Lithographica

Un cuaderno más de Juan Antonio Fernández Madrigal

El verdadero motivo por el que se pusieron en serio con el problema del SLAM (localización y construcción de mapas simultáneas) en robótica móvil

Abril1/2010

Surprisingly enough, most buildings do not comply with the blueprints generated by their architects [Sorprendentemente, la mayoría de los edificios no concuerdan con los planos generados por sus arquitectos]

Probabilistic Robotics (S. Thrun, W. Burgard, D. Fox, 2005)

Ejercicio de agudeza visual (resoluble por el método de Monte Carlo)

Diciembre29/2009

Adivine, en menos de dos segundos, dada una Escuela Técnica Superior universitaria en día no lectivo, qué planta corresponde a aulas/laboratorios docentes, cuál a despachos de profesorado y cuál a laboratorios y despachos de becarios/contratados de investigación:

La ciencia en España no necesita tijeras…

Octubre7/2009

El otro día tuve conocimiento de una iniciativa surgida en este blog para que otros muchos blogs publicaran hoy miércoles día 7 de Octubre sus razones para pedir que no se recorte el presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación que ha anunciado el gobierno español, de en torno a un 15%.

Lo primero que tengo que decir es que pienso publicar una entrada (ésta) sobre ese recorte, concretamente por lo que afecta a la investigación, que es de lo que puedo hablar un poco. Por eso copio aquí el logo que han preparado en el blog mencionado y del que dicen haber comprado todos los derechos:

Una vez puesto el logo diré, por si alguna de las dos almas caritativas que suelen leer aún este blog no lo ha notado, que suelo ir bastante a mi bola (así me va), que no quiero seguir ninguna consigna, y que ése es el motivo por el que no he ido raudo a apuntarme a la lista de los blogs que iban a secundar esta iniciativa (con lo que las visitas de éste seguramente no se verán aumentadas, lástima). La máxima de Groucho “no querría pertenecer a ningún club que me admitiera como miembro” es uno de mis leit motivs, aunque aún no lo haya conseguido mantener de continuo.

En fin, al lío. Me parece una burrada, por lo que explicaré después, reducir el presupuesto que va a ser destinado a investigación fundamental, que hoy en día en España viene realizándose principalmente en Universidades y más minoritariamente en otros ámbitos. No entraré sin embargo en si es malo reducir el que va a ser destinado a lo que eufemísticamente llaman “investigación industrial” y que en realidad quiere decir ingeniería (o sea, patentes), en primer lugar porque no la considero mi labor en mi puesto actual (por más que me lo puntúen en el currículum yo no tenía intención de hacerme doctor para hacer luego de ingeniero, a no ser por diversión o docencia) y en segundo lugar porque el asunto de las patentes no lo tengo nada claro. Cómo afectan a la economía, me refiero. No digo que estén bien ni mal, sólo que ahora mismo no tengo ni idea.

Me enfocaré por tanto en la investigación fundamental, de la que sí puedo tener las ideas algo más claras. Ese tipo de investigación no tiene cabida en la economía de mercado libre. ¿Qué empresa se va a arriesgar a hacer investigación fundamental -ojo con confundirla con la I+D empresarial, de nuevo las patentes- si la investigación fundamental, para empezar y casi para terminar, puede no llevar a ningún producto? Repito aquí la cita atribuida a Einstein y mi humilde añadido, que ya colgué en un post anterior:

Si supiéramos lo que estamos haciendo, ¿cree usted que lo llamaríamos investigación?

Atribuido a A. Einstein


Si supiéramos cuándo un proyecto de investigación va a dar algún resultado bueno, ¿no cree usted que todo el mundo propondría proyectos de investigación maravillosamente productivos -y se acabarían las reservas de premios Nobel-?


Yo (nótese el mucho menor tamaño de letra)

Por lo tanto, si el Gobierno de un país no invierte en investigación fundamental, no habrá investigación fundamental en ese país. Compraremos los libros de fuera para enterarnos. Por eso es una burrada recortar ese gasto en un país que es perfectamente capaz de arrimar su hombro a la investigación fundamental mundial, o sea, de descubrir nuevas cosas sobre la realidad que quizás no se le ocurran a otros.

Pero a pesar de considerarlo una burrada, y de aquí viene mi anterior mención a Groucho, he de decir que la cosa de la investigación fundamental no depende sólo de la inversión. Es malo que reduzcan esa inversión, pero ¿hablamos mejor de cómo la emplean, de cómo la llevan empleando desde los tiempos en que no se había reducido? Quiero decir: ¿Hablamos de que un joven que comience una carrera de investigación en una Universidad tiene hoy en día una probabilidad cercana a cero de seguir dedicándose a eso una vez doctorado, es decir, una vez terminado su aprendizaje? ¿Hablamos de que habría que reformar en profundidad la educación primaria y secundaria -y de paso la actitud de la sociedad entera- para fomentar el esfuerzo, el estudio y el gusto por la ciencia, cosas prácticamente desaparecidas de este país, para así tener jóvenes investigadores preparados al máximo de sus posibilidades? ¿Hablamos de la carga de trabajo que tenemos los profesores universitarios doctores, que nos hace prácticamente imposible hacer la investigación nosotros y por tanto ésta depende de esos jóvenes que tienen un futuro como investigadores, en el mejor caso árido como el nuestro propio, y en el peor inexistente (el otro día se me partió el alma escuchando a un gran investigador a punto de leer su tesis -muy joven- afirmar con rotundidad que en cuanto entrara en la carrera docente ya sabía que no iba a poder investigar más)? ¿Hablamos de la absurdez de repartirnos el tiempo a los que ya somos plantilla entre investigación, docencia y gestión, como si la investigación dejara sitio para nada más? ¿Para qué existe la posibilidad de empezar una carrera investigadora en la Universidad si el único trabajo que vas a tener consistirá en ser profesor y gestor -gestor de diversas cosas, incluyendo proyectos de investigación, pero gestor al fin y al cabo, no investigador-? No me hice doctor para hacer sólo de ingeniero, pero mucho menos me metí para ser directivo o gestor de eventos, a lo que mis necesidades curriculares también me obligan.

Sigo.

¿Hablamos de todo el papeleo y burocracia, muchas veces absurdos e ineficientes cuando no directamente dañinos, que tenemos que hacer los que llevamos proyectos de investigación -y yo soy un novato en esto- y que a veces nos impiden dedicarnos a otra cosa que no sea gestionarlos y/o solucionarlos? ¿Hablamos de cómo a un contratado en un proyecto de investigación -titulado superior- no se le dan facilidades para realizar su doctorado -no vaya a ser que use su contrato para investigar, claro-, como sí se le dan a un becario por ser becario? ¿Hablamos por el otro lado de cómo a un becario se le trata como un simple aprendiz de trabajador en lugar de como un contratado titulado superior, haciéndole malgastar en ocasiones cuatro años de su vida porque luego no puede aprovechar toda la experiencia adquirida en la empresa privada de este país, empresa privada que no suele valorar precisamente el ser doctor, si ese titulado tiene la mala -pero cada vez más abundante- suerte de tener que irse tras su beca porque no hay sitio para más profesores en una Universidad hiperinflada desde hace décadas? ¿Hablamos de la meritocracia consistente en tener más puntos por hacer una estancia externa, la hagas mal o la hagas bien, por poner sólo un ejemplo de la meritocracia que hoy tenemos? ¿Hablamos de por qué los jóvenes investigadores tienen que superar un nivel de exigencia en esa meritocracia así como dos o tres veces más alto que el que tuvimos que pasar los de mi quinta, etc. etc.?

¿Es por tanto el recorte presupuestario, aún siendo una burrada, el problema del que hay realmente que quejarse, el meollo de la cuestión?

Sí, estoy en profundo desacuerdo con el recorte de gastos en investigación fundamental: porque el Gobierno está haciendo dejación de sus funciones (nadie más puede garantizar esa inversión). Estaría aún más de acuerdo en que, se recorte o no, se transformara toda la estructura enrevesada, ineficiente y absurda (kafkiana tantas veces) de esta sociedad sobre la que dicen que existe una carrera investigadora, lo cual es simplemente mentira en la Universidad: hay una carrera hacia puestos de profesorado, pero no investigadora. Los investigadores actúan como tales mientras son jóvenes y se dedican a sus tesis, impidiéndoseles seguir haciendo lo mismo después. ¿Nadie ve que ese sistema termina agotándose y taponándose? ¿Dónde habrá hueco para el siguiente investigador joven mientras no haya una jubilación previa de un profesor mayor?

No sé si se nota, pero no tengo esperanza alguna de que nada de esto cambie. Desde mi perspectiva personal, de hecho, qué más da que recorten presupuesto o no (mientras al menos tengan la decencia de seguir pagándoles sus contratos y becas a los que ya están contratados y becados, qué menos). Este país no cambiará de modelo productivo comenzando a generar verdadero conocimiento por el simple motivo de que los políticos que tenemos desde hace décadas (iba a decir siglos) son incapaces o no quieren hacer eso: no da votos (habría que ver por qué eso no da votos, que es el meollo del meollo de la cuestión). Sólo son máquinas de propaganda a quienes les votamos cada cuatro años o bien porque somos de tal color o bien por aquello de dar una vuelta por el colegio ése que no conocemos, a ver cómo sería para nuestros niños, si mejor o peor que el otro del barrio.

No, esas reformas estructurales que hacen falta no van a producirse en este país a menos que cambien extremadamente las cosas. Y no me llaméis pesimista: llevo viviendo en él casi cuatro décadas, que en la época de la historia humana que nos ha tocado es mucha evolución social acelerada, bien vista y un poco, quizás, entendida.

Interesante nicho de mercado en las publicaciones científicas

Septiembre30/2009

Siempre ha habido algunos manuales sobre temas científicos generales y bien asentados (Handbooks). Lo que ha sido más raro es que eso pase en disciplinas más jóvenes y en especial en ingenierías, como en los campos de los sistemas empotrados, los de tiempo real, el control en red, la robótica… (sí, sólo hablo de los que conozco :) ); en estas áreas puede ser un verdadero dolor ponerse en el estado del arte (para los no iniciados: estar al tanto de todo lo relevante que se ha hecho en el área) y viene bien que alguien recopile de vez en cuando ese núcleo para tenerlo a mano en un sólo sitio. La investigación se desperdiga que es una alegría :)

Está habiendo recientemente un resurgimiento de los handbooks, y, de hecho, las editoriales científicas (el puñado que hay internacionalmente, que tampoco son tantas) han encontrado un nicho de mercado muy interesante ahí, como es lógico: somos mucha gente desesperada por que le resuman rápido lo más importante de alguna disciplina, y no nos fiamos lo suficiente de la Wikipedia ;P. ¿Es esta necesidad un producto de la cada vez mayor interdisciplinariedad entre áreas, que te require ponerte al tanto de otras que no son la tuya? ¿O, por el contrario, de la hiper-especialización, que hace casi imposible -sin un handbook o un buen survey- el estar al tanto de otra cosa que no sea lo que haces tú?

En fin. No todos estos libros son igual de buenos, no pueden incluirlo todo, y casi siempre te sirven sólo de consulta base para seguir buscando a partir de ahí, pero la verdad es que son interesantes como índice rápido, para tener una visión más o menos amplia de ciertos temas que no tienen un “libro de referencia”, e incluso para docencia en cursos universitarios de diversos niveles. Y algunos te vienen con copia electrónica en CD-ROM :)

Por lo que parece, la tendencia va a seguir. Yo ya me había formado este año y el pasado mi pequeña pila de handbooks, pero tenemos ya pedido otro más… (el de arriba es el que más me ha gustado, el de enmedio el que menos, y el de abajo, a fuerza de querer abarcar mucho, le falta más de la cuenta).

El presente de las revistas científicas

Septiembre14/2009

¿Se preguntará la gente que no está familiarizada con el sistema de investigación científica por qué no puede consultar en Internet TODAS las publicaciones científicas que se editan al año (que son infinitud), gratuita y libremente?

Lo digo porque, si yo no supiera de esto, me imaginaría que la investigación científica se desarrolla fuera del circuito de la economía de mercado (a excepción del dinero que se paga a los investigadores y sus cacharros, que de todas formas es en gran cantidad público), y puesto que sus resultados son un bien universal, deberían ser de acceso gratuito y libre.

No tengo ganas, francamente, de hacer un análisis exhaustivo del tema (y esta entrada ya me ha quedado larga), pero sí explicaré uno de los motivos de base por el que el conocimiento científico de alto nivel, en muchos campos, no está disponible en Internet para que todo hijo de vecino lo lea. Es muy sencillo, y lo pongo en negrita: a los investigadores se nos pide un currículum investigador -artículos publicados, principalmente- para mil cosas.

La persona que lea esto se preguntará ahora qué tiene que ver que uno tenga que formarse un currículum de investigación con el hecho de que los artículos no estén libremente en Internet.

Pues el enlace entre ambas cosas es que el currículum de unos investigadores, como todo currículum, debe ser comparado con el de otros para optar a ciertas cosas. Esto, a su vez, significa que los artículos de uno deben poder ser comparados con los de otro. Esto, por consiguiente, significa que cada artículo debe poder estar asociado a un numerito (es la forma más sencilla de compararlo con otro).

No, tenéis razón, aún no hemos llegado al final de este razonamiento inductivo.

Para empezar, ese numerito no puede reflejar de manera objetiva lo bueno que es un artículo, porque nada puede hacerlo. Como decía Einstein, “Si supiésemos lo que estamos haciendo, no lo llamaríamos investigación, ¿no crees?”. Yo añado: “Si supiésemos objetivamente cuándo lo que estamos haciendo va a ser buenísimo, sólo haríamos cosas buenísimas, ¿no crees?”. En fin. Un resultado no es mejor ni peor que otro salvo subjetivamente hablando (a mí me lo puede parecer, y a otro investigador parecerle lo contrario).

Pero bueno, supongamos que a pesar de todo queremos buscar tal numerito (recordemos: porque se nos pide un currículum investigador).

Pues lo que se le ocurrió a alguien muy listo es usar otro numerito que tuviera asociada la revista en la que el artículo apareciera publicado (olvidémosnos de los congresos, que se consideran menos importantes). Así que ahora estamos en que para que yo pueda tener un “buen” currículum investigador, tengo que publicar en revistas con un numerito asociado, ser éste alto, y publicar muchos artículos allí (nótese cómo ninguna de estas cosas indica objetivamente que soy buen investigador: como se puede uno imaginar, si los artículos no pueden establecerse como mejores o peores objetivamente, menos una revista -aunque muchos tengamos la misma opinión de cuál es la mejor-).

Da igual. Asociémosle un numerito a las revistas científicas. Todo esto que he dicho sobre la imposibilidad de calificar objetivamente un artículo o una revista es sólo un fleco del razonamiento principal, que sigue así:

Ese numerito (el más usado, pues hay otros) se llama actualmente factor de impacto, y lo calcula y asigna el Institute for Scientific Information (ISI), comprado en 1960 por la compañía Thomson Scientific & Healthcare. ¡Ah! Ya asoma aquí la economía de mercado :)

Recapitulemos. Yo me formo mi currículum con artículos, y esos artículos deben tener el numerito que el ISI le asigna a sus revistas para que mi currículum valga para algo más que mi higiene personal. Se puede uno imaginar que uno va a intentar que todo el trabajo que invierte en investigar (que es bastante) se aproveche al máximo, y eso lo hará tratando de que se publique en las revistas a las que el ISI le da factores de impacto, en el mayor número posible de ellas, y, en particular, en las que tengan mayor valor de su factor de impacto.

Añadamos que al publicar en una de esas revistas, que son en papel y de pago (aunque también suelen ser consultables por la Web -pagando; si no estás pagando es que probablemente estás en un ordenador de una Universidad que está pagando por ti-), te hacen firmar un copyright de cesión de derechos de publicación draconiano que en muchos casos incluye el que no puedas publicar ese mismo artículo en ningún otro medio. Quizás te dejen prestárselo a los amigos, algo así como la copia privada de cassettes…

¿Resultado? Que todo mi esfuerzo investigador no lo voy a mandar en primer lugar a una web libre de acceso y gratuita (que no aparece en el ISI), sino que antes le daré un viajecito por las revistas del ISI, y si tengo la fortuna de que sus revisores crean (no objetivamente, claro) que es publicable, ahí terminará su recorrido. Publicar el artículo en una web abierta permitiría que hubiera revisiones fundadas, importantes, continuas, técnicamente permitiría hacer muchas más consultas complejas sobre su contenido, etc. (véase esta interesante entrada en el Blog del Futuro del Libro), pero es que yo necesito, porque me lo piden, formar un currículum competitivo respecto al de otros. No es opción.

Y así llegamos a por qué, a pesar de las infinitas ventajas de las publicaciones “open” en la Web (como a veces se las llama), realmente su éxito esté todavía muy limitado a ciertas disciplinas: es debido a que hay otros sitios en donde lo que el investigador obtiene es más ventajoso, y a que, además, esos medios son negocios (¡la economía de mercado!) y le obligan al investigador a cederle la exclusividad de la publicación de su texto. Hacen otras cosas más feas, como no pagarle un duro a los revisores que califican de publicable o no un artículo (que son a su vez investigadores que quieren publicar sus cositas en ésa y otras revistas), o no pagarle al creador del artículo a cambio de los beneficios en ventas que obtengan (o a la institución pública que financia al investigador, si queréis), pero para qué abundar en cuestiones auxiliares al asunto. Creo que ya ha quedado clara bastante parte del meollo.

Supongo que conforme pase el tiempo y los del ISI vean que puedan sacar algún beneficio económico de incluir en sus rankings a estas publicaciones Web, la cosa irá cambiando.

O lo mismo no y la industria de la revista científica (que es lo que es: una industria) se enroque en su modelo de negocio igual que la discográfica, la cinematográfica, etc. etc.

En cualquier caso, he querido anotar esto aquí no como crítica (ni siquiera se me ocurre de qué manera se podrían solucionar las deficiencias que señalo), ni exhaustivamente (hay muchas más implicaciones económicas en esto que las que cuento), sino para que de manera simple y llana cualquiera pueda observar las contradicciones que normalmente jalonan no sólo la carrera de un investigador, sino el propio sistema de investigación científica. Espero que haya quedado entendible incluso para quienes no están al tanto del tema, que era la idea.

El tiempo elástico: si Einstein levantara la cabeza se volvía a revisar patentes

Septiembre3/2009

Ocho horas de reloj (seguidas, salvo la interrupción habitual diaria para ingerir alimentos) para inventar un sólo examen que cumpla todos los requisitos de calidad, nivel de dificultad, etc. definitivamente no son compatibles con la idea que aparece en algunas normativas de que los profesores universitarios hemos de dedicar el 30% de nuestro tiempo a labores de investigación…

Tres o cuatro jornadas enteras para preparar sin fisuras una sóla clase de laboratorio de dos horas (lo que hace falta cada vez que quieres actualizar una asignatura de laboratorio y que tienes que multiplicar por todas las clases semanales de esa asignatura que tengas que cambiar), o una semana o dos para corregir cienes de exámenes cuidadosamente, son más ejemplos de lo mismo, por dar sólo un par de botones de muestra de la caja casi llena de botones.

De todas formas hay que reconocer que para el caso, lo único compatible con dedicarse a la investigación es dedicarse a la investigación, puesto que cualquiera que conozca en qué consiste realmente ésta sabe que o la haces a tiempo completo (incluso más que tiempo completo, ya me entendéis), o no la haces, y si crees que la haces porque dices que le dedicas un ratillo de aquí y otro de allá, y eres profesor con labores docentes-gestión plenas (catedrático, titular o contratado de alto rango) en realidad no te estás dando cuenta de que hay algo en lo que te estás engañando: lo que estás haciendo puede estar relacionado, pero no es investigación.

Alguno podría pensar que existe la esperanza de poder realizarla en condiciones poniendo el 30% vertical en lugar de horizontal: dedicar los meses de Septiembre, Diciembre, Febrero y Julio íntegramente a investigar. Ay, dados los exámenes, las tutorías, la preparación de clases -y herramientas de e-learning, claro-, las burocracias bolónicas, las labores de gestión y otras variadas zarandajas que aumentan año tras año casi exponencialmente, cada vez está más claro que lo único que a uno le queda es bajarse del guindo, guiar el trabajo de los doctorandos lo mejor que pueda -si tiene la suerte de tenerlos-, apretarse la nariz y esperar a que escampe y que pueda bajar a la tierra a trabajar en serio con formulones, software y experimentos alguna otra vez antes de la jubilación.

(Y esto con la investigación… Para qué hablar de ese tiempo misterioso que nadie tiene en cuenta en ninguna normativa pero que el profesor universitario necesita para poder estudiar y seguir al día de sus cosas. Los hay tan frikis como uno que yo me conozco que lo inserta en sus lecturas nocturnas -cuando el cerebelo le da-, pero es casi más difícil de abordar que lo de investigar.)

Así es la Universidad española de excelencia y así se lo hemos contado. Si algún otro profesor investigador me lee, y tiene la suerte de ser la excepción a lo que cuento, se agradecería una luminaria que pudiera tratar de aplicar a mi caso :)

P.D.: ¿Es esto una queja? No, no es una queja. ¿Acaso habéis visto ahí arriba la categoría de “Irritaciones”? No, la cosa está más que asumida a estas alturas -lo que no quiere decir que no me guste repetirla a diestro y siniestro, por si algo calara-. Como dije, uno de mis propósitos de curso nuevo era el optimismo; si nuestros gobernantes son capaces de ser optimistas respecto a la situación de este país, no voy a ser menos yo. Ya lo dijo aquel famoso dirigente: “No te preguntes qué puede hacer cualquier político por ti: pregúntate qué puedes hacer tú por que los políticos desaparezcan del mapa tal y como los conocemos, as we know them, and I feel fiiiiiiiine…”. O algo así era.

A vueltas con la evaluación del investigador universitario…

Julio29/2009

Decíamos ayer… Bueno, no lo voy a repetir :)

El asunto es que preparando un currículum me doy cuenta de que, a) pongamos por caso que un investigador, en los últimos seis años, tenga el doble de publicaciones indexadas de las necesarias para que te reconozcan un sexenio. Pues resulta que sólo le reconocen un sexenio, claro, por la forma en que éstos están definidos por el Ministerio, “perdiendo” para siempre en ese tipo de indicador los papers restantes. Que puede que haya una racha de publicaciones similar en el futuro… o puede ser que no, porque como resulta que esto de investigar no es previsible (maldita sea).

Por otra parte también constato que b) otro índice por el que se mide la calidad de tu investigación, el Factor de Impacto publicado diligentemente por el ISI Science Journal Citation Reports (JCR), vibra más que la suspensión de un autobús malagueño: en particular, en la edición de este año -se suele usar siempre la última para indexar las revistas donde tienes tus papers-, me he encontrado que tengo publicaciones que estaban en primera línea en la edición anterior del JCR y que ahora han bajado bastantes puestos, y alguna otra a la que parecen haberle inyectado calidad científica por vía intravenosa, por el pedazo índice de impacto que tiene ahora la revista… (¡Robóticos del mundo: lo que mola, lo que pita, lo que priva, es la International Journal on Robotics Research -hasta la próxima actualización de factores de impacto-! Y si queréis rozar las inalcanzables cotas en que se mueven los índices de impacto de los médicos y hacéis cositas de visión por computador… ¡el IEEE TPAMI es lo vuestro!).

Nada, nada, esto es ciencia objetiva pura y lo demás es chascarrillo. ¡Método científico, joven, método científico! :D


P.D.: Y tiene tela que en lo que llevamos de año ya haya tenido que preparar cuatro currículums para instituciones públicas y los cuatro hayan tenido que tener diferente formato, diferentes contenidos, diferente extensión, diferente idioma… Lo que es para estar
talmoño, vamos.

Las realidades alternativas existen

Julio20/2009

Iba a escribir una entrada sobre las dos formas básicas de tratar el viaje en el tiempo, tanto en la ciencia como en la literatura de ciencia-ficción o arte cinematográfico del mismo género. Una es suponer que el tiempo es una única línea (eje de coordenadas) en la que todos los acontecimientos están. Otra es la teoría de los universos múltiples de Everett, en la que la realidad se desdobla con cada posibilidad que se le presenta a una partícula elemental, con lo que existen infinitas líneas temporales (como un árbol que va desplegando sus ramas hacia el futuro).

Pero este domingo por la mañana, el programa “Cara a cara”, del canal CNN+ 24 horas de la TDT, donde han entrevistado al Secretario de Estado de Investigación, me ha confirmado definitivamente que la verdadera es la segunda de las teorías mencionadas.

Este hombre ha descrito claramente la situación de la investigación en España, y especialmente la de los jóvenes investigadores. Para más señas, la correspondiente a una realidad alternativa a la nuestra, en la que los jóvenes de aquí tienen todas las oportunidades del mundo para quedarse y los de allá fuera para venirse (a esa realidad alternativa me gustaría desplazarme inventando una máquina trans-universo, pero me temo que la física trans-universo no es una de las cinco líneas preferentes de inversión en investigación que el Ministerio prevé para los próximos años, así que me tendré que buscar un mecenas o convertirme en supervillano, ya veré qué me viene más a mano).

En el fondo no hago bien en sorprenderme. Dependiendo del hablante, la palabra “investigación” significa una cosa, lo mismo que “excelencia”, “formación” e “infraestructuras”. Ante tal indefinición terminológica, es normal que oigamos cosas que nos parezcan de otro mundo. Seguramente al Secretario le sorprendería saber lo que yo entiendo por facilitarle la cosa a los jóvenes investigadores.

Ahora que lo pienso: quizás es el propio lenguaje el que crea realidades alternativas, y no los comportamientos cuánticos de las partículas elementales… Mmmm. No, pero para investigar sobre eso no voy a poder pagar contratos ni mucho menos darles a los chavales una carrera estable y definitiva posteriormente, una vez formados. Según el Ministerio lo que mola es la nanotecnología, las energías renovables, la medicina regenerativa, las tecnologías de las comunicaciones (¡se le cayó la “I” al “TIC”!) y otra que no me acuerdo. Yo no lo veo mal, pero es una lástima que lo que yo entiendo por investigación sea básicamente algo imprevisible, que puede dar resultados o no (mucho más si hablamos de resultados empresarialmente explotables), y que a pesar de ser así necesita una financiación que permita mantener a los investigadores trabajando en sus temas. Vamos, lo que se llama un servicio público bastante incompatible con las necesidades del mercado.

En fin. ¿Alguien podría asegurarle a algún investigador alguna vez que su trabajo va a dar fruto o no? Porque si eso es posible no se investigaría -la “I”-, sólo se desarrollaría -la “D”-…

Somos extraños bucles

Abril10/2009

Acabo de terminar el último libro del físico/matemático Douglas Hofstadter, reconvertido a científico cognitivo (suena mal en español, pero las ciencias cognitivas son la intersección de varias disciplinas: computación, neurofisiología, psicología, robótica,…) y en este libro prácticamente actúa como filósofo. Es el autor del aclamado -premio Pulitzer- Gödel, Eschel, Bach: un eterno y grácil bucle, y, por cierto, proveedor de apellido a uno de los personajes de la genial serie The Big Bang Theory (Leonard Hofstadter).

Descartando los capítulos dedicados al teorema de incompletitud de Gödel, que a pesar de empeñarse en explicarlo de manera divulgativa consiguen confundir por completo al lector no especialista, y pasándole por alto que todo lo que dice en el libro en su conjunto podría haberse dicho en tres páginas, es un libro que se disfruta muchísimo: está bellamente escrito y propone una hipótesis sobre la consciencia -no dualista- que muchos compartimos o al menos nos hace bastante tilín.

También debería ser de obligada lectura para todo aquel que aún piense que dentro de nada los robots japoneses se harán inteligentes y dominarán el mundo, porque deja meridianamente clara la inconmensurable distancia que aún queda para que se pueda replicar la consciencia (el “uno mismo”) en una máquina. Principalmente porque las ideas que expone de lo que es la consciencia están muy claramente expuestas, pero siguen siendo tan vagas -y están en el estado del arte del tema- que hasta que no llegue un genio que sepa cómo demonios implementar ni siquiera la milésima parte de ellas ya nos puede dar el sol…

Misterios de la vida

Diciembre2/2008

¿Cómo es posible, con la que está cayendo (de crisis) y la que queda por caer (miedo da 2009), que ofertes un contrato de 4 años moderadamente bien pagado para titulados sin experiencia profesional con buenos resultados académicos, y que no haya apenas gente que te envíe sus CVs?

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