Lithographica

Un cuaderno más de Juan Antonio Fernández Madrigal

Ciencia y literatura, literatura y ciencia

Enero20/2011

Una de las cosas curiosas que tiene el que te interese por igual la ciencia y la literatura, es, en particular, cómo vas alternando las lecturas de ambas.

En mi caso, tengo rachas. Ahora mismo estoy con una literaria, pero hasta hace un mes o así no sacaba la cabeza de libros técnicos (la más larga que he tenido de las de tipo científico, por cierto). Suelo estar por lo menos diez libros de una de las dos antes de pasar a la siguiente, aunque también ha habido ocasiones en que los he alternado, con cierta predilección por los de ciencia.

¿Y para qué cuento este rollo? Bueno, primero, porque no desentona mucho con los otros rollos que suelto en esto que parece un blog. Segundo, porque al pasar de una racha de lectura a otra, como se hace por hartazgo (mayormente), uno puede contrastar perfectamente las cosas que le gustan o no de cada tipo de libro.

La literatura, cuando estoy en racha, me proporciona cosas que no tiene ni de lejos la ciencia: color, olor, sentidos en general, la sensación de tener algo vivo entre las manos (o que podría estarlo en algún universo paralelo), belleza.

Cuando empieza la racha científica, es porque la literatura me comienza a resultar vaga, demasiado liviana, carente de respuestas, a veces poco innovadora, diciendo siempre las mismas cosas sin ahondar más de lo que ya ahondaron otros.

Por otra parte, los libros técnicos, cuando estoy en racha, me dan cosas que hacen palidecer a la literatura: profundidad, complejidad, rigurosidad, honestidad, conocimiento.

Cuando voy pasando a la racha literaria, de nuevo, es porque encuentro que la ciencia me empieza a parecer repetitiva, fría, pesada, incapaz de destacar lo verdaderamente importante de los detalles, sobredimensionada demasiadas veces (para lo que al final es capaz de explicar realmente), estresante.

Ninguno de los calificativos que he usado en los párrafos anteriores es exacto: contienen una apreciable cantidad de incertidumbre, vaguedad, y por tanto, podríamos considerar que los he puesto haciendo uso de la literatura. Pero todos son ciertos: son las mejores palabras que reflejan lo que me parecen las cosas que leo, por lo que podríamos considerar que los he elegido haciendo uso de un espíritu científico.

Y es que, en el fondo, literatura y ciencia tienen un nexo común: ambas se apoyan en el arte, que es fruto de la imaginación.

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