Los detalles que esconde la fama

14/09/2011  

—Deberíamos asociarnos —decía Yeste—. En Madrid. En el cartel, mi nombre precedería al tuyo, claro, pero iríamos siempre a partes iguales.
—No.
—Está bien. Pondremos tu nombre delante del mío. Eres el espadero más grande del mundo, mereces ocupar el primer puesto.
—Que tengas buen viaje.
—¿Por qué no?
—Yeste, amigo mío. porque eres muy famoso y muy rico, y está bien que sea así, pues fabricas unas armas maravillosas. Pero también has de fabricarlas para cualquier tonto que se te presente. Yo soy pobre, y en todo el mundo los únicos que me conocéis sois tú e Íñigo, pero no tengo que aguantar a los tontos.

Diálogo entre el mejor espadero del mundo (el padre de Íñigo Montoya) y el espadero Yeste, que es el más conocido, tomado de La Princesa Prometida (William Goldman, 1973)

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