Cositas del día a día de un investigador

28/06/2010  

Me pasan un formulario para rellenar la memoria anual del proyecto de investigación… Genial, interrupción burocrática al canto.

Bueno, no te quejes tanto, paciencia, es parte de tu trabajo, no se hace con gusto pero hay que hacerlo, peor lo pasaron en Iwo Jima… En fin, lo que uno se dice para no tirarse por la ventana cuando ya te ha pasado ene veces que tienes que dejar lo interesante por papeleo que podría estar resuelto en diez minutos si todo funcionara como debe, es decir, como no funcionan las cosas.

Comienza el emocionante proceso:

-Fichero en Word, claro. Que luego tienen que dedicar la partida de “pagar dinero para comprar licencias de software propietario” a algo. Puesto que sólo se ve bien en el MS Word, me abro máquina virtual con Windows XP para rellenarlo. Suerte que tenía instalada también una impresora virtual allí para pasarlo a PDF.

-Tras preparar la memoria y pasarla a PDF me voy a la web de la Consejería para subirla. Web caída. Mala suerte.

-Día siguiente: web en marcha. Bien. Entro en la misma con mi flamante (y por cierto cada día más lento) Firefox, me pide firma electrónica. Bien. La tengo copiada por enésima vez del fichero “que no se podía copiar a ningún lao” que me dieron cuando la pedí, y que ahora tengo replicado en máquinas virtuales, en máquinas reales, etc. Funciona, por supuesto, lo que demuestra que la increíble seguridad de una firma electrónica de chorrocientos bits se reduce a la de la clave que le pongas para exportarla.

-Selecciono año de convocatoria y entro en la aplicación web de la Consejería. No tienen apartado “memorias anuales”. Un buen rato buscando.

-Al rato veo que hay un iconito que parece ser ello, oye. Está pegado junto a todos los del día que hice la solicitud del proyecto y que no tienen relación semántica alguna, sin distinción ni nada, para que luego digan de la Web 3.0.

-Me aparece una bonita pantalla con todos mis datos y un texto “Subir formulario” (sí, he dicho texto) que abre un pop-up para subir el fichero si se selecciona un checkbox junto al mismo. Había visto formas de ejecutar una acción más enrevesadas, pero tampoco mucho.

-Subo el PDF. Como había estado un rato buscando el iconito, la aplicación web me dice que ha caducado la sesión. Firefox me enseña un cuadrado blanco si vuelvo a entrar. Reinicio Firefox. Entro.

-Me sale que el PDF está subido. Bien. Pero no firmado. Qué raro. Si había usado ya la firma electrónica para entrar… que por cierto me habían pedido tres veces en el proceso. Triple seguridad y ahora tengo que usarla otra vez para firmar el PDF. Bueno.

-Después de un rato buscando un botón para firmar, me encuentro, como antes, un icono que parece ello, oye. Pinchar iconos planos no es lo que se acostumbra a hacer para ejecutar acciones en una web, pero ya se acostumbra uno a tó.

-Pincho el icono y se me abre una advertencia de que se va a instalar un componente en el navegador. Tiemblo. Al mismo tiempo se me abre un aviso de descarga del PDF que acabo de subir, seguramente para que pueda ver si el PDF que acabo de subir es el mismo que la aplicación amablemente ha tomado de la red, pero estoy tan liado diciendo que sí a la instalación de esa cosa que no le hago caso.

-Que reinicie el navegador. Ya.

-Reinicio el navegador. Entro de nuevo en todo. Obviamente: no va. Curioso que me entere de que la cosa no va con Firefox (o mejor dicho: que sólo va con IExplorer) en los últimos pasos del procedimiento.

-Abro máquina virtual con el Windows. Repito la operación de entrada en la web con el nunca suficientemente menospreciado IExplorer (menos mal que mi firma digital estaba copiada en esa máquina virtual), repito la operación de instalación del componente, espero un rato a que se instale. Me sobresalto cuando me dice que no puede instalarse con una bonita pantalla de error HTML. Deduzco (no me preguntéis por qué ni cómo) que no tengo instalado el entorno de ejecución de JAVA en esa máquina. Festivamente.

-Me voy a la web de Sun. Ah, no, que la compró Oracle. Bueno, dónde está la cosa ésta del JAVA. Ahí. Le doy al bonito y directo botón de descarga. Tururú. Que no tengo no sé qué versión compatible. ¿De qué, del navegador, de la máquina, de las neuronas que hacen falta para matar a un político? A tomar viento. Busco todas las versiones de JAVA y selecciono la que me gusta más y la instalo en la máquina. Ah, reinicio el navegador, que a base de palos va uno aprendiendo.

-Vuelvo a entrar en la web de la Consejería. Esta vez consigo llegar del tirón hasta el momento solemne de la firma de lo que ya había necesitado una firma para poder subirse. Con tesón y valor, como Gladiator, le pego al icono de firmar. No pasa nada. Uno, en estos casos, se espera. Porque es Windows… ¿Ves? Ahí está: mensaje de “componente ya instalado”. Ignoraba que le hubiera pedido instalarlo conscientemente, pero Windows es sabio y amable y lo ha hecho por mí.

-Pos sí: abría un applet de JAVA. Después de pedirme permiso para instalar de nuevo el componente (¿no me había dicho que ya estaba?) me devuelve a la pantalla de inicio.

-Recorro de nuevo el camino hasta la firma del PDF. Esta vez no me devuelve a la casilla de salida: me vuelve a poner el texto html de error, eso sí, pero me pide certificados y firmas y le digo a todo que sí sin leerlos (así se trabaja en Windows, ¿no?).

-¡Oh, gloria! ¡Ha salido el mensaje de acción terminada! Como soy como soy, me copio el ID de transacción en un fichero TXT que guardo junto al PDF de la memoria, porque, por supuesto, no me deja imprimir esa pantalla ni almacenar ningún tipo de resguardo.

¿Tiempo total que me han hecho perder los gestores de la administración pública? Una mañana en redactar la memoria y hora y media de reloj en subir un ficherito a una web. Con lo que me pagan, la verdad es que no es que hayan tirado demasiado dinero, pero lo que tenía en la cabeza al empezar el calvario se ha desvanecido y ahora me tengo que recomponer, lo que me llevará tiempo añadido. Eso fastidia cuando uno tenía en mente algo interesante.

Ah, por si no se lo he dicho suficientes veces: gracias, gracias, gracias por estas siempre fascinantes experiencias. Y ya que estamos, ¿no podrían poner un apartado en los baremos de acreditación acerca de la superación exitosa de las mismas? No les cuesta nada, sería igual de arbitrario que todos los demás apartados de los baremos, y al menos sentiríamos que esto que nos obligan a hacer para perder el tiempo tiene algo de sentido…

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