La teoría múltiple del viaje en el tiempo

Decíamos antes de ayer que el típico modelo de la estructura del tiempo que se usa para tratar los viajes en el ídem en la literatura y cine de género suele ser el de una línea recta única en la que todo acontecimiento se sitúa, lo que lo hace muy simple matemáticamente pero da mucho juego para montar tramas.

Hay una segunda posibilidad, que es suponer que para cada posibilidad de existencia que tiene una partícula elemental (que como son como son nunca se puede decir con certeza que estén en un sitio único) se abra un universo paralelo en el que esa posibilidad es la que se da realmente. Esto, llevado al mundo macroscópico, también se traduciría en que por cada decisión que tomamos, o por cada posible evento que se produzca en el universo y que se podría haber producido de otra manera, se abre un “universo paralelo” en ese punto del tiempo en el que se da precisamente ese evento de esa forma (y otros tantos en los que se da de otras formas).

Este modelo es más complicado de visualizar y modelar matemáticamente (y abruma), pero da lugar, curiosamente, a tramas más simples para formar historias de ficción. Es como un árbol: en cada instante de tiempo se “despliegan” innumerables nuevas ramas de realidad -universos paralelos- que a partir de ese momento corren junto a los nuestros (pero sin interactuar), y que a su vez despliegan nuevas ramas en sus respectivos futuros.

El presente no es un único presente en este modelo, sino varios a la vez. De hecho, si no son infinitos, poco les faltará. Eso sí, cada uno de ellos no se entera de lo que pasa en otro, y, como en el modelo simple, en realidad no existen. Ahora es el presente. Ahora que has leído la frase anterior, ya no.

Una persona, por ejemplo, considerada en un instante dado, pertenecería a una única línea dentro del árbol: desde el tronco (creación del universo y de todas las partículas de materia que componen a esa persona) hasta la rama del “árbol” y el punto dentro de esa rama donde esa persona tiene su presente ahora. Ahora ya no; acaba de convertirse en su pasado y se ha desplegado seguramente infinitas nuevas ramas paralelas…

O sea, que una persona tendría una historia pasada única y que no se despliega en ramas ni nada. Pero en su futuro tendría una porción del árbol bastante inconmesurable. Dependiendo de las decisiones que tome y de muchas otras cosas, se desplegarán las ramas de su futuro.

Ya os dije que era más difícil de explicar que el caso simple 🙂

Viajar al pasado en este modelo lleva a la persona que viaja a terminar en algún punto anterior de su misma rama, asumiendo que no puede viajarse entre ramas distintas. Es decir: como en el modelo simple (y por tanto, nada de paradojas). Sólo que al aparecer allí, creará una rama nueva distinta de la que había cuando esa persona no estaba (¡puesto que ahora sí está!), provocando no sólo la aparición de esa rama, sino la creación de posteriores ramas que tampoco había (no pasa nada: hay “sitio” para infinitas ramas). Por lo tanto no podría volver a su futuro, porque estaría sobre una rama de realidad distinta de la que partió y, recordemos, no se puede pasar de una rama a otra (o mejor dicho: pasar de una rama a a otra no es viajar en el tiempo, sino viajar entre realidades paralelas. Asumamos que no se puede, que este blog pretende mantener la fidelidad de alguno de sus dos lectores por ahora).

Dicho con un ejemplo: si los Terminators se cargan a John Connor lo hacen en una realidad distinta de aquélla en la que John Connor vive, y por tanto, habrá una rama del futuro de ese joven John Connor en la que éste vive y sigue habiendo un Día del Juicio. La trama de las pelis se puede ir al garete fácilmente…

Por otra parte, viajar al futuro podría ser incluso imposible, porque… ¿a qué futuro de los infinitos que se despliegan ante ti ahora mismo? Quizás este problema, que parece irresoluble, es el que hace a muchos científicos considerar aún hoy como válida la teoría simple, en lugar de la múltiple (también llamada de los universos múltiples de Everett). Aunque podría ser que el viaje al futuro nos llevara a uno de nuestros futuros escogiéndolo aleatoriamente (no hay motivo por el que la máquina que permitiera ese viaje pudiera preferir ni elegir un futuro u otro), y por tanto apareceríamos en una rama que, mirando hacia el pasado, no nos contendría en ningún momento. En ese caso cabría la posibilidad de no encontrarnos con nosotros mismos, e incluso encontrarnos en un lugar en el que la humanidad no exista, o vaya usted a saber qué.

Lo dicho: más difícil de modelar formalmente, menos interesante quizás para montar una trama de ficción. O quizás no 🙂 El caso es que no abundan las historias que se basen en esto…

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