La pila de libros (III) y otras disidencias

10/01/2011  

¡Bienvenidos de vuelta! Tras un paréntesis bloguístico, pues nunca viene mal despejarse y cambiar de hábitos, qué mejor forma de volver a mis quehaceres interneteros que siguiendo la tradición, instaurada por mí mismo, de sacar conclusiones sobre mis lecturas del año pasado. Ése en el que Arthur Clarke se inventó que íbamos a contactar con inteligencias extraterrestres y perder el planeta Júpiter para ganar un nuevo sol.

Echando un vistazo a mis estadísticas de lecturas en BIBLION (la aplicación web que me hice para ello y que aún sigue ahí, aguantando como una jabata), observo con algo de frustración que me encuentro ante un año más parco en lecturas que los anteriores, y con una tendencia estadística a la baja preocupante:

Y mira que me lo he pasado leyendo enterito… Eso sí, con muchísimos más libros técnicos que de ficción (curiosamente, en la jornada de trabajo de un profesor universitario de nuestros días no queda rato alguno para estudiar, que debe de ser algo muy alejado de sus deberes, así que tengo que dedicar la mesilla de noche a dar soporte a esos contenidos). En fin, habrán sido libros más largos y por eso habré leído menos.

El caso es que ahora mismo me estoy notando una tendencia bastante consistente a volver otra vez a la racha de ficción, que los libros técnicos tienen la variedad estilística de un cubo de mezcla. Por ahora me he metido con Gaiman (prodigioso relato “Los Otros”) y a ver si seguimos con otras cosas grandes, como LeGuin, prontito (es que tengo que releerme el primero de los Anales de la Costa Occidental para poder seguir, y me da pereza leer algo ya leído).

El año pasado por estas fechas también abría las puertas de la estantería donde guardo la pila de libros pendientes. Este año se ha empetado un poco más por arriba y aligerado un poco más por abajo (sorry por la calidad de la foto y lo que a pesar de ello ocupa: me estoy quitando del perfeccionismo):

A partir de aquí preveo dos cosas mutuamente dependientes, a saber: a) que la pila de libros por leer seguramente quedará muy parecida al término de 2011, a no ser que continúe con la sana costumbre, instaurada en 2010, de buscarme en formato electrónico los mismos libros que tengo en papel para leerlos en mi lector -con lo que iré aclarando la pila y no repondré con ejemplares físicos-, y b) que realmente las probabilidades de que vuelva a comprar más libros en papel están disminuyendo a un ritmo alarmante desde los últimos meses, así que puede que al término del año que entra no haya ninguna entrada más sobre mi pila, o bien no tenga foto -eso que ganáis los que aún os atrevéis a leer este blog y soportar la cámara de mi móvil-.

Si alguien cree que el libro electrónico es el futuro es que no está muy en el presente U_U.

También preveo más cosas, no relacionadas con la lectura, por ejemplo sobre lo canutas que las vamos a pasar este año como país y otras tonterías en las que no me extenderé so pena de que me tachen de pesimista, cuando todo el mundo sabe que lo que hay que hacer para solucionar una crisis es, claramente, ser muy optimista (y empezar a aprender chino).

Tampoco puedo hablar de reentrada en el curro, porque no lo he dejado en las últimas semanas, así que hoy que nuestra amada Universidad tiene a bien abrir las puertas de sus instalaciones para que podamos volver a producir algo (es evidente que ninguno de nosotros produce nada si no se halla físicamente entre las paredes marmóreas de ese templo del saber, seguramente debido a alguna conjunción de campos de energía transversal y dinamizadora que sólo emanan allí), me dispongo a respirar hondo, no mirar mucho, y sumergirme de nuevo en todas esas encantadoras cositas que nos distraen y nos evitan tener que preocuparnos por cosas tan nimias como los enrevesados modos de aprovechar nuestras capacidades y aptitudes al 100% en el puesto que ocupamos.

En fin. Para volver a algo positivo termino con algunas cosas que me han gustado últimamente: Luther alucinante (último capítulo más flojito), Eureka una tontá que no merece la pena (para ese paseo hubiera seguido viendo The Fringe, otra tontá), Paradox curiosa y bien montada (aunque la historia no es gran cosa y se queda cortada), y Boardwalk Empire soberbia.

Mientras tanto, por aquí, alguna cosa de romanos y tal, magnífica por supuesto. Seguramente estará sufriendo la maldita lacra de las descargas…

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