El problema de los pocos alumnos en carreras de ingeniería: vamos a buscar culpables, que seguro que es fácil (y es sólo uno)

21/09/2015  

Hoy podemos leer en el periódico local la siguiente noticia: La UMA, preocupada por el descenso de alumnos en las carreras técnicas y de ingeniería.

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Lo que dice el artículo puede ser más o menos interesante (de hecho, es la realidad: cada vez tenemos menos alumnos en carreras de ingeniería), pero lo que más me ha llamado la atención es lo que dicen las personas que lo comentan, que en muchos casos son alumnos o antiguos alumnos que se sienten defraudados por haber cursado o estar cursando esas carreras. A mí me parece que hay bastante confusión en todo este tema, principalmente por falta de conocimiento de cada una de las partes acerca de las demás (instituciones públicas – alumnado – docentes – tejido empresarial), y que sería interesante reflexionar sobre los siguientes puntos:

  1. Comprendo que un alumno se quede decepcionado por que un profesor haga mal su trabajo (igual que yo, a veces, me quedo decepcionado con la baja calidad profesional de quien me atiende en una tienda, un bar o en cualquier otro sitio, o, ¡ay!, cuando un alumno, más allá de las notas que consigue, no me hace bien su trabajo). Lo comprendo particularmente bien en el caso del mal profesorado porque a mí me pasó cuando era alumno; ni de lejos con todos mis profesores de entonces, eso sí. Sin embargo, hoy en día, al contrario que cuando yo cursé la carrera, que eran tiempos rudos y yo tenía pelo, en las universidades públicas hay sistemas de garantía de calidad. Pocos alumnos los usan (me consta), y no es siempre culpa de ellos. Ahí sí que hay un problema de verdad. Si, como pasa en cualquier otro ámbito, nos encontramos con un profesor que no es un profesional, es decir, que no hace bien y de manera seria lo que tiene que hacer (conclusión que no debería extraerse solamente de la opinión de los alumnos, tengo que añadir, sino también de gente formada en esto de la educación y en los temas de la carrera correspondiente), hay que tomar medidas lo antes posible y lo más contundentes que se pueda. Eso no se está haciendo, al menos con la intensidad necesaria, lo que va en detrimento de los que sí son profesionales. Insisto una vez más: no todos los profesores son unos mantas, igual que no todos los dependientes o camareros lo son… ¡ni todos los alumnos!
  2. Me pregunto si los alumnos que se quejan de que en las carreras no se estudia lo que piden las empresas, y que, por tanto, querrían que en esas carreras se estudiara lo que piden las empresas, son los mismos que se quejaban -en mi opinión con razón- de que con el plan Bolonia las empresas privadas iban a terminar controlando los planes de estudio, y las universidades a terminar siendo como empresas.
  3. Respecto a aquéllos que se sienten engañados porque la carrera que estudiaron no les sirvió para encontrar trabajo (aunque eso sería discutible, dadas las múltiples formas en que los conocimientos, aptitudes y actitudes adquiridas durante varios años de formación universitaria influyen en una persona): ¿En qué momento una universidad pasó a tener como función el que sus alumnos encontraran trabajo? Eso es una función ineludible y tremendamente importante… de la FP, pero en la universidad nos dedicamos, supuestamente, a impartir conocimientos de alto nivel actualizados, sirvan para encontrar trabajo o no (y si sirven para encontrar trabajo, genial, pero, por muy actualizados que estén, lo mismo no). En general, enseñamos conocimientos de complejidad alta que en una mente humana pueden tener efectos positivos más allá de una situación laboral concreta. Si los que se sienten engañados no sabían esto desde el principio, lo cual no tiene por qué ser culpa suya, habría que dedicar más esfuerzos a explicarlo. Y dejar bien claro que una cosa es que una carrera universitaria te deje mejor preparado para tu vida futura en cuanto a perspectivas económicas (las estadísticas así lo muestran) y otra muy distinta que te garantice el encontrar un trabajo, especialmente bien pagado. No te digo si es indefinido y es en España.
  4. ¿Alguien se ha parado a pensar que el nivel científico-técnico que se requiere en la mayoría de los trabajos de la empresa privada en este dichoso país hace innecesario el hacer una carrera, y, es más, se puede conseguir sin hacerla? A mí esto me parece un problema gordo. Podríamos, en vez de poner las universidades al nivel de lo que necesita una empresa, dedicar el mismo esfuerzo en poner las empresas patrias a un nivel de complejidad y uso de tecnologías -y capacidad de investigación real, no lo que llaman I+D empresarial- más alto, al menos en muchas más que ahora. Dicho de otra manera: ¿por qué el único problema está en el lado de la universidad?
  5. En mi opinión, el que una universidad se preocupe de los muchos o pocos alumnos de nuevo ingreso que tiene no debería estar entre sus prioridades (recuerdo: es un servicio público, y los servicios públicos no tienen por qué ser rentables), salvo por si eso fuera síntoma de su baja calidad de enseñanza. Pero si la calidad se concluyera buena, y hoy en día hay muchos métodos para deducir si sí o si no, y los conocimientos que impartiera fueran útiles para el progreso humano (no me estoy refiriendo al progreso económico exclusivamente), no habría problema por muy pocos alumnos que ingresaran, ¿verdad? ¿O es que las titulaciones de matemáticas tienen una calidad pésima y por eso hay pocos alumnos que habitualmente se matriculen en ellas?
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