Ha muerto Michael Jackson
Lo cual, como muerte de una persona, da pena.
Pero no entiendo los términos “ha muerto el pop” y similares que he visto en algún medio de comunicación.
Como músico, había muerto hace unos quince años. No me veo yo sintiendo pena hoy porque haya desaparecido la música de Kurt Cobain, que hace menos, o la de John Lennon, que hace más… Ya hubo su momento para eso.
Y desde luego, los fans llorando delante de su casa es lo más incomprensible para mí, de lejos. Una cosa es tener pena por no poder disfrutar de nueva música de tu cantante favorito y otra es hacer de plañidera.
Debe ser eso de que es un mito y tal.
P.D.: En cualquier caso nos esperan unas cuantas hornadas de reediciones (en distintos packs) de esa música que resulta haber muerto hoy.
Han vuelto los 80… durante un rato
Después del más que agradecido último disco de U2 y de tratar de olvidar a pocos días de salir el chasco de Placebo, llegan unos dinosaurios que se portan bien con nosotros (curioso: cuando éstos eran unos chavalillos llamábamos dinosaurios a los Rolling… ¿qué serán ahora los Rolling?) y he aquí que habemus otro disco anti-chascos para una época tan mala como los últimos años.
No es que se hayan inventado a sí mismos, precisamente, pero moooolan
Placebo y estos años repletos de chascos
Para qué extenderse: el disco mola lo suficiente (como casi todo lo de Placebo), pero no brilla como Placebo sabe brillar. Es más, muchas canciones directamente sobran y en otras se repiten a sí mismos. Quizás demasiadas.
En fin, una decepción parecida al Viva la Vida de Coldplay, al Ulysses de Franz Ferdinand, al Flavors of Entanglement de Alanis Morissette… y a tantas otras estos últimos años, en los que los únicos que han destellado más o menos decentemente han sido Keane y U2. Será la crisis
¡Finde!
A CELEBRATION (U2)
Shake! Shake!
Don’t go
I believe in a celebration
I believe you set me free
I believe you can loose this chains
I believe you can dance with me
Dance with me
Shake! Shake!
Shake! Shake!
I believe in the third world war
I believe in the atomic bomb
I believe in the powers that be
But they won’t overpower me
And, and you can go there too
And, and you can go go go go
Shake! Shake!
Shake! Shake!
And we dance out of time
And everything goes ’round and ’round
And we don’t have the time
To watch the world go tumbling down
Go! Go!
I believe in the bells of Christchurch
Ringing for this land
I believe in the cells of Mountjoy
There’s an honest man
And, and you can go there too
And, and you can go go go go
I believe in the walls of Jericho (And you…)
I believe they’re coming down (Can go there too)
I belive in this city’s children (And you…)
I believe the trumpet’s sound (can go go go go)
And you can go there too
And you can go go go go…
I believe in what I’m doing
What am I doing here…
I had driven to the scene of the accident and I sat there waiting for me
Otra del puñado de pequeñas maravillas que encierra el último de U2 (sí, también tiene bajones, que se le perdonan, porque el disco en su conjunto es el que debieron haber sacado tras el Pop, y no aquel medio disco titulado All that you can leave behind y luego el recomendable pero no del todo conseguido esfuerzo de How to dismantle an atomic bomb).
Ladys and gentlemen: “Unknown Caller” (U2, No line on the horizon) y su correspondiente letrita debajo. Aún no han sacado vídeo, ni sé si lo harán, así que relájense con la música simplemente.
(y al que no le levante el ánimo y le haga sentirse bien esta canción ya puede meterse trece gatorades entre pecho y espalda, que tampoco va a conseguir gran cosa…)
Sunshine, sunshine
Sunshine, sunshine
Oh, oh
Oh, oh
I was lost between the midnight and the dawning
In a place of no consequence or company
3:33 when the numbers fell off the clock face
Speed dialling with no signal at all
Go, shout it out, rise up
Oh, oh
Escape yourself, and gravity
Hear me, cease to speak that I may speak
Shush now
Oh, oh
Force quit and move to trash
I was right there at the top of the bottom
On the edge of the known universe where I wanted to be
I had driven to the scene of the accident
And I sat there waiting for me
Restart and re-boot yourself
You’re free to go
Oh, oh
Shout for joy if you get the chance
Password, you, enter here, right now
Oh, oh
You know your name so punch it in
Hear me, cease to speak that I may speak
Shush now
Oh, oh
Then don’t move or say a thing
Los horizontes siempre tienen una línea (horizontal)
Pues eso, que ya llevo escuchado dos veces el nuevo de U2 (No line on the horizon). Conclusiones breves:
-Es más bonito que How to dismantle an atomic bomb, más suave. Las letras infinitamente menos trascendentes. Especialmente bellas las dos primeras del álbum: No line on the horizon y Magnificent.
-No terminan de alcanzar el nivel que lograron con los antiguos, aunque parece que con el anterior y éste lo están tratando de hacer. No lo consiguen: se siguen repitiendo (hay frases en este disco sobre todo del anterior, pero también de otros), cosa que antiguamente nunca les pasaba.
-The Edge, que era el motor creativo, no es que pase a segundo plano, es que a veces desaparece por completo.
-Bono encontró al fin su nueva voz. Que es una caca, pero que al menos es una voz.
-No es un disco de U2. Es un disco de U2+Lanois+Eno, y siendo el primero en que los seis tocan y componen juntos, se nota bastante. Hay frases que a U2 no les saldrían nunca, y viceversa.
-Aún no tengo claro que le sobren tantas canciones como a All that you can’t leave behind (que le sobraban la mitad).
Aquí va la segunda del álbum, Magnificent, la que más me gusta por ahora y una de las pocas en que aparece The Edge en algo parecido a su antiguo esplendor (el vídeo es de un aficionado):
Franz Ferdinand, lo ecléctico y lo insustancial
Que haya escrito un post lleno de cantantes femeninas de los 80 peinadas a lo Mad Max (o como los ángeles de Charlie) y con hombreras de medio metro… bueno, no quiere decir que ése sea el tipo de música que yo oigo habitualmente, no se crean ustedes que soy un carca musical ni nada de eso. Lo que pasa es que uno tiene un pasado hiper-ecléctico que ha dejado huella. Algún día pondré aquí un vídeo de la música que hacían los monjes Iuto del Tíbet frotando cráneos (etapa new age) mezclado con uno de Battiato con coros de Jim Kerr (etapa inclasificable) más un bonito tema de Sisters of Mercy con gafas polarizadas de la época (revival temprano).
Eso sí, un poco comercial sí dice mi cuñá que soy, pero eso es porque ella tiene el cerebro podrido por una juventud saturada de grupos que no se conocen más allá de su ámbito familiar (del de los grupos, no del de mi cuñá; bueno, y también del de mi cuñá).
En fin, que en esta entrada pretendo volver al siglo XXI, y en espera de que Muse y/o Placebo saquen nuevo disco -y en espera también de comprobar si el último de U2 realmente sigue ahondando el pozo de decadencia creativa en que se metieron de cabeza con All that you can’t leave behind-, concluyo que tiene tela que después de escucharme quince canciones del último de Franz Ferdinand resulte que sólo tres me gusten… Que sí, que puede ser que yo tenga un gusto tan comercial que no llegue a apreciar en qué consisten las otras doce mezclas de notas elegidas con un algoritmo pseudoaleatorio y arreglos todavía más pseudoaleatorios, pero también tiene tela que tengas que pagar por quince para disfrutar tres. Y la primera, encima, no aporta nada a lo que ya han hecho esta gente, vamos, que gusta porque es una repetición de lo bueno, no porque se hayan roto la cabeza.
Y es la segunda vez que me pasa. Que el asunto Coldplay-Viva-la-Vida tardará en olvidarse…
Eso sí, hay que reconocerles a los chicos espasmódicos y enflequillados que su nuevo álbum se trata de alejar de lo que hicieron, al menos en su mayor parte: mucho más electrónico, menos guitarras minimalistas que lo soporten todo, pero también tan absurdo que uno no deja de pensar que no tenga algo que ver la necesidad de sacar un álbum en haber pergeñado tantos temas. O el exceso de estupefacientes, que cualquiera sabe.
Luego dicen que la gente no compra música. Con la de veces que los compradores nos quejamos de que tenemos que pagar por más de lo que disfrutamos luego, ya deberían haber hecho las compañías algo de caso y dejar de lado un poco el negocio del empaquetado estándar y rígido de una decena de temas, que hay otras posibilidades, hombre. Que si Coldplay sólo tenían la cabeza para sacar dos temas, pues que saquen dos. Y si Franz Ferdinand no dan ahora mismo para más de tres, pues oye, es un número bonito el tres.
En fin, como en realidad no es que esté muy cabreado, y además estos días estoy en plan zen por motivos de salud (se me cierran los ojos de hecho a estas horas), paro de reflexionar y dejo aquí dos de las canciones que me parecen buenas: Ulysses (la que no innova), y Live Alone (que es como debería haber estado el resto del álbum). La tercera, The Vaguest of Feelings, no está en youtube, pero es básicamente una extensión instrumental de una frase de la segunda: una mezcla de jean-michel jarre con toquecitos de tangerine dream; sí, como lo oís.
Que ustedes las disfruten, si eso.
Enérgicos, creativos, entrañables 80
¿Cómo esperar que una generación que tuvo su adolescencia en los años 80 del siglo pasado y su más tierna juventud en los sofisticados 90 -es decir, aquéllos que están a pocos años de llegar definitivamente a los lugares de responsabilidad del mundo- deje indiferente a nadie?
(Advertencia: los siguientes vídeos pondrán como escarpias las pelambreras -las que nos quedan- de los referidos por este post, con intensidad creciente si se reproducen según el orden expuesto)
¿Y cómo podría ser ésta la única entrada en este blog sobre una década que desbordó al mundo…?
Bonovox: pelo suelto y con volumen hasta en los momentos más delicados
Siempre he pensado que Bono, el cantante de U2, no ha estado nunca más ridículo que en el vídeo oficial de I Will Follow (1980) -mi consideración es extensible a The Edge-:
Pero hasta hoy no sabía qué aparición de la singular pareja ocupaba el segundo puesto: esta otra joya de 1978 (sólo los primeros 38 segundos):





