Adoctrinamiento andaluz

21/03/2011  

La televisión pública andaluza, al igual que pasa en otras comunidades españolas de igual o distinto signo político, no destaca precisamente por su objetividad; prueba de ello son la plétora de programas de adoctrinamiento que puedes encontrar, empezando por los propios telediarios (todo es de colores menos cuando se habla del partido de la oposición), pasando por los inefables Salud al día y Tecnópolis (Andalucía es el paraíso terrenal según su ubicuo presentador, especialmente si tomas ocho tostadas con aceite de oliva al día, te vas a las maravillosas playas a pasear -aunque sea invierno y caigan chuzos de punta- y reciclas), y terminando con el adorable Club de las ideas (todos los niños andaluces se divierten muchísimo aprendiendo y coaprendiendo -aprenden unos con otras y otros con unas-, aunque nunca matemáticas ni hincando codos ni memorizando nada -San Blas Infante nos proteja-, ni por supuesto, en el aula -andan por ahí observando, sin anotar lo más mínimo en ningún cuaderno, la flora y fauna locales-).

Por supuesto, hay programas que merecen un cierto respeto. Se me ocurren el innovador El público lee, donde traen en cada emisión a un escritor al que entrevista el presentador y también algunos lectores (cuidándose mucho de no entrar en temas “escabrosos” como la política, a no ser para criticar algo franquista), o el incombustible Cifras y letras, que con el mínimo presupuesto lleva años dedicado a eso, a juntar cifras y letras, lo cual debe de ser un deporte lo suficientemente aséptico como para pasar los filtros.

La sensación que uno se lleva si se dedica un cierto tiempo a ver la televisión de esta tierra es que Andalucía, una de las comunidades más atrasadas de España en tantos aspectos, va de mejor en mejor (aunque casi alcancemos la cifra de 1 millón de parados, que se dice pronto en una comunidad con 8 millones y cuarto de habitantes), que lo suyo es no cambiar nada de lo que hay, puesto que lo que hay es absolutamente maravilloso, limpio y cristalino (no existen, puesto que no se mencionan, ni EREs irregulares ni otras corruptelas que nos sangran), y que si esto no es el Silicon Valley es porque el resto del mundo es tonto y no se da cuenta, porque aquí somos la repera con nuestro flamenquito y ese solecito tan rico (y seguimos con una de las peores tasas de fracaso escolar -y de falta de preparación de los que no fracasan- y una franja costera extensísima y perfectamente incomunidada de este a oeste, por mencionar sólo dos detallitos).

Joroba, qué bien se vive aquí, que lo dice la tele. Mejó que en ningún sitio, pisha. Pa qué moverse.


P.D.: Los presentadores de nuestra tele, por supuesto, no hablan en andaluz, que queda cateto y no daría la imagen de sociedad avanzadísima que debe dar.

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Un comentario sobre “Adoctrinamiento andaluz

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