Lo que NO suele ser un líder
Si eligiéramos sólo a hombres buenos, nunca habríamos tenido líderes.
Nucky Thompson (Boardwalk Empire)
Si eligiéramos sólo a hombres buenos, nunca habríamos tenido líderes.
Nucky Thompson (Boardwalk Empire)
No voy a hablar de la Ley Sinde II. Total, ya sabíamos que la iban a aprobar. Total, ya sabemos que no va a servir para nada. Total, sería prestar atención a los políticos, esos seres que nos hacen la vida un poco más difícil de vez en cuando con sus ineptitudes.
Pero sí de algo relacionado. A ver: ya saben ustedes que no es que no vayamos al cine a ver sus películas, es que tampoco sintonizamos la tele (¿la tele? ¿eso que e lo que e?) para ver sus series. Por supuesto, todavía no he conocido a nadie que se haya bajado nada suyo de Internet, ese invento del demonio.
Ustedes están buscando desesperadamente público (al mismo tiempo que le insultan y le criminalizan, pero ya se sabe que ustedes y la salud mental, no digamos ya la lógica, no se llevan bien). Así que han dicho: ¡tate!, lo que se hace en los Estados Unidos tiene muchísimos público. ¡Tate! Vamos a imitarlo.
Ustedes se equivocan de medio a medio.
Si no pagamos por ver sus películas, si no vemos su series (pagando o no), si ni siquiera nos las bajamos de Internet (ese invento del demonio) no es porque no se parezcan a las cosas de los americanos o porque éstas últimas sean las únicas cosas que nos gustan.
Es porque son malas1 (técnicamente, me refiero; para gustos, colores).
Si son malas es porque no saben hacer bien su trabajo.
Y si no saben hacer ese trabajo no lo van a saber imitar tampoco.
Así que menos series mediocres de romanos, menos copieteos penosos de las artísticamente simplonas Heroes o Lost, más actores que sepan actuar y se los pueda creer uno durante más de diez segundos, más guiones que no parezca haber escrito yo con doce años (con catorce los hacía mejor), más historias originales y que no tengan la profundidad y la consistencia de un rollo de papel higiénico Aliada, más postproducciones que no parezcan consistir sólo en unir la pista de audio y la de vídeo, más…
En fin, lo mismo lo digo más corto así: vean In Treatment (¡ya ves la de medios que se necesitaron para hacer In Treatment!), Misfits, Mad Men (¡ya ves la de medios que se necesitaron para hacer Mad Men!), The Wire y luego deduzcan por qué, a pesar de ser todo lo contrario de las típicas series de tipo americano para adolescentes, parten la pana en sus respectivos países y fuera de ellos.
No, no he puesto enlaces en los títulos, no les vaya a dar por bajárselos sin pagar para copiarles las ideas, piratuelooooooss.
Series de televisión como The Wire o Luther resultan magníficos estudios sobre las posibles acciones alternativas que a uno le quedan cuando el sistema está tan corrupto y resulta tan inservible que ni siquiera las leyes, que supuestamente son la base de todo, tienen credibilidad ni garantizan que la gente que quiere hacer su trabajo bien, pueda hacerlo (más bien todo lo contrario).
Lamentablemente también son un reflejo perfecto de cómo el sistema es tan perverso que ni siquiera deja que las alternativas asomen la nariz.
¡Bienvenidos de vuelta! Tras un paréntesis bloguístico, pues nunca viene mal despejarse y cambiar de hábitos, qué mejor forma de volver a mis quehaceres interneteros que siguiendo la tradición, instaurada por mí mismo, de sacar conclusiones sobre mis lecturas del año pasado. Ése en el que Arthur Clarke se inventó que íbamos a contactar con inteligencias extraterrestres y perder el planeta Júpiter para ganar un nuevo sol.
Echando un vistazo a mis estadísticas de lecturas en BIBLION (la aplicación web que me hice para ello y que aún sigue ahí, aguantando como una jabata), observo con algo de frustración que me encuentro ante un año más parco en lecturas que los anteriores, y con una tendencia estadística a la baja preocupante:
Y mira que me lo he pasado leyendo enterito… Eso sí, con muchísimos más libros técnicos que de ficción (curiosamente, en la jornada de trabajo de un profesor universitario de nuestros días no queda rato alguno para estudiar, que debe de ser algo muy alejado de sus deberes, así que tengo que dedicar la mesilla de noche a dar soporte a esos contenidos). En fin, habrán sido libros más largos y por eso habré leído menos.
El caso es que ahora mismo me estoy notando una tendencia bastante consistente a volver otra vez a la racha de ficción, que los libros técnicos tienen la variedad estilística de un cubo de mezcla. Por ahora me he metido con Gaiman (prodigioso relato “Los Otros”) y a ver si seguimos con otras cosas grandes, como LeGuin, prontito (es que tengo que releerme el primero de los Anales de la Costa Occidental para poder seguir, y me da pereza leer algo ya leído).
El año pasado por estas fechas también abría las puertas de la estantería donde guardo la pila de libros pendientes. Este año se ha empetado un poco más por arriba y aligerado un poco más por abajo (sorry por la calidad de la foto y lo que a pesar de ello ocupa: me estoy quitando del perfeccionismo):
A partir de aquí preveo dos cosas mutuamente dependientes, a saber: a) que la pila de libros por leer seguramente quedará muy parecida al término de 2011, a no ser que continúe con la sana costumbre, instaurada en 2010, de buscarme en formato electrónico los mismos libros que tengo en papel para leerlos en mi lector -con lo que iré aclarando la pila y no repondré con ejemplares físicos-, y b) que realmente las probabilidades de que vuelva a comprar más libros en papel están disminuyendo a un ritmo alarmante desde los últimos meses, así que puede que al término del año que entra no haya ninguna entrada más sobre mi pila, o bien no tenga foto -eso que ganáis los que aún os atrevéis a leer este blog y soportar la cámara de mi móvil-.
Si alguien cree que el libro electrónico es el futuro es que no está muy en el presente U_U.
También preveo más cosas, no relacionadas con la lectura, por ejemplo sobre lo canutas que las vamos a pasar este año como país y otras tonterías en las que no me extenderé so pena de que me tachen de pesimista, cuando todo el mundo sabe que lo que hay que hacer para solucionar una crisis es, claramente, ser muy optimista (y empezar a aprender chino).
Tampoco puedo hablar de reentrada en el curro, porque no lo he dejado en las últimas semanas, así que hoy que nuestra amada Universidad tiene a bien abrir las puertas de sus instalaciones para que podamos volver a producir algo (es evidente que ninguno de nosotros produce nada si no se halla físicamente entre las paredes marmóreas de ese templo del saber, seguramente debido a alguna conjunción de campos de energía transversal y dinamizadora que sólo emanan allí), me dispongo a respirar hondo, no mirar mucho, y sumergirme de nuevo en todas esas encantadoras cositas que nos distraen y nos evitan tener que preocuparnos por cosas tan nimias como los enrevesados modos de aprovechar nuestras capacidades y aptitudes al 100% en el puesto que ocupamos.
En fin. Para volver a algo positivo termino con algunas cosas que me han gustado últimamente: Luther alucinante (último capítulo más flojito), Eureka una tontá que no merece la pena (para ese paseo hubiera seguido viendo The Fringe, otra tontá), Paradox curiosa y bien montada (aunque la historia no es gran cosa y se queda cortada), y Boardwalk Empire soberbia.
Mientras tanto, por aquí, alguna cosa de romanos y tal, magnífica por supuesto. Seguramente estará sufriendo la maldita lacra de las descargas…
Observad estas interesantes escenas de The Wire, S05x01 (luego se extrañarán de por qué me gusta tanto esta serie):
Sustituid “investigación (criminal)” (investigation) por “investigación (científica)” (research) y la escena la podría interpretar cualquier profesor universitario español a quien aún le interese investigar cuando se enfrenta a toooodo lo demás que le echan encima y que no suele servir para nada salvo para perder el tiempo, fragmentarlo, y distraerle.
A tomar por culo: voy a por el puto bazooka.
Kick-Ass (2010)
Te voy a pintar las pelotas color avellana y voy a avisar a un grupo de ardillas de que ha llegado el invierno.
No estoy en condiciones de explicar por qué esta película me parece buena, de hecho, fantástica. Puede ser desde que no me resultan graves sus defectos, siendo evidentes (por ejemplo, el demasiado deshilachado argumento, especialmente al principio; también el tópico “dualismo de seres extraordinarios que se enfrentan a lo largo de los siglos”), hasta que llevo una racha de películas malas de morirse y cualquier cosa podría haberme asombrado, pasando por el evidente parecido con Stardust (no llega en lo redondo, pero es capaz de despertarte lo suficiente el sentido de la maravilla) o el atrevimiento de rodar una cosa como ésta… y llevarla hasta el final.
Pero tampoco me importa mucho.
He disfrutado de lo lindo como hacía tiempo que no lo hacía. Me parecen estupendas las actuaciones, a pesar de que tuvieron que hacer malabares para terminarla (y no voy a decir más para no estropearle uno de los efectos más deliciosos a quien la vea sin saberlo; es más: no intentéis averiguar nada si no lo sabéis). El guión, absurdo por naturaleza, me ha mantenido en vilo a pesar de no sacar todo el jugo de ese absurdo y perderse en bastantes momentos en cosas que sólo despistan (hay que reconocerle que conforme la película avanza, las cosas van adquiriendo sentido).
En fin, El imaginario del Dr. Parnassus me ha resultado una película en la que conviven los pros con los contras de tan particular manera que ha conseguido dejarme un buen sabor de boca. Algo refrescante, al fin
Hoy no iba a poner peli del finde por falta de material… pero qué demonios: para lo que hay que decir de ésta, tampoco es tanto trabajo.
Ya.
¿Qué es el acero comparado con la mano que lo gobierna?