Ocaso de un blog

26/09/2011  

Ya he dejado constancia en repetidas ocasiones de que suelo plantearme la cosa de seguir o no con este blog cada vez que vuelvo a retomarlo tras un descanso, y de que nunca termino de tener claro qué hacer (por lo cual, he seguido).

Pues finalmente ha llegado la hora.

No es que haya pasado nada especial, de hecho re-entré con bastante fuerza hace un par de semanas pensando en ese momento que aquí había cuerda para rato; ha sido más bien una conclusión a la que he llegado suavemente estos días, seguramente después de que varias ideas que andaban dando vueltas por ahí cristalizaran entre sí. Por eso titulo esta entrada ocaso.

La decisión final es debida a todo lo que sigue:

  1. Agotamiento temático bloguero. Creo que he tratado por aquí prácticamente todos los temas que alguna vez me llamó la atención tratar en un blog. Hay pocas cosas que me molesten más que repetirme o ser pesado, y como no siempre me doy cuenta, cuando me la doy prefiero dejar de hacerlo 😉
  2. Falta de tiempo. Escribir bien una entrada, independientemente de su longitud, es asunto de horas (ésta en particular, después de dos, es aún bastante mejorable). Desde hace un par de años a esta parte estoy intentando dedicarle el tiempo necesario a aquellas cosas que pueda dedicar el tiempo necesario, o sea, a las aficiones. Es mi particular cruzada contra el hecho de que el mundo que me rodea se empeña en que hay que aparentar que se hace mucho, a pesar de que, dado lo que cuesta hacer cada cosa bien, está claro que hacer tanto es hacer mucha mierda (no os fiéis de curricula llenos de resultados muy reconocidos oficial o popularmente).
  3. Inutilidad de la pataleta. Algunas entradas, para qué nos vamos a engañar, eran válvulas de escape para situaciones que cada vez tengo más claro que no sólo no tienen solución, sino que van a peor. No es que yo pretendiera ser la voz cantante de nada, pero sí tenía la levísima esperanza de que fuera un granito de arena más unido a otros muchos, normalmente más fiables que yo, que repetían más o menos esas mismas cosas; un pequeñísimo pero mínimamente útil empujón a la clarificación de ideas tontas y/o falsas prefabricadas en el inconsciente colectivo. La conclusión después de tratar muchos temas de este tipo es que quien quiere estar convencido de algo no va a dejar de estarlo al razonarle que está equivocado, por mucho que tú y otros lo expliquéis desde una perspectiva novedosa o aportéis datos que no conozca (ya podéis ser los únicos que los conozcan). Esto es así especialmente en este país que se va a la mierda de cabeza. Es uno de los muchos motivos por los que se va a la mierda de cabeza.
  4. Necesidad de estar libre. No concibo un blog en el que sólo escriba cada ene meses una entrada. Por otra parte, escribir más a menudo se me convierte fácilmente en una obligación, seguramente porque me empeño en que quede bien sin tener siempre las mismas ganas o energías para ello. Han sido 3 años casi exactos y 816 entradas publicadas (más unas cuantas que se quedaron en borrador), lo que hace más o menos 3/4 de entrada por día. Si compensamos las que eran meras idas rápidas de olla con todos los días que ha habido de descanso bloguero, tenemos un total neto de muuuchas horas dedicadas a esta afición. El tiempo que consiga tener ahora por liberarme del blog lo dedicaré a disfrutar de, exactamente, lo que me dé la real gana en cada momento particular, que es algo que también me hace bastante falta últimamente.

En resumen, que el blog ya ha cumplido más que de sobra su misión, aunque cuando lo abrí no tuviera ni pajolera idea de cuál era.

Y eso es todo. Encantado de haberos tenido por aquí, agradecido por el interés, y deseando retirarme a leer más, aprender más y hablar menos de casi todo (por el momento, que ya se me empieza a ir la imaginación hacia nuevas formas de soltar mis tonterías en el futuro 😉 )

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