero si lo que he copiado se entiende desde la perspectiva de alguien que de entrada quiere hacer su trabajo bien (incluso excelentemente para usar el término político de moda), llevo pensando lo mismo en ese aspecto particular desde hace tanto tiempo que lo hago mío :)

P.D.: Lejos de mi intención que estas palabras se interpreten como una apología del rascarse la barriga, pasar de todo, o hacer mal el trabajo de uno; de igual manera preciso sobre otras cosas que he dicho sobre la investigación. A veces hay que dejar claros estos matices en este mundo dominado por el simplismo…

Cosas para eliminar ansiedad en el trabajo

Septiembre17/2009

Y que sólo se pueden hacer si uno tiene cierto control sobre el mismo, lamentablemente…

  • Concentrarse siempre que se pueda en lo que se está haciendo y no pensar en todo lo que se ha de hacer aún (algunas veces lo que se ha de hacer, en la imaginación, parece más carga de la que supondrá cuando se haga).
  • Dejar un tiempo (incluso largo en algunos casos) tras dedicarse a una tarea que requiera gran concentración antes de tomar la siguiente que la requiera.
  • Evitar hacer varias tareas a la vez (no intercalarlas rápido sin que dé tiempo a terminar ninguna durante el proceso).
  • Tratar de dedicarle un tiempo razonable a cada tarea que permita obtener un buen resultado (que nos deje contentos personalmente) siempre que sea posible.
  • Conocer los límites de uno, saber identificar cuándo se están llevando más tareas de la cuenta y ser capaz de (y poder) renunciar a las que sobran.
  • Saber lo más claramente posible lo que uno quiere para su vida y aceptar a lo que uno renuncia por seguir el camino que uno desea.

De aquí a escribir un libro de autoayuda hay un paso… Mmmm… Ahora que lo pienso… ;P

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