Lithographica

Un cuaderno más de Juan Antonio Fernández Madrigal

Sólo dos cositas sobre el "cierre" de páginas web

Enero11/2010

Llego tarde porque todo el mundo ya ha opinado, y no creo que añada nada nuevo, pero llevaba tiempo sin poner algo con la etiqueta “irritaciones”, y vi que eso era bueno, así que me ha molestado mucho que me vuelvan a sacar de mis casillas habiendo estado tan tranquilo (no les presté atención, que es lo que se merecen).

Incluso las pongo como preguntas, para que entren más suave:

  1. ¿Cómo puede estar elaborando una ley el Gobierno de España para chapar páginas web de descargas que asegure su cierre en unos pocos días por vía judicial, con la de asuntos verdaderamente terribles que tardan AÑOS en resolverse por vía judicial? (En realidad quiero decir que dónde se han dejado su vergüenza, si la tuvieron alguna vez)
  2. ¿Cómo no se da cuenta nadie -porque a ellos obviamente la ineptitud les puede- de que Internet es distinto que la Web, y de que cerrar una página web es una soberana *?¿?$·&! y que la compartición de archivos es bastante más que las páginas web? (y la mayor parte de ella no es ilegal…)

Motivando adultos, claro que sí: de la excelencia a la magnificencia

Diciembre15/2009

[Editado: el enlace a la noticia no era el correcto]

Veo con sorpresa que la Universidad Politécnica de Valencia premiará con dinero contante y sonante a los alumnos con mejores notas.

Unos breves apuntes sobre el asunto, así como quien no quiere la cosa:

  1. Un estudiante universitario no es un niño: es una persona mayor de edad que ha escogido voluntariamente (espero) el recibir una enseñanza. Una persona adulta que escoge algo porque quiere y espera obtener un beneficio de ello no necesita más motivaciones externas, si está psicológicamente bien formada y es tan madura como debería serlo a esa edad (si no lo está, el problema hay que solucionarlo en otra parte y de otra manera). Si quiere obtener buenas notas puede hacerlo: basta con estudiar. No necesita que le paguen para ello (ya le están pagando para que esté allí)
  2. Una persona de la misma edad que haya escogido trabajar en lugar de estudiar está dando beneficio a la sociedad en ese mismo momento (impuestos); no así el estudiante, que podrá o no podrá darlo en el futuro, dependiendo de su capacidad y circunstancias. No hay motivos lógicos para no incentivar al primero con dinero público y sí al segundo.
  3. El estudiante universitario recibe su enseñanza porque se la costean su familia (si no trabaja, que es lo más habitual) y todos los españoles (a través de nuestros impuestos, que él no paga aún). Los incentivos a los mejores estudiantes que pretende dar la UPV son por tanto, al menos en parte, dinero público. Es lógico que una empresa privada incentive a quien crea conveniente de su plantilla… porque es dinero ganado por la propia empresa, gracias al trabajo que hace. Pero un organismo público debería tener bastante responsabilidad en cómo gasta lo que le damos todos para formar bien a sus estudiantes. Lo que nos lleva a…
  4. …que el incentivo sea dinero significa que a la Universidad le basta con conseguir (aparte de otras cosas en las que prefiero no pensar mucho) que sus alumnos obtengan mejores notas. Francamente, no entiendo ese objetivo. El objetivo de una Universidad debería ser que sus alumnos salieran lo mejor preparados que se pueda. ¿No sería lo lógico dar como incentivo la posibilidad de una estancia en el extranjero o de un curso de especialización que mejorara aún más su preparación? (Menos mal que cuando pusieron esta noticia en la televisión salió una estudiante diciendo esto mismo; aún hay cierta esperanza en la raza humana ibérica).

Está clarísimo que la educación de este país, que es el pilar fundamental que nos permitirá progresar en un futuro (que no se va a dar, me temo), está en las mejores manos: altos cargos maduros, con sentido común y con una ética que no la rompe ni Chuck Norris a mordiscos.

Días de asquito y rabia

Diciembre7/2009

Llego tarde, sí, llego tarde. El conejo blanco de Alicia me tiene poseído desde hace meses. Pero por lo menos llego. Y lo mismo me quedo en esta misma entrada mañana también, que algún descanso me tengo que tomar del blog y mañana es festivo :)

Pero hoy no estoy de mucho humor. Llego (tarde) para decir que me produce desprecio la actitud de un puñado de “artistas” que confunden arte con negocio y tratan de defender este último a base de convertirse en funcionarios (o subvencionados permanentes, que es lo mismo) en lugar de hacer aquella parte de su trabajo -llevar un negocio que es privado- bien. Me produce sorpresa saberme de repente representado por un puñado de “gurús de Internet” a quienes no les he cedido nunca mis ideas ni la representación de las mismas ante las instituciones públicas y que estaban más que contentos y henchidos de gozo por salir en la tele y ser llamados por toda una ministra… que dijo ante millones de hispanohablantes “Nadie hemos encontrado una solución” -las cursivas son mías, pero la frase es toda de ella, que yo no la quiero-. Me produce vergüenza ver y escuchar las opiniones de los medios de comunicación tradicionales al respecto -ésos que mientras sigan midiendo su rendimiento por porcentajes de audiencia en lugar de por número absoluto de espectadores seguirán creyendo que mucha gente les atiende-, demostrando una vez más que no tienen ni idea de lo que hablan: mezclan sin pudor P2P con piratería con derechos de autor con propiedad intelectual.

Todo esto es malo, sí, pero puede ser peor.

Me produce una profunda lástima ver cómo la educación, ya a todos los niveles, se está yendo a tomar viento, siendo la única vacuna de que disponemos para formar personas críticas con lo criticable de este mundo -que es casi todo-, para que tengan opiniones propias con que contrarrestar, por ejemplo, toda esa estupidez desgranada a vuela pluma en el segundo párrafo de esta entrada. Me produce mucho miedo el imaginar un futuro, bastante cercano, me temo, en que tengamos tal cantidad de gente educada para recibir en sus mentes pensamientos únicos sin discutirlos -ojalá que no sólo uno, que ya sería la releche- que no sean capaces de ver más allá de las consignas y el entretenimiento que toque.

Sí, sí, hay más.

Me produce una desmotivación profunda no poder hacer en mi trabajo cosas que durante tantos años me preparé -me prepararon- para hacer, por culpa de políticas arbitrarias y absurdas que me quitan el tiempo y los recursos para concentrarme en ello. Me da pena ver que poca gente se entera y/o le importa, incluyendo algunos que están como yo, e incluso gente con más experiencia que yo. Me produce un ya bastante lejano cosquilleo, aunque aún me lo produce, el que cada vez se valore menos, si es que aún se valora, el trabajo bien hecho, mientras que lo que mola es la popularidad y el número de cosas que uno hace, las haga bien o mal, o sea, que el espíritu de los reality shows haya matado a la estrella del verdadero significado de las cosas. Me produce conflictos lógicos verdaderamente vulcanianos el que se empleen alegremente y en cualquier contexto términos como sostenibilidad, innovación, I+D+i[+I+D+i]*, socialismo, fascismo, dinamismo transversal y otras expresiones que ya no significan nada concreto a base de retorcerlas -me produce conflictos el que se hable para no decir nada-. Me cabrea saber que un ZX Spectrum con 48K de RAM gestionaría mejor el país que nuestro hatajo de aristócr… digo políticos que llevan en funciones desde hace décadas, o, como mínimo, disminuiría el desperdicio brutal de dinero que se escurre entre las grietas y grietos de la burocracia y el burocracio que nosotros mismos hemos montado, o dejado que se monte.

Pero fijaos: sobre todo lo anterior puedo razonar. Aunque no parezca muy relajado.

Lo que me puede porque realmente me altera no es ninguna de esas cosas, sino la rabia que tengo conmigo mismo por no ser capaz de a) pasar de todo y poder disfrutar con plenitud borreguil de los opios postmodernos o b) largarme a otro sitio -preferiblemente desierto y/o rodeado de máquinas- donde deje de afectarme.

P.D.: En mi descargo diré que esta oscura entrada me ha dejado como nuevo.

Del fanatismo y los intereses creados

Noviembre10/2009

Este pasado domingo venía seleccionada una carta de los lectores en el suplemento XL Semanal. Coincido tanto y en tantas cosas con su primera parte, y me parece tan interesante y bien escrita, que me voy a permitir copiar un poco más abajo esa parte para quien no haya podido leerla.

Pero antes también quiero aprovechar para destacar la torpe reflexión de Carmen Posadas en el mismo suplemento sobre la “piratería” de libros. En su artículo comienza aceptando que los tiempos están cambiando gracias a -o a pesar de, habría que deducir del tono en que está escrito- las nuevas tecnologías, pero no parece que ese primer acierto deductivo le ayude a esta señora a comprender que cuando los tiempos cambian quizás sean los negocios, por propia definición, los que primero hayan de cambiar, en lugar de tratar de cambiar a sus clientes maltratándolos en tantas ocasiones para seguir ganando dinero exactamente de la misma forma que se hacía antes. Mal negociante es quien no es capaz de seguir e incluso adelantarse a los tiempos, ¿no cree? Peor, diría yo, el que no cuida a su clientela.

Paso a cosas más importantes, como la carta que mencionaba antes. Las negritas son mías.

Un fanático es alguien que manifiesta su adhesión a una causa de un modo desmedido y apasionado, cayendo en la exaltación y volviéndose intolerante en grado sumo hacia formas de pensar o de sentir que no coinciden con la propia. Bien por necesidad, por desesperación o por estupidez, el fanático se ve abocado a la fe en algo que, inevitablemente, acaba resultando bastante pernicioso para sí mismo y, con cierta frecuencia, para quienes lo rodean. La historia de nuestro país constituye un triste testimonio de la propensión del carácter español, impetuoso y excitable, a degenerar en fanatismo [...]

Miguel L. Martín Jorge (Málaga)

El texto completo al que corresponde esta cita

puede consultarse íntegramente en la revista

XL Semanal del día 08/11/09


(Nota: La copia de este fragmento está hecha, evidentemente, sin ánimo de lucro, pero cabe la posibilidad de que el autor opine como Carmen Posadas y no vea bien que dé visibilidad a su carta aquí, lo cual, en mi opinión, sólo podría redundar en su beneficio personal en caso de tener este blog más de sus dos visitantes diarios habituales. Si ése es el caso, no tiene más que avisarme por la dirección de correo electrónico que aparece en la sección “acerca de” de este blog y cortaré de raíz inmediatamente tal publicidad gratuita de su texto. De hecho, el único motivo por el que no le he pedido permiso previamente es porque no había forma de contacto personal alguna indicada en la citada revista)

¿A alguien le funcionan bien los subtítulos de la TDT?

Octubre29/2009

Recuerdo que hace más de 10 años el “close-captioning” (ponerle subtítulos a las emisiones de televisión) funcionaba a la perfección en Estados Unidos en la televisión por cable que, por supuesto, ya tenían. Aquí depende del aparatito de TDT o de la tele si lleva el receptor de TDT empotrado: cuando te los entiende lo más probable es que te entienda algunas frases pero otras se las coma (será para practicar mejor el inglés), y cuando no los entiende puedes usar los de la página 888 del teletexto… siempre que no seas sensible a las traducciones arbitrarias (y siempre que tengan activa esa página para esa emisión).

Vamos, un desastre. Parece que esto fuera España, oiga. Y encima del timo de forzar la TDT por ley (seguro que no ha habido intereses económicos de nadie por medio), dentro de un tiempo también habrá que cambiar de aparato para poder decodificar los nuevos canales de pago (¡es que me da la risa!) que esperan que algún incauto contrate…

En fin. Para muestra un botón: aquí una peli de Antena 3 en la que en la primera escena están hablando y no sale subtítulo alguno, pero en la segunda sí. “A new approach to probabilistic close-captioning”, sería el artículo a mandar a alguna revista científica para echarnos unas risas…


La ciencia en España no necesita tijeras…

Octubre7/2009

El otro día tuve conocimiento de una iniciativa surgida en este blog para que otros muchos blogs publicaran hoy miércoles día 7 de Octubre sus razones para pedir que no se recorte el presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación que ha anunciado el gobierno español, de en torno a un 15%.

Lo primero que tengo que decir es que pienso publicar una entrada (ésta) sobre ese recorte, concretamente por lo que afecta a la investigación, que es de lo que puedo hablar un poco. Por eso copio aquí el logo que han preparado en el blog mencionado y del que dicen haber comprado todos los derechos:

Una vez puesto el logo diré, por si alguna de las dos almas caritativas que suelen leer aún este blog no lo ha notado, que suelo ir bastante a mi bola (así me va), que no quiero seguir ninguna consigna, y que ése es el motivo por el que no he ido raudo a apuntarme a la lista de los blogs que iban a secundar esta iniciativa (con lo que las visitas de éste seguramente no se verán aumentadas, lástima). La máxima de Groucho “no querría pertenecer a ningún club que me admitiera como miembro” es uno de mis leit motivs, aunque aún no lo haya conseguido mantener de continuo.

En fin, al lío. Me parece una burrada, por lo que explicaré después, reducir el presupuesto que va a ser destinado a investigación fundamental, que hoy en día en España viene realizándose principalmente en Universidades y más minoritariamente en otros ámbitos. No entraré sin embargo en si es malo reducir el que va a ser destinado a lo que eufemísticamente llaman “investigación industrial” y que en realidad quiere decir ingeniería (o sea, patentes), en primer lugar porque no la considero mi labor en mi puesto actual (por más que me lo puntúen en el currículum yo no tenía intención de hacerme doctor para hacer luego de ingeniero, a no ser por diversión o docencia) y en segundo lugar porque el asunto de las patentes no lo tengo nada claro. Cómo afectan a la economía, me refiero. No digo que estén bien ni mal, sólo que ahora mismo no tengo ni idea.

Me enfocaré por tanto en la investigación fundamental, de la que sí puedo tener las ideas algo más claras. Ese tipo de investigación no tiene cabida en la economía de mercado libre. ¿Qué empresa se va a arriesgar a hacer investigación fundamental -ojo con confundirla con la I+D empresarial, de nuevo las patentes- si la investigación fundamental, para empezar y casi para terminar, puede no llevar a ningún producto? Repito aquí la cita atribuida a Einstein y mi humilde añadido, que ya colgué en un post anterior:

Si supiéramos lo que estamos haciendo, ¿cree usted que lo llamaríamos investigación?

Atribuido a A. Einstein


Si supiéramos cuándo un proyecto de investigación va a dar algún resultado bueno, ¿no cree usted que todo el mundo propondría proyectos de investigación maravillosamente productivos -y se acabarían las reservas de premios Nobel-?


Yo (nótese el mucho menor tamaño de letra)

Por lo tanto, si el Gobierno de un país no invierte en investigación fundamental, no habrá investigación fundamental en ese país. Compraremos los libros de fuera para enterarnos. Por eso es una burrada recortar ese gasto en un país que es perfectamente capaz de arrimar su hombro a la investigación fundamental mundial, o sea, de descubrir nuevas cosas sobre la realidad que quizás no se le ocurran a otros.

Pero a pesar de considerarlo una burrada, y de aquí viene mi anterior mención a Groucho, he de decir que la cosa de la investigación fundamental no depende sólo de la inversión. Es malo que reduzcan esa inversión, pero ¿hablamos mejor de cómo la emplean, de cómo la llevan empleando desde los tiempos en que no se había reducido? Quiero decir: ¿Hablamos de que un joven que comience una carrera de investigación en una Universidad tiene hoy en día una probabilidad cercana a cero de seguir dedicándose a eso una vez doctorado, es decir, una vez terminado su aprendizaje? ¿Hablamos de que habría que reformar en profundidad la educación primaria y secundaria -y de paso la actitud de la sociedad entera- para fomentar el esfuerzo, el estudio y el gusto por la ciencia, cosas prácticamente desaparecidas de este país, para así tener jóvenes investigadores preparados al máximo de sus posibilidades? ¿Hablamos de la carga de trabajo que tenemos los profesores universitarios doctores, que nos hace prácticamente imposible hacer la investigación nosotros y por tanto ésta depende de esos jóvenes que tienen un futuro como investigadores, en el mejor caso árido como el nuestro propio, y en el peor inexistente (el otro día se me partió el alma escuchando a un gran investigador a punto de leer su tesis -muy joven- afirmar con rotundidad que en cuanto entrara en la carrera docente ya sabía que no iba a poder investigar más)? ¿Hablamos de la absurdez de repartirnos el tiempo a los que ya somos plantilla entre investigación, docencia y gestión, como si la investigación dejara sitio para nada más? ¿Para qué existe la posibilidad de empezar una carrera investigadora en la Universidad si el único trabajo que vas a tener consistirá en ser profesor y gestor -gestor de diversas cosas, incluyendo proyectos de investigación, pero gestor al fin y al cabo, no investigador-? No me hice doctor para hacer sólo de ingeniero, pero mucho menos me metí para ser directivo o gestor de eventos, a lo que mis necesidades curriculares también me obligan.

Sigo.

¿Hablamos de todo el papeleo y burocracia, muchas veces absurdos e ineficientes cuando no directamente dañinos, que tenemos que hacer los que llevamos proyectos de investigación -y yo soy un novato en esto- y que a veces nos impiden dedicarnos a otra cosa que no sea gestionarlos y/o solucionarlos? ¿Hablamos de cómo a un contratado en un proyecto de investigación -titulado superior- no se le dan facilidades para realizar su doctorado -no vaya a ser que use su contrato para investigar, claro-, como sí se le dan a un becario por ser becario? ¿Hablamos por el otro lado de cómo a un becario se le trata como un simple aprendiz de trabajador en lugar de como un contratado titulado superior, haciéndole malgastar en ocasiones cuatro años de su vida porque luego no puede aprovechar toda la experiencia adquirida en la empresa privada de este país, empresa privada que no suele valorar precisamente el ser doctor, si ese titulado tiene la mala -pero cada vez más abundante- suerte de tener que irse tras su beca porque no hay sitio para más profesores en una Universidad hiperinflada desde hace décadas? ¿Hablamos de la meritocracia consistente en tener más puntos por hacer una estancia externa, la hagas mal o la hagas bien, por poner sólo un ejemplo de la meritocracia que hoy tenemos? ¿Hablamos de por qué los jóvenes investigadores tienen que superar un nivel de exigencia en esa meritocracia así como dos o tres veces más alto que el que tuvimos que pasar los de mi quinta, etc. etc.?

¿Es por tanto el recorte presupuestario, aún siendo una burrada, el problema del que hay realmente que quejarse, el meollo de la cuestión?

Sí, estoy en profundo desacuerdo con el recorte de gastos en investigación fundamental: porque el Gobierno está haciendo dejación de sus funciones (nadie más puede garantizar esa inversión). Estaría aún más de acuerdo en que, se recorte o no, se transformara toda la estructura enrevesada, ineficiente y absurda (kafkiana tantas veces) de esta sociedad sobre la que dicen que existe una carrera investigadora, lo cual es simplemente mentira en la Universidad: hay una carrera hacia puestos de profesorado, pero no investigadora. Los investigadores actúan como tales mientras son jóvenes y se dedican a sus tesis, impidiéndoseles seguir haciendo lo mismo después. ¿Nadie ve que ese sistema termina agotándose y taponándose? ¿Dónde habrá hueco para el siguiente investigador joven mientras no haya una jubilación previa de un profesor mayor?

No sé si se nota, pero no tengo esperanza alguna de que nada de esto cambie. Desde mi perspectiva personal, de hecho, qué más da que recorten presupuesto o no (mientras al menos tengan la decencia de seguir pagándoles sus contratos y becas a los que ya están contratados y becados, qué menos). Este país no cambiará de modelo productivo comenzando a generar verdadero conocimiento por el simple motivo de que los políticos que tenemos desde hace décadas (iba a decir siglos) son incapaces o no quieren hacer eso: no da votos (habría que ver por qué eso no da votos, que es el meollo del meollo de la cuestión). Sólo son máquinas de propaganda a quienes les votamos cada cuatro años o bien porque somos de tal color o bien por aquello de dar una vuelta por el colegio ése que no conocemos, a ver cómo sería para nuestros niños, si mejor o peor que el otro del barrio.

No, esas reformas estructurales que hacen falta no van a producirse en este país a menos que cambien extremadamente las cosas. Y no me llaméis pesimista: llevo viviendo en él casi cuatro décadas, que en la época de la historia humana que nos ha tocado es mucha evolución social acelerada, bien vista y un poco, quizás, entendida.

De subvenciones y dineros

Julio30/2009

Mira que la última semana antes de las vacaciones no quería poner otra entrada en la categoría “Irritaciones”, pero en la tele (Canal Sur si no recuerdo mal) salió que el Ministerio de Cultura ha subvencionado a una pareja con un bebé por un importe de 20.000 euracos para que se peguen una vuelta de 1 año por Europa, según decía el padre “para contar en cada destino un poquito lo que es Andalucía, España…”.

No os lo perdáis, que también tienen un premio de Innovación en Andalucía por la idea, así como una página web que podéis ver (que no es necesario, ¿eh?) aquí, en la que por cierto no saben que las palabras en mayúsculas también se acentúan.

Desde luego yo, ahora, ya veo mucho más cercano el fin de la crisis. Nos sobra la innovación por los cuatro costados, los turistas nos van a llover del cielo con este proyecto, y nuestro modelo de negocio como país está en vías de ser reformado en profundidad. Y todo eso se lo hemos de agradecer a nuestros gestores, perdón, gobernantes, que tan sabiamente disponen de nuestro dinero.


P.D.: Ejem. Conozco un proyecto de investigación científico-técnica al que le rebajaron 100.000 euros de su presupuesto solicitado (concretamente supuso la pérdida de un contrato por 4 años para ingeniero o ingeniero técnico, más parte de material). Han habido más de 300 proyectos de similar índole concedidos este año. No creo que en todos hayan hecho esa rebaja, pero extrapolando conservadoramente se puede hacer una estimación cualitativa bastante mona de la labor en pro de la I+D+i (+d+I+D+i+d+I+…) que tan fundamental parece ser para nuestras autoridades.

A vueltas con la evaluación del investigador universitario…

Julio29/2009

Decíamos ayer… Bueno, no lo voy a repetir :)

El asunto es que preparando un currículum me doy cuenta de que, a) pongamos por caso que un investigador, en los últimos seis años, tenga el doble de publicaciones indexadas de las necesarias para que te reconozcan un sexenio. Pues resulta que sólo le reconocen un sexenio, claro, por la forma en que éstos están definidos por el Ministerio, “perdiendo” para siempre en ese tipo de indicador los papers restantes. Que puede que haya una racha de publicaciones similar en el futuro… o puede ser que no, porque como resulta que esto de investigar no es previsible (maldita sea).

Por otra parte también constato que b) otro índice por el que se mide la calidad de tu investigación, el Factor de Impacto publicado diligentemente por el ISI Science Journal Citation Reports (JCR), vibra más que la suspensión de un autobús malagueño: en particular, en la edición de este año -se suele usar siempre la última para indexar las revistas donde tienes tus papers-, me he encontrado que tengo publicaciones que estaban en primera línea en la edición anterior del JCR y que ahora han bajado bastantes puestos, y alguna otra a la que parecen haberle inyectado calidad científica por vía intravenosa, por el pedazo índice de impacto que tiene ahora la revista… (¡Robóticos del mundo: lo que mola, lo que pita, lo que priva, es la International Journal on Robotics Research -hasta la próxima actualización de factores de impacto-! Y si queréis rozar las inalcanzables cotas en que se mueven los índices de impacto de los médicos y hacéis cositas de visión por computador… ¡el IEEE TPAMI es lo vuestro!).

Nada, nada, esto es ciencia objetiva pura y lo demás es chascarrillo. ¡Método científico, joven, método científico! :D


P.D.: Y tiene tela que en lo que llevamos de año ya haya tenido que preparar cuatro currículums para instituciones públicas y los cuatro hayan tenido que tener diferente formato, diferentes contenidos, diferente extensión, diferente idioma… Lo que es para estar
talmoño, vamos.

¿Ser madre?

Julio17/2009

Una mujer de 67 años. La mujer tiene muchas ganas de tener niños. Por decisión unilateral y basada en sus ganas irrefrenables de tener niños, consigue tenerlos por métodos médicos especiales (la madre más vieja del mundo).

Qué bonito es todo, dicen los periódicos. Qué fantástico haber satisfecho sus deseos. La técnica avanza que es una barbaridad.

La madre se muere de cáncer hace unos días. Dos niños de casi 3 años sin madre.

Es que las nuevas técnicas plantean problemas nuevos: no sabemos si eso de ser madre a ciertas edades es una decisión responsable, dicen los medios. Debatamos, debatamos.

(Sustitúyase “madre” por “persona que pare”, “ser madre” por “parir”, y “medios” y “periódicos” por “negocios sin escrúpulos” en el segundo, tercer y cuarto párrafos de esta entrada; lo mismo así, si no se consigue una sensación menos vergonzosa por nuestra especie, al menos se comprende mejor la situación -ya saben ustedes que hoy eso de usar el lenguaje para lo que se inventó, para entenderse, no está nada de moda-).

P.D.: Para todo hace falta un título y/o experiencia hoy en día menos para ser político y para tener hijos. Debe de ser que son cosas nimias.

Dos profesiones, otra realidad

Julio10/2009

Como cualquier hijo de vecino, yo he aprendido una profesión concreta (bueno, aún estoy en ello :) ), muy diferente de muchas otras, y sé tanto de las demás como la hormiga que acabamos de pillar en casa colándose por una rendija de que la tierra es redonda. Eso está bien: nos repartimos el trabajo y cada cual puede hacer mejor el suyo. Bueno, siempre hay límites (mal iría yo si no tuviera algún conocimiento suelto de cocina), pero dentro de lo que cabe no es una mala aproximación al problema de que casi 7000 millones de personas puedan convivir en más de 3000 ciudades más otros muchísimos centros de población más pequeños, y sacar algo de provecho.

En realidad no es una invención moderna, claro: surgió por sí misma cuando pasamos del paleolítico al neolítico y nos tuvimos que especializar, con números de población infinitamente más modestos, para poder sobrevivir atados a un mismo lugar (lo que requiere realizar tareas bastante más complicadas que tirarle lanzas a un bisonte, y por tanto, gente más preparada en lo suyo); así que puede considerarse un paso más o menos natural de la evolución social humana.

Sin embargo, aunque todas las profesiones comparten hoy en día la ignorancia de casi todas las demás, hay dos cuya susodicha ignorancia nos trae graves perjuicios.

Una es la de periodista. Un periodista no puede ignorar aquello de lo que habla (que es casi todo), al menos hasta la profundidad en que lo comenta, y desde luego mucho más lo debe conocer si trata de hacer un artículo de opinión. Como hoy en día puede uno documentarse sin grandes dificultades, el darse uno cuenta de que esto no es así y de que de hecho va a peor cada día que pasa (para qué ver el telediario o leer los periódicos si no puedes fiarte de más de la mitad de las cosas que dicen…) le pone a uno de un cierto mal café. Como si le estuvieran haciendo perder el tiempo, vaya. Especialmente porque si esa profesión consiste precisamente en informar, es un fraude si no se informan los informantes. No sé si la redundancia me ha quedado lo suficientemente molesta.

La segunda es mucho, mucho peor: la profesión de político (hoy me muerdo la lengua y no la llamaré casta). Un político, hoy en día, es habitual que haya comenzado su carrera de muy muy joven, que toda su vida no haya conocido otra cosa que su propia profesión y las formas de prosperar en ella, y que tenga unos conocimientos, no ya especializados en otras áreas, sino generalistas de lo que es la vida real, bastante cuestionables.

El problema es que, que yo desconozca cómo construir un edificio no perjudica a nadie, pero que un político no conozca la vida real nos perjudica, profundamente, a todos. Porque son ellos los que definen las reglas que los demás hemos de cumplir, y mal vamos si quien pone los requisitos de un sistema no sabe cómo funciona ese sistema (en ciencia y en ingeniería, con esa actitud acaban rompiéndose las cosas, lo que no es más que un efecto de la ley universal del crecimiento de la entropía: las cosas tienden siempre a romperse a menos que algún ser vivo se ocupe de mantenerlas en orden).

Lo vengo diciendo desde hace tiempo: quizás Skynet debería ser visto como un alivio para el planeta y no como una amenaza…

P.D.: Creo que todavía hay esperanza, sin embargo. Cada día que pasa es más evidente, para más gente, la disociación que existe entre la realidad en que la mayoría vivimos y la realidad alternativa en que viven los políticos (es decir, cada día que pasa es más evidente la vuelta a lo feudal de la sociedad moderna), y darse cuenta de que existe un problema es el primer paso para arreglarlo. Por otra parte, gracias a Internet y a la capacidad de contactar con inmensas cantidades de personas instantáneamente, es cada vez también más evidente el declive de los medios de información tradicionales. Quizás, si nos lo montamos bien y tranquilamente, no haya que llegar al extremo de que las máquinas nos exterminen (o nos gobiernen) para arreglar el problema del que trata esta entrada :)

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